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Aunque cada vez está más aceptado que el cannabis medicinal puede ser un buen recurso en determinadas patologías médicas, los expertos siguen insistiendo en los perjuicios derivados de su consumo y abuso.

Asimismo, este debate médico influye en otro social sobre si debería legalizarse su consumo. Mientras varios Estados americanos ya lo han legalizado por sus posibles efectos terapéuticos, los investigaciones siguen alertando de sus peligros. ¿Quieres saber más? En Clínicas CITA te contamos si el uso medicinal del cannabis es bueno o malo a través de este artículo. ¡Sigue leyendo!

¿Qué es la marihuana medicinal?

La marihuana medicinal deriva de la planta cannabis sativa, y se utiliza para tratar determinadas afecciones médicas. ¿Cómo funciona esta sustancia? Lo primero, y más importante, es que se requiere la supervisión de expertos para no abusar de ella y tener un consumo responsable. Estas son las formas en la que se puede ingerir la marihuana medicinal:

  • Fumar
  • Vaporizar
  • Comer
  • Extracto líquido

Los cannabinoides se encuentran en las hojas y brotes de marihuana. Aquí surge el THC es un cannabinoide que puede afectar al cerebro y cambiar su estado de ánimo o conciencia. En este caso, se utiliza esta circunstancia para un uso terapéutico.

 

¿Para qué sirve el cannabis medicinal?

Existen tres pilares básicos para los que sirve el cannabis medicinal:

  • Aliviar el dolor crónico que no puede tratarse con otros fármacos.
  • Controlar las náuseas y vómitos en tratamientos agresivos como la quimioterapia.
  • Hacer que una persona sienta ganas de comer, ya sea por una afección física inherente o por consecuencias psicológicas.

 

Enfermedades que pueden mejorar con el uso del cannabis medicinal

Uno de los argumentos para justificar su legalización es que la marihuana tiene propiedades medicinales en diversas patologías, desde epilepsia a la enfermedad de Parkinson. Pero, sin cuestionar su posible importancia terapéutica, los científicos advierten que también causa empobrecimiento cognitivo y daño cerebral.

Por ejemplo, el consumo crónico de marihuana disminuye el nivel de flujo sanguíneo en numerosas regiones del cerebro, entre otras en el hipocampo, vital para la memoria a largo plazo. Además, es principalmente vulnerable en las primeras fases del Alzheimer, deteriorando el recuerdo de experiencias pasadas.

Estas son algunas de las enfermedades en las que se evidencian beneficios con el uso medicinal del cannabis, sumado a las que ya hemos mencionado anteriormente:

  • Epilepsia
  • Parkinson
  • Alzheimer
  • Esclerosis múltiple
  • Síndrome de G. Tourette
  • Autismo
  • Enfermedad del Crohn y otras enfermedades intestinales inflamatorias
  • Acné
  • Psoriasis
  • Ansiedad

Consecuencias de un consumo no terapéutico del cannabis

Es también conocido que el consumo regular de marihuana en la adolescencia induce cambios en las funciones y las estructuras en el cerebro que se manifiestan cuando son adultos.

Esos cambios se dan al reducir la conectividad entre regiones del cerebro, fundamentales para el aprendizaje y la memoria. Se ha comprobado que a lo largo de la vida de los consumidores crónicos, la memoria verbal se deteriora cuando se les analiza en la edad adulta.

Es común vincular el consumo de marihuana con diversos trastornos psiquiátricos como: 

  • Depresión
  • Trastorno bipolar
  • Trastornos derivados de la ansiedad
  • Trastornos de la personalidad
  • Adicción a otras sustancias

Otro efecto, tal vez menos conocido, es el de la esquizofrenia, enfermedad en la que la marihuana exacerba los síntomas positivos de la enfermedad (los delirios y las alucinaciones) induciendo lo que se denomina psicosis cannábica.

Pero los efectos secundarios no quedan reducidos a este corto listado. En resumen, algunos de los que encontramos entre la población son:

  • Latidos cardíacos rápidos o irregulares
  • Mareos
  • Tiempos de reacción lentos
  • Somnolencia
  • Una fuerte sensación de alegría o bienestar
  • Pérdida de memoria a corto plazo
  • Problemas para concentrarse
  • Confusión
  • Disminución o aumento en la ansiedad

¿Qué pasa después de dejar de consumir marihuana?

Después de dejar de consumir cannabis, sucede una psicosis que en la mayoría de las personas desaparece poco a poco, pero que en algunas permanece de por vida. Puede que la genética también influya en este proceso, ya que se ha comprobado que hay variantes genéticas compartidas entre la predisposición a la esquizofrenia y el consumo de cannabis.

También tiene efectos sobre la salud del corazón, aumentando el riesgo de desarrollar una miocardiopatía de estrés, similar a un infarto, pero de menor gravedad.

Los fumadores intensivos de marihuana sufren una gran reducción en la densidad ósea si se les compara con los no fumadores, por lo que tienen más probabilidades de desarrollar osteoporosis y fracturas a lo largo de su vida.

Las encías también se ven comprometidas al fumar cannabis, ya que los fumadores tienen una higiene bucal más descuidada y con tendencia a ser adictos al alcohol.

La actividad visual también se ve alterada al fumar cannabis, puesto que un consumo habitual este puede retrasar el procesamiento de la información visual.

Además, se cree que la marihuana, aunque tenga efectos relajantes, puede estar detrás de algunos trastornos de sueño al hallar que los fumadores habituales padecían un porcentaje mayor de insomnio y alteración del sueño que los que la consumen con menor frecuencia.

Nuestro consejo es que si tienes una adicción al cannabis, te pongas en contacto con el equipo de expertos de Clínicas CITA. Te aseguramos que estarás en las mejores manos y quedarás satisfecho con el tratamiento individualizado que te prepararemos. Y, sobre todo, saldrás reforzado física y mentalmente. ¡Te esperamos!

About the Author: Dr. Josep Mª Fàbregas

Especialista en adicciones y director psiquiatra del centro de adicciones y salud mental Clínicas CITA. Inicié mi carrera profesional en el Hospital Marmottande París, donde trabajé con el Profesor Claude Olievenstein. Posteriormente me trasladé a Nueva York y, tras varios años de experiencia profesional, en 1981 fundé CITA (Centro de Investigación y Tratamiento de las Adicciones) con el objetivo de desarrollar un modelo de comunidad terapéutica profesional, el cual lleva 32 años en funcionamiento.