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Cuentos terapéuticos

limon

La fuerza de voluntad es los bíceps del ego

By Blog, Cuentos terapéuticos, Talleres

Es muy habitual la utilización en los centros de desintoxicación de Clínicas CITA la utilización de textos literarios como herramienta de trabajo terapéutico en las sesiones de grupo. En esta ocasión, el autor del cuento es un colaborador de Clínicas CITA: Juanjo Zendera.

La fuerza de voluntad es los bíceps del ego

Un cuento terapéutico para los pacientes de Clínicas CITA

Pepita era una semilla de remolacha como otras tantas semillas de remolacha. Pero, aunque muy parecidas, cada una contenía una irrepetible peculiaridad. Y es que, siendo eso, remolacha, algunas eran más oscuras, otras más grandes, otras más dulces, etc. Y Pepita era muy clara. Tan, tan clara, que de hecho era casi blanca.

Por aquella época, el gurú de la moda, el señor Marco Tenden y su empresa “Marco Tenden CIA” dijeron que este siglo se lleva el limón amarillo. Y como Pepita era más amarilla que roja, Pepita quiso ser limón. Como era una semilla voluntariosa, se esforzó la hostia en ser limón. Cada mañana se acortaba, se redondeaba y bebía mucho zumo de limón para oler igual que un limón. Todas las verduras, frutas y hortalizas sentían admiración por la valiente y voluntariosa Pepita. Decían: “Mira a Pepita, cada día es más limón y menos “demodé” remolacha. Y la comenzaron a imitar.

Igual que nosotros al nacer estamos condenados a morir, los limones al nacer están destinados a que alguien se los beba. Y llegó el día de Pepita, la valiente remolacha-limonera. Cuando el señor Severo Vega Nodelto se disponía a aderezar su ensalada, pensó: “Mmmm…limón” Y de entre todos los limones vio uno muy, pero que muy bonito. Era redondeado, amarillo y muy aromático. Lo tomó, lo cortó, y cuando lo apretó para obtener el zumo, salió un líquido rojo y apestoso. Era como una remolacha agriada, o un limón podrido, o algo muy asqueroso. Inmediatamente, lo tiró y escogió otro limón menos espectacular pero limón al fin y al cabo

Y ahí tienen ustedes a la valiente Pepita en el cubo de la basura. Tanto se esforzó, que ya ni era remolacha ni era limón, sólo era una víctima de la moda, de la tradición. Y es que querer ser diferente de lo que ya eres, llamar a eso fuerza de voluntad y encima parecernos admirable es lo que tiene al mundo repleto de guerras y violencia, porque la fuerza de voluntad acaba por convertirse en los bíceps del ego para parecerse lo más posible a un modelo que no escribimos ni dibujamos nosotros. Sigue siendo quien eres y descubre a dónde te lleva eso. Lo que ya eres es tal como fuiste creado y el universo/dios/energía/azar/cosmos, etc, no suele equivocarse.

icono fiesta

Cuento terapéutico: Alegría

By Blog, Cuentos terapéuticos, Talleres

CITA es un centro de desintoxicación. Con más de treinta años de experiencia, somos un centro de referencia en el tratamiento de adicciones, con una metodología de trabajo que ha sido refrendada por las elevadísimas cotas de satisfacción de nuestros pacientes y por el apoyo de una extensa red de colaboradores nacional e internacional. En CITA utilizamos una terapia integral y multidisciplinar, que incluye una gran atención a a las estrategias indirectas de prevención de recaídas. Pensamos que, más allá del tratamiento de desintoxicación, la garantía de la abstinencia no debe recaer únicamente en el control o la fuerza de voluntad sino que debe fiarse del trabajo personal en el ámbito psicoterapéutico, una de cuyas herramientas son los grupos de gestión de emociones y de crecimiento personal. En este contexto os invitamos a reflexionar sobre uno de los últimos textos de Juanjo, quien durante muchos años ha sido el profesor de yoga de CITA.

Alegría (Cuento terapéutico)

Se quejaba un niño a un sabio porque sus semillas no habían florecido.

El niño las había plantado en buena tierra y las había regado y cuidado con esmero.

El niño había esperado y esperado y, pese a sus cuidados y esfuerzos, las semillas no brotaron.

-¿Qué he hecho mal? – preguntó el niño al sabio- ¿Dónde me he equivocado?

El sabio contestó: No has hecho nada mal, pero te has equivocado.

Entonces el sabio preguntó: ¿La alegría es una semilla o una flor en sí misma?

El niño, confuso, dijo: Bueno, es las dos cosas, ¿no? Es semilla (intención) y flor (resultado)

– Ahí está tu error –le contestó el sabio- La intención niega la realidad presente de aquello que se intenta. El resultado no es sino la consecuencia de una intención y en nada de todo esto puede florecer la alegría.

-Entonces, ¿por qué se venden semillas de alegría si no sirven para sentirla –preguntó molesto el niño.

– Porque si las plantaran con alegría no necesitarían esperar que broten y aun así brotarían.

Centro para la Investigación y el Tratamiento de Adicciones (CITA)

CITA es un centro especializado en el tratamiento de adicciones.  Contamos con una plantilla de más de setenta profesionales (psiquiatras, psicólogos, socioterapeutas, educadores) que son los que llevan a cabo un modelo de tratamiento en el que la personalización de la terapia y el seguimiento intensivo del paciente son los dos pilares básicos de nuestro trabajo. En nuestras instalaciones de Dosrius (a 30 min de Barcelona) y de la propia ciudad de Barcelona más de setenta profesionales forman la plantilla de uno de los centros de referencia en España y en Europa para el tratamiento de adicciones. Si quieres saber más sobre nosotros puedes visitar la página web de CITA. Si tienes alguna consulta concreta, puedes contactar con nosotros en el formulario de contacto o en los números de teléfono 93 791 80 80 y 93 791 80 08

neurotransmisores

Radiografía de un Yogui

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Con su habitual perspectiva irónica, Juanjo (el Sócrates de Clínicas CITA), nos ayuda a reflexionar sobre un mundo hecho de dualidades que nos separan y nos convierten en individuos infelices que buscan  permanentemente librarse del dolor y la angustia (y también de las drogas) por la infructuosa vía de ahondar en la separación. Aceptar nuestras sombras, en cambio, puede ser el primer paso para reconciliarnos con ellas y con nosotros mismos.

Radiografía de un yogui (¿O era autobiografía?)

Les quisiera presentar a dos neurotransmisores que todos portamos dentro. Y, aunque ustedes les llamen como quieran, yo, que soy cariñoso, les llamo: Solvencio y Hambrosio.

Ustedes les conocen muy bien. Mientras Solvencio piensa y piensa para solventar los problemillas que se nos presentan, Hambrosio y sus insaciables apetitos no paran de crear nuevos problemas.

Varias son las soluciones que ustedes y sus ancestros han intentado para escapar de su aprisionante pinza del “quiero y no debo”, “no quiero pero tengo que”, etc.

Uno de sus intentos fue “la fuerza de voluntad”, que consiste en que Solvencio se ponga violento con Hambrosio y domine sus apetitos hasta dejarlo como un pedrusco inmóvil. Pero, ¿vivir una vida pétrea?

También hubo un movimiento llamado “hippi”, que sugería dejar a Hambrosio campar a sus anchas y decirle a Solvencio que se aguante. Claro que acabaron todos drogados y se reconvirtieron en “yuppis”.

Son ustedes tan ocurrentes, que incluso inventaron el calendario laboral, que consiste en que de lunes a viernes mande Solvencio austeramente y, el finde, ¡¡¡sexo, drogas y rock and roll!!! de la mano de Hambrosio.

Se crearon dos grandes grupos en su especie humana que seguían a ambos neurotransmisores y, aunque con diferentes nombres, siempre eran los mismos dos grandes grupos: putas y monjas, yonkis y políticos, yoguis y obesos, etc.

Misteriosamente, pronto comenzaron los primeros casos de monjas putas, políticos adictos a todo (especialmente a la pasta), yoguis muy, pero que muy gordos, etc. Pero, nada, ustedes no dejan de intentar separarlos.

Y como ustedes también crearon la separación más allá de la vida, diciendo que los seguidores de Solvencio irán al cielo y los de Hambrosio al infierno, se buscaron un buen lío, porque, ¿una monja muy puta, un yogui muy gordo o un político muy adicto, van al cielo o al infierno?

Sentimos una gran alegría cuando la práctica del yoga se extendió por su planeta, pero aunque “yoga” en su lengua significa “unión”, siguieron dale que dale en el intento de separar a Hambrosio de Solvencio diciendo que uno es bueno y el otro malo.

Y como su empeño de separar no tiene límites, aquí hemos decidido sugerirles un remedio a esa necesidad compulsiva de separar las cosas. Recuerden ustedes que intentar separar algo que es una sola cosa ¡¡¡es demencia!!!

  1. Invéntense a Solvambre
  2. Sean muy buenimalos
  3. Practiquen la castputidad
  4. Háganse flaquigordos
  5. Sean politiyonkis
  6. Digan muchas mentiverdades
  7. Practiquen ayunoatracones
  8. Sean muy adultifieles
  9. Recen mucho a DiabliDios

En fin, sean, hagan, digan, etc. lo que les venga en gana, pero dejen de identificarse con ello.

Dejen de guerrear con ustedes mismos e igual se acaban las guerras.

Dejen de joderse la vida e igual salvan al planeta.

Sean como son…. ¿O es que hay otra cosa que se pueda hacer?

gota

Un cuento terapéutico – la gota

By Blog, Cuentos terapéuticos, Talleres

Hoy os traemos un cuento terapéutico en un centro de desintoxicación. En el Centro para la Investigación y el Tratamiento de adicciones (CITA) os ofrecemos un cuento terapéutico, el viaje de una gota.

La gota Carlota

Era un día de verano y la gota Carlota dormía. Al sol se le fue la mano evaporando el agua donde vivía. ¿Dónde voy? -se preguntaba-. Y nadie lo sabía. ¡¡¡Vaya tontería!!!

Y el agua se convirtió en una nube, que es lo que pasa cuando el agua sube. Y, cuando se paró en el cielo, Carlota sintió gran consuelo de que eso que sube se paró. ¡¡¡Y de nuevo se durmió!!!

Y la nube se empezó a mover. Comenzó a soplar el viento ¿Y qué pasa ahora, joder? – exclamó con descontento- ¿Nos volvemos a mover?. ¡¡¡No puede ser!!!

Y tras todo ese moverse y a la gota despertar, todo pudo detenerse y Carlota descansar ¡¡¡Hay que joderse, donde iremos a parar!!! Decía mientras poco a poco se dormía. ¡¡¡Pobrecita mía!!!

Y dormía tan relajada, que ni cuenta se daba que comenzaba a helar. Se iba quedando congelada hasta que se puso a gritar ¿Es que aquí no se puede descansar?. ¡¡¡Alguien me las va a pagar!!!

Y cada vez hacía mas frío, tanto que Carlota se solidificó ¿Ahora que pasa Dios mío? – angustiada preguntó-. Y como nadie contestaba, de nuevo se durmió. ¡¡¡Que pasó!!!

Y no estaba mal ser de hielo, porque aunque esté congelada, colgada allá en el cielo no te duele nada, son como vacaciones de sentimientos y emociones. ¡¡¡Que pasada!!!

Y cuando hubo aceptado tener un cuerpo helado, frío, tieso y anestesiado, algo se empezó a mover ¡¡¡Otra vez, joder!!! Ahora, ¿qué ha pasado?. ¡¡¡La nube se ha petado!!!

Y comenzaron a caer trozos de nube por doquier, tiñendo de blanco el campo ¡¡¡Esto me va a doler!!! -decía Carlota mientras caía temiendo por su ser-.¡¡¡Hay que ver!!!

Y como si fuera un abrazo con un pino se dio un tortazo que la dejo medio tonta. Y como estando atontada a una no le duele nada, quedarse así mola mazo. ¡¡¡Qué chollazo!!!

Y en el pino se quedó mientras llover oía y poco a poco se dormía, dejando que pase el día. Tras el golpe que se dio, todo le dolía tanto que sin dientes gritó. ¡¡¡Dehame dormí po favó!!!

Y dormir, durmió un ratito, hasta que se comenzó a derretir. Entonces pegó un grito: ¡¡¡¿Ahora dónde vamos a ir?!!! Mientras se iba escurriendo, iba la gota diciendo: ¡¡¡Me estoy deshaciendo!!!
Y una vez deshecha, se convirtió en chorrito. Como estaba maltrecha y todo le importaba un pito, aunque poco satisfecha intentó fluir. Y fluyendo y fluyendo, ¡¡¡se volvió a dormir!!!

Y en verdad ser chorrito puede bien ser muy bonito: una se puede dormir y quedarse muy a gustito sin la necesidad de sentir la verdad del corralito. ¡¡¡Qué pesadito!!!

Y Carlota dormía una mañana mientras fluía y chorreaba. Una rana que por ahí pasaba, entre salto y salto a la gota se tragaba mientras Carlota decía: ¡¡¡Dónde vamos, madre mía!!!

Y en la tripa de la rana estuvo una semana. Se lo pasó pipa, hizo lo que le dio la gana y, para mantenerse sana y nada sufrir, Carlota se volvió a dormir. ¡¡¡Eso es vivir!!!

Y cuando mas tranquila estaba y la gotita exclamaba: ¡¡¡Qué más se puede desear!!!, la rana abría el esfínter y se ponía a mear ¡¡¡Esto no puede pasar!!!

Y en un nenúfar que pasaba Carlota aterrizaba mientras harta ya exclamaba: ¡¡¡Esto es la caraba!!! Aunque estaba muy enfadada, vio que no pasaba nada. ¡¡¡Se quedó muy relajada!!!

Y la flor bajaba el río y, con el movimiento y el rumor, se produjo el estupor y pa no volver al lío dijo: ¡¡¡Dormir es lo mío!!! Así no hay temor. ¡¡¡Sentir es un horror!!!

Y en la flor dormida, vivía su vida mientras se decía: ¡¡¡Fluir es una pasada, es como si no te doliera nada!!! De repente, oyó una cascada y dijo muy preocupada: ¡¡¡Esto no me gusta nada!!!

Y p´abajo se caía a toda velocidad, mientras gritaba: ¡¡¡Piedad!!! Pero de nada servía, Carlota se estrellaba con un pedrusco en el centro del río y sollozaba. ¡¡¡Estoy muy cansada!!!

Y en la roca vivió un mes en el que muy feliz se sintió, de modo que sentenció: ¡¡¡Tras tanto desliz, al fin sucedió!!! Ahora que estaba tranquila, Carlota se durmió. ¡¡¡Viva la madre que la parió!!!

Y la tía dormía con la roca de colchón y, de repente, el viento le metía un empujón. ¡¡¡Otra vez al movidón!!! Se cayó al río y hacía mucho frío. ¡Esto es un follón!. ¡¡¡Vivir es un tostón!!!

Y el río bajaba a toda castaña y Carlota botaba entre rocas y cañas. Así no me extraña que lo que conseguir intentaba fuera dormir mientras bajaba. ¡¡¡Esto nunca se acaba!!!

Y de repente todo se paró, muy diligente al océano llegó y, como dice la gente, gritó un muy caliente: ¡¡¡Hasta cuando el movidón!!!

Era un día de verano y la gota Carlota dormía. Al sol se le fue la mano evaporando el sol donde vivía. ¿Dónde voy? -se preguntaba-,  y nadie lo sabía. ¡¡¡Qué tontería!!!

HASTA EL INFINITO.

corbata

A veces llueve corbatas – Cuento terapéutico

By Blog, Cuentos terapéuticos, Talleres

Un hombre hecho a sí mismo y con mucho éxito, se perdió en un inhóspito desierto. Y, pese a que aquel hombre estaba muy “pagado de sí mismo”, al caer la fría noche del desierto, sintió miedo.

Y, ya que no le estaba viendo nadie (su reputación estaba en juego), probó a pedirle a Dios que le ayudara. Rezó: “Dios, ya sé que nunca te rezo porque no creo en ti, pero, por si acaso existes, ¡¡¡te pido que me ayudes!!!”

Y del cielo cayó una corbata.

Sin entender la causa de que una corbata cayera del cielo, aquel hombre continuó caminando, absolutamente perdido.

Al salir el sol, un calor tremendo y abrasador hizo mella en su auto-confianza y de nuevo sintió un gran temor, de modo que se paró y dirigiéndose a Dios, le dijo: “Sé que quizás no lo merezca, puede que nunca haya sido un hombre de fe, que incluso a menudo te haya insultado, pero ahora temo por mi vida. Así que, si existes, si de verdad existes, ¡¡¡Ayúdame!!!”

Y de nuevo cayó del cielo una corbata.

Visiblemente molesto y desconcertado (Dos corbatas en pleno desierto), aquel hombre prosiguió su camino. El sol quemaba su piel y la falta de agua amenaza con hacerle delirar. Semidesnudo y extenuado, se postró de rodillas, esta vez con humildad, y exclamó: “Dios, perdóname por no haber creído en ti, pero ahora necesito urgentemente tu ayuda. ¡¡¡No quiero morir!!!”

Y de nuevo cayó una corbata.

Aquel hombre estaba enfurecido con un Dios que no sólo no le ayudaba sino que encima se reía de él. Entre murmullos y blasfemias, el hombre usó su penúltimo aliento para trepar por una duna. Al llegar a lo alto vio algo maravilloso: un oasis de lujo, con piscina, discoteca, restaurantes…

Sacando fuerzas de la flaqueza y de la desesperación, se arrastró hasta aquel oasis. Al llegar a la puerta, un portero impecablemente uniformado le preguntó: “¿Qué desea el señor?” A lo que él contestó: “Agua”. “Lo siento señor –replicó el portero-, pero para entrar a nuestras instalaciones es imprescindible el uso de corbata”

mario benedetti

Mario Benedetti y CITA

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En los talleres de emociones o en los talleres  de escritura de CITA utilizamos algunos textos del escritor y poeta uruguayo Mario Benedetti como instrumento terapéutico para trabajar sentimientos y valores éticos.  La sensibilidad, la humanidad y el compromiso moral de la obra de este escritor son un excelente material para ayudar a los pacientes a transformar emociones y actitudes y comprometerse en una postura más ética, empática y solidaria con los demás. Como él mismo dice en su “Biografía para encontrarme”, cuando la poesía abre sus puertas, una verdad gratuita y novedosa renueva nuestro alrededor y todo cambia y nosotros cambiamos con el cambio.

Autor de más de 80 libros y uno de los escritores más importantes de habla hispana en la segunda mitad del siglo XX, Mario Benedetti nos obliga a reflexionar sobre el mundo y a interrogarnos sobre nuestros sentimientos, nuestros actos y el sentido de nuestra vida :“Cuando creíamos tener todas las respuestas, de pronto nos cambiaron todas las preguntas”

Publicado en 1979 e incluido en el volumen Cotidianas, “Defensa de la alegría” es uno de sus poemas más populares.  Joan Manuel Serrat musicó estos versos en su álbum El sur también existe (1986).

Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas

defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos

defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias

defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres

defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y de la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa

defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
y también de la alegría.

niño gritando

Un cuento terapéutico sobre la meditación

By Blog, Cuentos terapéuticos, Talleres

Hoy en el blog de CITA os ofrecemos una entrada sobre la meditación.


Hola a todos:

Vengo del curso de profes y me encuentro a Juanito jugando al solitario con el ordenata. Por lo visto, para ser una mente ilustre, no hay que dar palo al agua. Tanto rollo con la comodidad y este tío vive en permanente postura horizontal…

-¿Qué, Juanito? ¿Vivimos bien, eh?

-Hombre, Juanjo, amigo…se hace lo que se puede…¿Te molesta

– Noooo…Bueno, ¡¡¡Sí!!!

– Mmm, ya veo. ¿Por qué?

– Porque te la pasas diciendo que la incomodidad es inherente a la vida y, a la que ves un sofá, te tumbas y no te mueve ni un tsunami.

– Ja, ja, ja,… Sí, la verdad es que este sofá es muy cómodo. Verás, túmbate un rato.

– Hombre, ¡¡¡faltaría más!!! Es mi sofá, ¿Recuerdas?

– Y ahora que estás tu tumbado, ¿estás cómodo?

– No

– ¿Entonces? ¿Donde reside una comodidad duradera e invulnerable que abarca tanto lo cómodo como lo incómodo? ¿Es la comodidad sólo una postura corporal? ¿Se puede estar cómodo en una situación incómoda? ¿Cómo?

– Vale, vale…Ya sé que me vas a salir con algo que me deje como un tonto, de modo que mi respuesta es “sí”… Se puede lo que te de a ti la gana.

– Mmmm… ¿Molesto, eh? Te lo pondré fácil:

La incomodidad viene de la costumbre de comparar. Comparamos lo que ahora sucede, decimos, hacemos, etc., con otra versión de lo que podría suceder, decir, hacer, etc. Es decir, cada situación que vivimos es comparada con otra posibilidad y ello no nos deja habitar plenamente el ahora. Sólo en un radical ahora se puede residir en la comodidad (cómoda o incómoda), ya que, al no comparar lo que sucede, esto simplemente es. La comparación se urde en el pensamiento (ya que el pensar es tiempo psicológico), y eso es lo que causa la incomodidad, no la incomodidad de la vida, sino la incomodidad creada por la mente. Por ejemplo, oigo una canción e inmediatamente la comparo con otra que me gustaba más y pienso: ya no hacen música como la de antes. Y me incomodo. Me relajo un domingo por la tarde e inmediatamente lo comparo con el lunes inminente y me incomodo. Tengo mis gastos cubiertos, pero me comparo con otro al que le sobra el dinero y me incomodo, etc… La vida está compuesta de lo cómodo y lo incómodo, aproximadamente en partes iguales. Pero como nos da por ganar a la vida y que haya más comodidad que incomodidad, pienso, comparo y me cargo la poca comodidad que tenía. Deja que la vida te incomode y acomode como las olas del mar, el latido de un corazón, la noche y el día. Cuando toque lo incómodo, lo vives, y cuando toque lo cómodo, ¡¡¡también!!! Verás que tras soltar la custodia de lo que sucede (el pensamiento), uno ¡¡¡vive cómodamente tanto la incomodidad como la comodidad!!!

Clínicas CITA. Cuento terapéutico INOCENCIA CONTRA INTELIGENCIA… (¿Quién ganará?)

Miguelito era un niño repelente y, aunque diga la gente…”pobrecito, nada mas verle, me irrito”, no sabe ni sumar, es muy feo y tontito, pero se pone a contar y todo se vuelve bonito…¡¡¡Que asquito!!!

En qué mente cabe que uno -que ni hablar sabe- cuente del uno al tres y luego al revés, y va y todo le sale, pero a mí no me vale ese absurdo proceder: el que no sabe, no sabe…¡¡¡Joder!!!

Y mira que pienso y repienso cómo, contando hasta tres, el tío logra consenso con todo lo que es, mi inteligencia en suspenso y su felicidad en ascenso. Este niñato me produce stres…¡¡¡No lo ves!!!

Mira que yo me lo curro y medito, pero el burro de Miguelito y su churro de contar a tres, me pone del revés, y de envidiarle me aburro. Cuando le veo, susurro: ¡¡¡Tu contar me importa un pito!!!

Y me dice Miguelito, eso sí sonriendo, que cuente con él un ratito, que mi alegría irá subiendo cada día un poquito, que no me quede sufriendo, que contar es muy bonito…¡¡¡Chaval maldito!!!

Y yo le quisiera matar, si ni siquiera sabe contar y mucho menos pensar. Cuando le oigo los números recitar, cualquiera puede notar que ni los sabe pronunciar…¡¡¡A cagar!!!

Ahora dicen que es un iluminado y tiene miles de seguidores, que con Dios ha hablado y luego se ha montado la iglesia de los contadores. En vez de rezar, cuentan…¡¡¡Perdedores!!!

Ya no lo soporto, estoy tan indignado que una carta le he enviado para tener un encuentro que me explique el portento de lo que ha pasado…¡¡¡Yo me lo curro y él se pone morado!!!

Quedamos en un campo de olivos. Así, si le mato, no habrá testigos. Miguelito llega cantando y sus números contando. Yo, con matarle soñando, le digo:

– Que Miguelito, tú y tu “numerito”
– Chi vezdaz que ez bonito.
– (No sabe ni hablar, burrito) Pero, ¿de qué te sirve contar?
– No ze, de verdaz… Yo cuento hazta trez, luego doz y otra vez a empezad.
– (Tonto de baba) ¡¡¡Cuánta habilidad!!! ¿Ya has pensado en patentarlo?
– Patentazlo ¿Qué ez?
– (Lo dicho, es estúpido perdido) Patentar sirve para evitar que te copien ¿Lo pillas?
– Pedo yo quiedo que me copinend, me encanta que todoz cuenten tambienz ¿Quierez tu contaz conmigo unz ratitoz? Venga poz favoz, te zentará muy bien…eztupendamente, de vezdaz.
– (¿Y que le digo yo a este cretino?) Venga, “contemos”.
– ¡¡¡Olez que bienz!!!…haz como yoz, primeroz ponemoz una bonita canciónz y dezpuez contamoz ¿Vale?
– ¿Ahora una canción? ¿Para que? (lo dicho, memo perdido)
– Ya veraz, ez zolo pa zeguir el rizmo…mira Chunda chunda chunda…
– (No me lo puedo creer) ¿Y ahora qué?
– Ahoda ¡¡¡A contaz!!! Un dioz es dioz, un dioz es dioz un dioz es dioz un dioz es dioz un dioz es dioz un dioz es dioz un dioz es dioz un dioz es dioz…
– Que no es así, es: un, dos, tres, dos.
– ¡¡¡Ezo!!! Un dioz es dioz un dioz es dioz un dioz es dioz un dioz es dioz un dioz es dioz un dioz es dioz un dioz es dioz un dioz es dioz un dioz es dioz un dioz es dioz…
– ¡¡¡Pobre estúpido!!!…¿Es que hay que ser tonto del culo para ser feliz?

Moraleja:

A Dios no le importa cómo le llamen. De hecho, carece de nombre. Mientras llamas a Dios, aunque sea “un, dios, es, dios”, no te equivocas. Si le dices a Dios que decir un, dos, tres, dos es tu manera de rezar le parecerá bien. Pero lo importante de veras es que, mientras le dices a Dios lo que te parezca, no te estás comiendo la bola y eso Dios (y yo) te lo agradeceremos eternamente. Dice un himno de Sto Daime: Yo no soy Dios, pero tengo una esperanza: ser a su semejanza.


CITA es el centro de tratamiento para las adicciones. En Dosrius, a 30 minutos del centro de Barcelona, CITA es un centro de referencia en el tratamiento de desintoxicación y deshabituación.

comodidad vs incomodidad

cuento terapéutico: Incomodidad contra comodidad

By Blog, Cuentos terapéuticos, Talleres

Hoy en el blog de CITA (Centro para la Investigación y el Tratamiento de adicciones) os ofrecemos un cuento terapeutico sobre la comodidad, la incomodidad y el significado de cada una de ellas.

Hoy en el blog de CITA (Centro para la Investigación y el Tratamiento de adicciones) os ofrecemos un cuento terapeutico sobre la comodidad, la incomodidad y el significado de cada una de ellas.

Hola a todos:

Aquí tengo al fin a Juanito…
– Bienvenido, sabiondo colega, ya te echaba de menos. Uno al final se acostumbra a que lo dejen como un tonto, le coges el gusto. El caso es que me gustaría charlar acerca de algo incómodo, y ese algo es la misma incomodidad. Mi pregunta es: ¿Por qué tan a menudo hay que estar haciendo cosas que a uno no le apetecen? ¿Por qué cada día hay esos momentos difíciles donde uno siente mal?

– Mmmm, ya veo amigo. Tu siempre separando lo que está unido.

– ¿…?

– Imagina que Dios tiene dos manos: la una sujeta y la otra corta. Juntas trabajan y crean, no están separadas (aunque a simple vista lo parezca). Lo cómodo y lo incómodo, lo bueno y lo malo, lo bonito y lo feo, lo frío y lo caliente, etc…, parecen también separados, pero no lo están. Cuando nos defendemos de lo que no nos gusta, lo hacemos también de lo que si nos gusta. Por ello, en vez de vivir, reducimos nuestra existencia a pensar en cómo debiera ser para que sólo hubiera lo bonito.

– Eso no contesta a mi pregunta inicial: ¿Por qué tiene que ser así? ¿A Dios le “pone” que nos las pasemos emocionalmente putas? ¿No hay otro sistema algo más suave?

– Amigo mío, Dios no habla con palabras. Sin embargo, cuida de ti todo el tiempo justamente con este sistema del que tanto te quejas. Ahora nos habla con sensaciones, y gracias a ello seguimos vivos. Por ejemplo: Como el frío es una sensación desagradable, me abrigo. Como el hambre es también desagradable, como. Del mismo modo, lo incómodo nos moviliza para encontrar lo cómodo, pero para poderse movilizar hay que atreverse a sentir lo incómodo

– ¿Ahora te has vuelto partidario del sufrimiento? A mí no me gusta sentir incomodidad y creo que a nadie le gusta. Insisto, ¿es necesaria?

– Rotundamente sí. ¿Hacemos una prueba? Durante esta semana, haz aquellas cosas que postergas porque te incomodan. Observarás que tras acometerlas, algo nuevo sucede. Es como si, tras esa acción, hubiera escondido un regalo para ti, y la propia incomodidad actúa como una boya señalizadora para orientarnos. La incomodidad es la llamada y, cuando aparece la comodidad, es la respuesta de “sí…, era eso”

PURIFICADIOS

Tuve un extraño sueño en el que organizaba un casting de aspirantes a Dios. Resultaba que el Dios actual, aunque aparentemente se lo curraba, se lo montaba fatal. Todo estaba muy limpio, pero olía muy mal; todo estaba ordenado, un orden centesimal. ¡¡¡Fenomenal!!!

Era como aquellas casas donde todo está impoluto, siempre que no muevas nada. Todo es perfecto y tiene mucha fachada, aunque dentro no suele haber nada. Y, para perpetuar el intento de mantener perfecto el evento, en vez de rezar se limpiaba. ¡¡¡Nada pasaba!!!

Aquel Dios montó una tienda de lavadoras y un servicio de lavandería cuyo eslogan decía: Acérquense a mí cada día, vengan a mi lavandería. Y la gente lo hacía. Era Dios, y uno obedecía. Y, aunque todo lucía limpito, solamente lo parecía. ¡¡¡No servía!!!

Purificadios se llamaba y su credo rezaba: Si limpio parece, la mugre no crece. Si vives ordenadamente, llevarás una vida decente. Y si te pareces a mí, tararí que te vi. Claro que nadie te explicaba el origen de lo que su mandato ordenaba. ¡¡¡Y todo el mundo limpiaba!!!

Purificadios defendía la normalidad, y ésta consistía en purificar todo lo que no se parecía a su realidad. Y, en vez de vivir cada uno extendiendo su peculiaridad, inventó una palabra, la palabra moralidad, que significa igualar la mentira y la verdad. ¡¡¡Qué barbaridad!!!

Como lo que es sigue siendo, lo que yo no entiendo es la utilidad de untar con maquillaje una realidad que se encaje en su supuesta verdad. Y, como yo, mucha gente protestaba de repente gritando: “Basta ya de limpiar, tenemos también derecho a ensuciar” ¡¡¡Te vamos a echar!!!

Purficadios se llevó un despido improcedente y también una indemnización indecente por sus servicios prestados. Se marchó de vacaciones con su kit de limpieza, mientras nosotros, sin pereza, montamos las elecciones. ¡¡¡Olé nuestros cojones!!!

Claro que, tratándose de lo divino, no se llaman elecciones sino un casting muy fino que tiene en cuenta los dones para tan alto destino.

EL CASTING

– ¿Nombre?
– Refrigeradios.
– ¿Y cual es su propuesta?
– Verá, yo propongo congelar a todo el mundo. Como no se podrán mover, se estarán al fin quietos y no harán cosas malas.
– Ya, ni buenas tampoco… El siguiente. ¿Nombre?
– Igualadios.
– ¿Y qué sabe hacer?
– Yo confeccionaría un saco oscuro con el que cubriría a las personas. Así, al no haber diferencias, no habría nada de lo que discutir. ¡¡¡Cuanta paz!!!, ¿no?
– Huuuy, qué aburrimiento. Nada, nada. El siguiente. ¿Nombre?
– Ilusionadios.
– ¿Habilidades?
– Yo les contaría todo tipo de mentiras. Eso sí, mentiras de cosas que sucederán el día de mañana. Así, esperando y esperando, les tenemos quietecitos.
– Mmmm, no me vale. A ver, otro. ¿Nombre?
– Enamoradios.
– ¡¡¡Huy!!! ¿Y qué hace usted?
– Yo les aumentaría la capacidad de enamorarse. Que se pasen toda la vida enamorándose tanto y de tantas personas, que la complicación no les deje indagar donde no deben.
– No me convence. ¿Nombre?
– Divertidios
– ¿Habilidades?
– Hay que darles sólo cosas divertidas…
– No. Siguiente:
– Me llamo Esperanzadios y propongo decirles: “Todo irá bien y cosas así, aunque sea mentira”
– No
– Yo soy Enfrentadios y soy defensor del conflicto, etc.
Muchos aspirantes después…..
– ¿Nombre?
– Pecadios.
– ¡¡¡Ostras!!! Qué novedad. Pecadios…, ¿y usted qué sabe hacer?
– Yo sólo sé pecar.
– Mmmm, interesante. Y, ¿de qué nos sirven sus pecados?
– Mis pecados son el camino.
– ¿El camino? ¿Un buen Dios no debe ser mas bien una meta?
– Un buen Dios debe ser amor. Y, ¿dónde hay más amor esperándote: en una lejana meta o en acompañarte por el camino?
– Mmmm, visto así. Pero, si usted utiliza el pecado, todos lo utilizarán. Y luego no sería justo que les condenara al infierno.
– El amor no condena. Y ese infierno del que habla no existe. El verdadero infierno es negarse a pecar, ya que eso es negarse a vivir.
– ¿Pecar y vivir es para usted lo mismo? Usted, más que un aspirante a Dios, es un ¡¡¡terrorista espiritual!!!
– No, hombre, no. Verá, si el cielo es la meta y vivir es aprender, resulta lógico equivocarse. Como ustedes a equivocarse lo llaman pecar, pues…..
– Entonces, ¿usted qué propone? ¿El método pecador o algo así?
– Oiga, para entrevistar aspirantes a Dios es usted un poco tonto, eh…No, lo que propongo es escuchar humildemente lo que instintivamente sentimos, no compararlo con nada que suene en el mundo y vivirlo a sabiendas de que a menudo nos equivocaremos. Eso es aprender.
– ¿Y la moral? ¿Y las buenas costumbres? ¿Y la tradición?
– ¡¡¡Ese es el infierno!!!, ¿no lo ve? Si vivimos en un mundo lleno de guerras, armas, codicia, brutalidad, etc…, y llevamos miles de años practicando este desastre, ¿por qué lo seguimos defendiendo? Si vivir armados hasta los dientes no nos ha traído la paz, ¿por qué seguimos fabricando armamento? Si la mayoría de matrimonios acaban desestabilizando al individuo, ¿por qué lo llamamos pareja estable? Si resulta tan difícil trabajar en lo que a uno le gusta, ¿por qué engañamos a los niños diciéndoles que estudien?  Créanme, hay que empezar de nuevo. Como un niño que por vez primera se atreve a caminar. Se caerá, se levantará, volverá a caerse. Al final, andará sin que nadie le haya explicado cómo.
– Teniendo en cuenta los pros y los contras de todos los candidatos, el elegido como próximo Dios del universo y de lo que más haya ahí, es Acomodadios. Si bien es cierto que no entendemos nada, al menos estamos cómodos, caray.

MORALEJA:

Si verdad sólo hay una pero no te gusta, te inventas una mejor.
Si esa verdad mejorada no funciona, te sientas en tu sofá, te quejas y esperas.
Si por mucho que esperes, nada cambia, asegúrate de encontrar culpables.
Si se acerca tu muerte y sigues esperando que el mundo cambie, tranquilo, no estás solo.

cuento teraputico: El águila y el halcón

By Blog, Cuentos terapéuticos, Talleres

En esta ocasión, el Centro de Investigación para el Tratamiento de las Adicciones (CITA) nos trae un cuento terapéutico. Un cuento acerca de la necesidad, la libertad y el amor


El águila y el halcón. Un cuento.

Cuenta una leyenda sioux que llegaron cogidos de la mano hasta la tienda del viejo brujo de la tribu, Toro Bravo, el más valiente de los jóvenes guerreros, y Nube Alta, una de las más hermosas mujeres de la tribu.

– Nos amamos- empezó el joven.

-Y nos vamos a casar-dijo ella.

-Y nos queremos tanto que tenemos miedo.

-Queremos un hechizo, un conjuro, un talismán.

-Algo que nos garantice que podremos estar siempre juntos.

-Que nos asegure que estaremos uno al lado del otro hasta encontrar a Manitú, el día de nuestra muerte.

-Por favor-repitieron-, ¿Hay algo que podamos hacer?

El viejo se emocionó al verles tan jóvenes, tan enamorados y tan anhelantes.

-Hay algo…-dijo el viejo después de una larga pausa-. Pero no sé…es una tarea muy difícil y sacrificada.

-No importa -dijeron los dos.

-Lo que sea-ratificó Toro Bravo.

-Bien -dijo el brujo-, Nube Alta, ¿ves el monte al norte de nuestra aldea? Deberás escalarlo sola y sin más armas que una red y tus manos, y deberás cazar el halcón más hermosos y vigoroso. Si lo atrapas, deberás traerlo aquí con vida dentro de tres días. ¿Comprendiste?

La joven asintió en silencio.

-Y tú, Toro Bravo -prosiguió el brujo-, deberás escalar la montaña del trueno y, cuando llegues a la cima, encontrar la más brava de todas las águilas y solamente con tus manos y una red deberás atraparla sin heridas y traerla ante mí, viva, el mismo día en que vendrá Nube Alta.

Los jóvenes salieron a cumplir la misión encomendada: ella hacia el norte y él hacia el sur.

El día establecido, frente a la tienda del brujo, los dos jóvenes esperaban con sendas bolsas de tela que contenían las aves solicitadas.

El viejo les pidió que con mucho cuidado las sacaran de las bolsas. Los jóvenes lo hicieron y expusieron ante la aprobación del viejo los pájaros cazados. Eran verdaderamente hermosos ejemplares, sin duda lo mejor de su estirpe.

-¿Volaban alto?- preguntó el brujo.

-Sí, sin duda. Como lo pediste… ¿Y ahora?

– preguntó el joven- ¿Los mataremos y beberemos su sangre?

-No -dijo el viejo.

-Los cocinaremos y comeremos el valor de su carne -propuso la joven.

-No -repitió el viejo- Hagan lo que les digo. Tomen las aves y átenlas entre sí por las patas con estas tiras de cuero. Cuando las hayan anudado, suéltenlas y que vuelen libres.

El guerrero y la joven hicieron lo que se les pedía y soltaron los pájaros.

El águila y el halcón intentaron levantar el vuelo pero sólo consiguieron revolcarse en el suelo. Unos minutos después, irritados por la incapacidad, las aves arremetieron a picotazos entre sí hasta lastimarse.

-Éste es el conjuro. Jamás olviden lo que han visto. Ustedes son como un águila y un halcón; si se atan el uno al otro, aunque lo hagan por amor, no sólo vivirán arrastrándose, sino que además, tarde o temprano, empezarán a lastimarse uno al otro. Si quieren que el amor entre ustedes perdure, vuelen juntos, pero jamás atados.

El camino del encuentro.

J. Bucay


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