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Información CITA

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Texto de trabajo grupal en los talleres de Clínicas CITA: Aceptar los límites

By Actualidad, Blog, Información CITA

¿Qué hago aquí?  Aceptar que tengo una serie de limitaciones en la vida. Hasta ahora, todo había girado en torno a una serie de creencias que yo tenía pero, de un tiempo a esta parte, me doy cuenta de que algunas creencias eran infundadas. Tenía ganas de padecer y de castigarme. Era incapaz de aceptar que, como todos, tengo una serie de límites.

Aquí he podido ver que cada persona tiene limitaciones. Ahora veo que diferentes personas tienen diferentes límites, y también yo los tengo. Y empiezo a aceptarlo. Yo no soy ni mejor ni peor que los otros. Soy diferente y por lo tanto tengo límites diferentes. Y con estos límites, ¿qué se puede hacer? Pues aceptarlos.

Puede que vaya poco a poco, pero necesito mi tiempo. Ahora ya no tengo ganas ni de padecer ni de castigarme. Tengo ganas de disfrutar y de pasármelo bien. Y esto pasa por conocerme mejor y aceptar mis límites. De hecho, todo el mundo tiene límites.

manos entrelazadas

Testimonio en Clínicas CITA: Hay errores que uno no puede permitirse

By Actualidad, Blog, Información CITA, Testimonios

Solía sentarme sola bajo la sombra de un árbol que me otorgaba calma, tristeza, melancolía. Entonces era incapaz de entender lo que mi mente quería comunicarme. Solía deshojar margaritas mientras anochecía. Y al volver a casa, me sentaba delante del mapa del estudio. Aún no entendía con claridad cuál era mi misión, mi tarea en este mundo, en mi vida. Al acostarme en la cama, sentía una profunda soledad y cierto rencor que hacían que un terrible miedo y una amargura comiese mis entrañas. Los años pasan, las horas, los días… Y conocí a mi gran enemiga: la calle.

Ella me enseñó la distorsión de mis pensamientos y la manipulación, me presentó la mentira y el disfraz, para no ser juzgada como un bicho raro. Así me hice asidua de las relaciones tóxicas, esas que me hablaban al oído susurrando temores mientras mi alma luchaba en una batalla interna para ganar esa odiosa y dolorosa guerra que durante tantos años me había estado venciendo. De repente, el tiempo se paró. Miré a mi alrededor y sólo fui capaz de ver oscuridad, mientras cada latido se debilitaba y me quedaba sin aire para respirar la libertad y poder renacer de nuevo.

Pero al despertar de esa pesadilla, descubrí que la poesía era mi aliada y que la lucha aún no había terminado. Me miraron como si estuviese loca pero, sin darle la menor importancia, me subí a un avión que me llevó a un mundo muy distinto del que hasta esos momentos había conocido. ¿Mi única luz? La de una vela con la que me dormía todos los días, cuando era pequeña, encerrada en un orfanato donde no tenía a nadie a quien recurrir.

Y allí el amor llamó a mi puerta. Dejé que entrara en mí sin miedos, me agarré a él como si nada más existiera.
Pero entonces no entendí lo que mi cuerpo, mi mente y mi alma querían: cubrir un dolor inmenso sumergido en meses de sufrimiento y rencores.

Pronto descubrí que ese amor desconocido se alimentaba de mi bondad, de mi lucha diaria por sonreír como hacía años que no hacía. El primer grito derramó una lágrima y el primer insulto hizo que me escondiera bajo un manto lleno de sueños que nunca se cumplirían. Yo no era consciente de que ese amor era un maltrato.

Los golpes sin cesar me dejaron inerte y ante una soledad profunda y atemorizada. No fui capaz de contar ni una frase de la pesadilla de ese infierno que mi vida escribía en mi historia. Al tiempo, una princesa apareció en mi vida. Ella me daba vida, fuerza y me dió lo que jamás sentí capaz de recibir.

Pero ese amor tóxico arañaba nuestras almas. El castillo que había construido se fue derrumbando despacio, sin dejar rastro alguno, pero aquellas heridas aún hoy no he sido capaz de cerrarlas con mis propias manos.

Mi princesa era mi aura que me protegía y yo le debía la vida por devolverme esa sonrisa que llevaba tanto esperando.
Y aunque no haya superado esta parte de mi vida, aprenderé a hacerlo. Con fuerza, constancia, sin miedos, sin escudos, sin máscaras ni mentiras.

¿Ahora? Mi solución es la sinceridad, el saber pedir ayuda cuando caes de rodillas, lloras y te ahogas sin poder respirar ni un solo aliento de libertad.

Porque ahí afuera mi castillo y mi princesa siguen esperándome. No tengo remordimientos de ser enemiga de la calle, del maltrato, de los tóxicos. Ahora soy yo la que decide, acariciando esta oportunidad de tener una vida mejor, con sus pros y sus contras, pero seguro que con más de una sonrisa. Junto a mi bella y pequeña princesa.

Ahora es mi momento para decidir sin miedos, sin rencor, sin sufrimientos. Y aunque estos sentimientos me visiten de vez en cuando, sonrío cada mañana al mirarme al espejo y doy gracias a mi fortaleza y a mi voluntad, y a mis ganas de vivir y de luchar para seguir caminando de la mano de la única persona que me devolvió las ganas de vivir.

Y aunque a veces mire hacia atrás para recordar que hay errores que uno no puede permitirse, sigo hacia delante con los ojos abiertos, con los brazos llenos y vacíos a la vez, llenos de batallas que me quedan aún por ganar. Aquí estoy, aquí sigo, para seguir luchando la batalla interior y la del mundo, que ni una ni la otra me dan miedo.

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Centro de tratamiento adicciones CITA – Todo lo perdí pero todo lo gané

By Actualidad, Blog, Información CITA, Testimonios

En el centro de tratamiento de adicciones CITA queremos compartir el testimonio de uno de nuestros pacientes.

Todo lo perdí. En menos de un año todo lo perdí. Perdí el amor de mi vida. Perdí mi trabajo y mi negocio. Perdí a mi hija. Perdí a mis amigos. Perdí mis ahorros. Perdí a mi familia. Después, durante siete años, fui vapuleado por el destino: demandas, denuncias, tribunales, banquillos, embargos, la enfermedad de mi hijo. Luché contra la incomprensión, la injusticia, el odio, la envidia, la revancha, el desconocimiento y la mediocridad. También me enfrenté a las calumnias y a las difamaciones y, como no, a los insultos, las humillaciones y los desprecios.

Pero todo lo gané. Sí, todo. Y lo que afirmo no es un contrasentido. La primera reacción a todo aquello fue lógicamente de rencor y odio. ¿Lógicamente? En realidad, si uno se detiene a pensar en estos sentimientos, lo único que conducen es a añadir más sufrimiento, si cabe, tanto a ti como a los que quieres. El rencor es como una planta que se hunde en la tierra y se pudre lentamente. Se ciega y se convierte en odio. Y éste te lleva al infierno en nada. El perdón, en cambio, sigue el orden natural, haciendo que la planta crezca hacia el exterior. Y al recibir la lluvia y el viento, se fortalece. Con el sol, se llena de vida y muestra toda su hermosura. El perdón, paulatinamente, se transforma en amor universal y es en ese momento cuando eres consciente de que todos los durísimos golpes que recibiste tuvieron una utilidad. Ahora soy fuerte, ahora estoy dispuesto a afrontar la vida. Ahora soy un hombre.

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Las drogas no asustan a los españoles

By Blog, Cannabis, Información CITA

El centro de tratamiento de adicciones CITA hemos leído que la última Encuesta Domiciliaria sobre Alcohol y otras Drogas (2013-2014), presentada por el delegado del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, Francisco Babín, revela que desciende la percepción del riesgo de las drogas entre los españoles, hecho que es especialmente en el caso del cannabis. De hecho, persiste la consideración de que el tabaco es más peligroso que el hachís.

Las drogas no asustan a los españoles

En cuanto a géneros, las mujeres perciben mayor riesgo que los hombres para todas las sustancias, excepto para los hipnosedantes (somníferos y tranquilizantes).

Por otra parte, el consumo de la mayoría de drogas ilegales ha descendido con respecto a la última encuesta, realizada en 2011 entre la población general (de 15 a 64 años). Las únicas sustancias cuya ingesta aumenta son los hipnosedantes. Esta tendencia al alza desde 2005 ha sido general en toda Europa.

Concretamente, la utilización de antidepresivos se ha triplicado en 10 años en España. El porcentaje de mujeres que consume estos somníferos y tranquilizantes —casi en el 100% de los casos, legales; es decir, con prescripción médica— duplica el de hombres que los toman. Los adultos que toman estas sustancias a diario, o casi a diario en el último mes, han pasado de 4,6% en 2011 a 6,8%.

La encuesta ministerial analiza por primera vez los patrones de consumo problemático de algunas drogas. En el caso del cannabis, el 2,2% de la población adulta (unas 700.000 personas) entra en esa clasificación. El uso del cannabis desciende ligeramente, aunque aumenta la proporción de quienes lo fuman a diario. En el último año previo a la encuesta, 168.677 personas comenzaron a tomar cannabis, más que los que empezaron con el tabaco, que fueron 142.282.

El consumo de riesgo de alcohol, por su parte, se sitúa en el 4,5% de la población, lo que equivale a 1,6 millones de personas (1,3 millones de hombres y 300.000 mujeres). Y alrededor del 0,4% de la población entre los 15 y los 64 años presenta una posible dependencia (unas 120.000 personas).

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Taller impartido en Clínicas CITA para pacientes en fase de deshabituación: ¿Por qué postergamos la toma de decisiones?

By Actualidad, Blog, Información CITA, Testimonios

(Las drogas y el alcohol son siempre el modo más peligroso de evitar enfrentarse a una realidad que es considerada como desagradable)

¿QUÉ IMPLICA POSTERGAR? ¿HAY DISTINTOS TIPOS DE POSTERGADORES?

En mayor o menor medida, todos tenemos que hacer tareas que nos resultan desagradables pero que son importantes e ineludibles. Cuando esto sucede de forma habitual, puede dar lugar a problemas.

Muchas veces esta tendencia a postergar ciertas cosas puede considerarse una manera de encarar la vida, una forma de ser que no se limita solamente a tareas concretas y específicas, sino que puede presentarse también de una forma más solapada, como seguir durante años en un trabajo que nos disgusta, no emprende actividades nuevas que nos gustaría hacer,  evitar confrontaciones o toma de decisiones, culpar a otros o a la situación, tener grandes ideas y hacer muchos planes pero no llevarlos nunca a cabo, anteponer otros intereses menos importantes, etc…

Lo que principalmente busca esta persona al posponer una tarea es sentirse mejor al evitar (al menos momentáneamente) hacer algo que no le gusta o no le apetece. Pero, paradójicamente, a menudo ocurre todo lo contrario. El proceso sería más o menos como sigue: empiezas diciéndote que lo harás mañana cuando no estés tan ocupado. Pero al día siguiente vuelves a decirte lo mismo y lo vas retrasando cada vez más. Conforme pasa el tiempo, empiezas a ser crítico contigo mismo o a buscar excusas. Lo sigues retrasando hasta que no hay más tiempo y entonces no tienes más remedio que hacerlo a toda prisa y de cualquier manera o es posible que ya ni siquiera quede tiempo. Entonces te contigo mismo y te prometes que no va a volver a suceder, o piensas que en realidad no tenía tanta importancia. Después haces lo mismo con la siguiente tarea y el proceso se repite una y otra vez.

¿Por qué algunas personas se comportan como si fueran adictos jugando a “quiero sentirme culpable y desgraciado por no hacer lo que tengo que hacer”? Para entender esto, así como para cambiar nuestro comportamiento, conviene comenzar por indagar un poco en nosotros mismos y tratar de descubrir qué es lo que está pasando y cuáles son los motivos por los que nos comportamos de este modo. Para empezar, veamos los distintos grupos en los que pueden clasificarse estas personas:

El grupo relajado

–  La vida es bella: Estas personas tratan de sacar de su mente y olvidar los sentimientos que les producen las tareas pendientes y centran toda su atención en cosas más agradables, como salir con los amigos, ver la tele, etc. Se trata de personas con una baja tolerancia a la frustración que buscan el placer constantemente y no quieren hacer nada que les resulte desagradable. Se centran en pasarlo bien y ser felices en todo momento.

– Primero el placer: Suelen estar preocupadas por satisfacer sus necesidades emocionales (amor, amistad, felicidad…) y dichas necesidades revolotean continuamente en sus cabezas, dificultando el trabajo o el estudio, que queda en un segundo plano.

– No vale la pena: Para estos postergadores felices, no vale la pena el esfuerzo que hay que destinar para llegar a una meta final, sobre todo cuando ven todo el trabajo que tienen por delante como algo desagradable, odioso y aburrido. Aún así, se trata de algo que quieren hacer.

– No me gusta trabajar: suelen decirse a sí mismos cosas como “tengo que tener ganas de estudiar antes de empezar”, “no soporto aburrirme”, “si no me gusta hacer algo no tengo porque hacerlo”, “es imposible encontrar algo agradable en este trabajo” o “no me gusta trabajar”.

El grupo ansioso

Hace referencia a aquellas personas que arrastran u gran estrés y una gran ansiedad en relación a su trabajo. Postergan las cosas pero se sienten culpables, no son capaces de desconectar y divertirse y una vocecilla en su cabeza les recuerda todo lo que tiene que hacer y les regaña y atosiga. A veces pueden tenerlo todo hecho a tiempo debido a que el sentimiento de culpa o del deber es más poderoso, pero tienen que luchar constantemente contra sus deseos de abandonarlo todo, están siempre estresados y el sentimiento de culpa es casi una constante en sus vidas, ya que aparece cuando tratan de relajarse y escapar de estos sentimientos desagradables o evitar la tarea.

LOS MOTIVOS PARA POSTERGAR

El miedo al fracaso.

1.- Cuando todo tiene que ser perfecto

Suele tratarse de personas muy perfeccionistas que tienen miedo a no estar a la altura, de no tener la habilidad o conocimientos suficientes, de no hacer las cosas como es debido. Piensan que su valor como personas depende de lo que hagan y de cómo lo hagan. Si no lo hacen todo perfecto, su autoestima se viene abajo. Suelen establecer metas muy elevadas y esto puede llevarlos a sentirse abrumados y sobrecargados de trabajo. Se exigen ser tan competentes que no es extraño que acaben considerándose incompetentes y temiendo un fracaso que tratan de evitar postergando la tarea todo lo posible.

2.- Sentimientos de inferioridad

La persona que es demasiado crítica consigo misma y que se siente inferior a los demás y menos capacitada que ellos, puede evitar hacer muchas cosas que pongan a prueba su valía personal. De antemano piensan que lo harán mal y, para evitar esa decepción y el sentimiento de fracaso, prefieren posponer indefinidamente una tarea.

El miedo al éxito

1.- Demasiada responsabilidad

Algunas personas temen triunfar y tener éxito. Los motivos pueden ser diferentes. Para algunos, el éxito conlleva responsabilidades que no quieren asumir. Puede implicar más trabajo, menos tiempo libre e incluso aparece temores a convertirse en un adicto al trabajo o en u triunfador arrogante y competitivo de quien todos acabarán alejándose.

2.- No lo merezco

Algunas personas temen al éxito porque en el fondo piensan que no lo merecen o porque se sienten inferiores y poco capacitadas para afrontar una responsabilidad mayor y prefieren quedarse toda la vida en un puesto de menor categoría.

3.- El miedo a ser más inteligente que los demás

Algunos temen que si los demás les ven demasiado competentes, exitosos o inteligentes, pueden sentirse intimidados o inferiores y alejarse de ellos.

4. Los roles: cosas de hombres, cosas de mujeres.

Puede suceder también que una persona tema triunfar en una tarea que se considera típica del otro sexo por temor a ser considerada poco femenina o poco masculina. Con ese comportamiento sólo se consigue perpetuar los roles atribuidos al sexo.

Los oposicionistas: “No puedes obligarme”

Un tercer grupo de personas tiende a posponer sus obligaciones como una forma de tener el control o de resistirse a ser controlados por otros. Se trata de personas que, como norma, tienden a negarse a hacer cualquier cosa que les digan porque lo perciben como un atentado contra su libertad personal y no como una serie de obligaciones que todo el mundo tiene que realizar.

Los que tienen “sus motivos”

Este grupo estaría formado por aquellas personas que pretenden con este comportamiento mantenerse cerca de alguien que necesitan o mantener alejado a alguien. Quienes establecen una relación de dependencia, pueden ir postergando sus tareas para que sea el otro el que acabe encargándose de hacerlo. Cuando hay problemas en la relación, también puede usarse como una manera de fastidiar al otro.

¿CÓMO SOLUCIONAR ESTA ACTITUD?

El grupo relajado

Los que entran dentro del grupo relajado no suelen tener mucha intención de cambiar. Prefieren divertirse y cerrar los ojos ante la realidad, por lo que difícilmente reconocen que tienen un problema hasta que sucede algo grave en sus vidas que los enfrenta con la realidad de golpe.

¿Cómo darse cuenta? Observa tu vida en sus diversas áreas y céntrate en todas esas cosas que tienes pendientes y a las que no das importancia. ¿Son cosas sin importancia? ¿A qué argumentos recurres para posponer estas tareas? ¿Son válidos o son sólo excusas? A veces es más fácil engañarse a uno mismo que engañar a los demás.

¿Cuáles son las formas más comunes de evitar hacer esas tareas desagradables?

1.- Hacer algo que no es prioritario. Estas actividades desvían la atención del trabajo y ayudan a olvidar las tareas pendientes.

2.- Excusas: “Lo haré mañana”, “trabajo mejor de noche”, etc. Todo el mundo las usa alguna vez, pero si las utilizas demasiado es posible que tengas un

3.- Tomar drogas, escuchar música, leer, salir, hacer deporte; en definitiva, cualquier cosa que se haga en ves de otras obligaciones más importantes y no después. Las drogas y el alcohol son siempre el modo más peligroso de evitar enfrentarse a una realidad que considerada como desagradable.

¿Quién ha dicho que todo tiene que ser maravilloso?

La característica principal de estas personas es que les resulta muy difícil soportar las cosas desagradables y tienden a huir de ellas. Por tanto, es precisamente por ahí por donde hay que empezar si se desea cambiar. No todo tiene que ser agradable y maravilloso. Esa actitud de búsqueda constante de placer no sólo es narcisista y egoísta sino que además es poco realista y te está perjudicando. En esta vida hay que hacer a veces cosas desagradables, queramos o no. Sin embargo, también estás en tu derecho a organizar tu vida del modo más cómodo posible, siempre que esta conducta no te perjudique y no te engañes a ti mismo.

Lo que tú puedes hacer es: No ver los pequeños fastidios como cosas horribles sino sólo como tareas incómodas, presta atención a las excusas mentales, entiende que cualquier cosa puede tener su lado agradable, párate a pensar qué es lo que realmente quieres conseguir, y, simplemente, empieza a trabajar.

El grupo ansioso

No es aconsejable forzar a esas personas a organizarse, perseverar, intentarlo con más fuerza o castigarlos. La cantidad de presión y ansiedad que soportan con su autocrítica y culpabilidad constantes es ya bastante grande como para añadir más presión. ¿Qué se puede hacer?

1.- En el caso del miedo al fracaso, es importante darse cuenta de que el valor de una persona no está en función de cómo hagamos un trabajo determinado. Lo que hacemos y lo que somos son cosas distintas.

2.- Conoce lo mejor posible tu forma de evitar las tareas. Tener una información adecuada sobre la naturaleza de tu problema te ayudará a crear estrategias para superarlo.

3.- Haz un plan de trabajo, elige una tarea y empieza. No pienses en que tienes que hacerlo, ni en cómo ni en que tiene que estar perfecto. Simplemente, ponte en marcha.

4.- Acostúmbrate a tener un pensamiento destinado a la solución de problemas. En vez de decirte a ti mismo que eres un desastre o un idiota, pregúntate cómo puedes perdonarte un error.

5.- Puede venirte bien hacer un horario donde incluyas el trabajo y el ocio. Quien no disfruta de su tiempo libre es menos productiva.

6.- Aprende a empezar. Aprende a transformar en un hábito el hecho de empezar.

7.- Cambia tu forma de pensar. Piensa “me gustaría” en vez de “tengo que”, etc.

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Paintball en familia

By Actualidad, Blog, Información CITA, Talleres, Testimonios

En el Centro de desintoxicación CITA hemos celebrado una actividad para desestresarnos un buen rato, se trata de un Paintball en familia. Buena compañía, afinidad y una misión, hacer la guerra hasta cansarnos, eso si, con todo el amor del mundo 

Como ya es de costumbre, en el Centro de desintoxicación CITA nos encanta hacer actividades y organizar eventos en los que poder compartir buenos momentos e intensificar y promover las relaciones interpersonales entre pacientes y colaboradores de nuestro centro. En esta ocasión, un Paintball ha sido la actividad perfecta para sacar el estrés y darlo todo, luchando en equipos para conseguir un objetivo, vencer y salir lo menos manchados posible de la batalla…

¡Muchas gracias a tod@s por vuestra pasión y dedicación!
Centro de DesintoxicaciónCITA

En CITA, primero fue la gallina y después el huevo

By Blog, Información CITA

Por primera vez, una de las gallinas de CITA ha puesto un huevo. 

Y ya que estamos hablando de huevos, puede ser útil recordar aquí la apreciación de Lacan de que no se puede hacer una tortilla sin romper el huevo. Cuando se rompe el huevo de lo biológico, nace el hombre –con su libertad- pero también nace el revoltillo de tortilla: desaparecen los imperativos que rigen la conducta animal y uno tiene que tomar sus propias decisiones, decidir los valores y objetivos que guiarán su conducta. Respecto a las drogas y a todas las demás cosas.

Próximas Jornadas de Veteranos: Días 1 y 2 de febrero de 2013

By Blog, Información CITA

Viernes, 1 de febrero

INSTALACIONES CITA RURAL

9.00   –  9.30       Bienvenida
10.00 – 12.00      Grupo Socioterapia  (Xavi Espinosa, Anaïs y Helena)
12.00 – 13.30      PAE
13.30 – 15.15       Comida
15.30 – 17.00       Institucional
17.00 – 17.30       Descanso
17.30 – 19:00       Periódico

19.00 –  20.00     Campeonato de Fútbol en CTP

INSTALACIONES CITA CLINICA

9.00  –  9.30          Bienvenida
9.30 –  12.00         Grupo Socioterapia (Andrea, Fernando y Cristina)
12.15 – 13.30 
Institucional
13.45 – 15.15       Comida
15.30 – 17.00       PAE
17:00 – 17:30       Descanso 

17:30 – 18:30       Periódico
19:00 – 20.00       Campeonato de Fútbol en CTP

Sábado, 2 de febrero

INSTALACIONES DEL HANGAR

10.00 – 12.00       Taller con Xelo
12.00 – 14.30       Taller de prevención de recaídas con Anaïs
15.00 – 16:00       Comida
16.00 – 18.00       Taller  con Juanjo
18.00 – 18.30       Merienda
18.30 – 20.30       Campeonato de Pàdel

Es IMPRESCINDIBLE  confirmación (administracion@cita.ad, teléfono 93 791 80 08 o Fax 93 791 94 26)

El importe de la JORNADA DE VETERANOS es de 50€ el viernes y  de 75 € el sábado; se cobrarán mediante transferencia bancaria al núm. de cuenta 21001684610200010022 indicando “Jornadas de Veteranos” y el nombre del paciente, o en efectivo en administración al inicio de las jornadas.

Opciones de alojamiento:

  • Estancia en Centro Terapia Urbana (Bcn): 35 €/noche
  • Habitación estándar en CTP: 75€/noche
  • Habitación Suite: 150.00€/noche