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Final resume of my stay in CITA Clinica.

By Blog, Testimonios

When I came to CITA I told the group I felt like the survivor of a sunken ship who had found his way to an island full friendly natives who gave him hospitality and helped him to cure his wounds.

My wounds were internal ones and they were severe. I had lost my internal force and aim and did not believe in myself anymore.

Here in CITA I could sort out my problems, those related to my drug abuse and furthermore my depression caused by frustration stress and overwork. I learned to close chapters of my life that had still been open although their times were already over.

By defining those things that contribute to my wellbeing and those who don’t, I could establish a strategy how to mange my future life without drugs and more satisfactory.

Here I could define goals that are realistic so that my level of frustration keeps in a range that I can bear without falling back on bad customs.

Since a few weeks I’m looking forward to this new life, I think I have charged my batteries with enough power to start working on it and I feel now the urge to get started.

That also includes the question what and who I really want to be in life, because now I am convinced that a big part of my depression came from me having denied an important part of my personality to live. It was as if I had committed treason to myself.

But I do not feel guilt because of that, I simply do not want to repeat it. I have found out there that a life as a dentist is the most satisfactory to me and that by following that path it would be very probable that I could also establish a good private life.

The fact that I have been able to reestablish a sport routine in my old sport which already shows its first success gives me the realistic hope to become a real bodybuilder again which has always been an important contribution to my wellbeing. It might be hard to understand for someone who was never dedicated to this sport but not being in shape anymore and furthermore not breathing this special gym-air was a mayor trigger for frustration. I am leaving a few days earlier than planed because my family always meets at easter in Austria and I want to be together with them as I haven’t met them for quite a while.

I think I could establish an inner stability to cope with my life and the problems that may occur which I was not any more when I came.

Lo importante no es lo que me ocurra un día

By Blog, Testimonios

El fin de semana pasado he tenido una salida porque ha venido a visitarme un amigo. Que venga desde tan lejos, unos 800 kms, expresamente para verme me deja emocionado, alegre, impresionado. Me sirve para cargar las pilas y seguir trabajando en mis dificultades.

De vuelta al centro, llamo a mis padres y les transmito que me gustaría ir a casa, ver a la familia y a los amigos. Son sólo ganas, ya sé que ahora me toca estar aquí, que me queda mucho por trabajar, mucho camino por recorrer para conocerme. De hecho, es la primera vez en mi vida que me paro a observarme y me dedico tiempo. Mis padres lo interpretan como si quisiera abandonar el tratamiento y me dicen que aún es pronto. La falta de entendimiento me desanima.

Al colgar, miro alrededor, a mis compañeros. La mayoría de ellos son casi recién llegados. Los que estaban cuando ingresé ya se han ido. Me siento solo, ya que soy de los más veteranos, un referente en el grupo. Los otros compañeros que al igual que yo deberían servir de “guía” tienen sus propias dificultades y, lejos de ser un apoyo para mí y para el grupo, son hoy motivo de conflicto.

Hoy me toca ser “responsable” del día  (vaya frase, porque ¿cuándo me toca ser responsable de mi vida?). Tras despertar a los compañeros recojo el malestar de varios pacientes que se habían despertado por los ruidos de la noche anterior, después de la hora de silencio. Me lo tomo como algo personal. Me voy a pasear y me doy cuenta que estoy cabreado. En vez de ir con el grupo decido ir a mi ritmo. Busco un sitio para sentarme y desahogarme. Más tranquilo, pero sin las cosas claras, vuelvo a desayunar. Cada persona que me cruzo me ve en la cara el enfado. Decido que no estoy para nadie. A cada pregunta de cómo estoy respondo:  “No es el momento, no sé qué me pasa”.

Y la verdad, no sé qué me pasa. Es una mezcla de enfado, tristeza, agobio junto con impotencia y desesperación.

Realizo mis tareas como responsable del día y acudo a los espacios. Juanjo me dice que no me obligue ni me fuerce.

Esto es lo que hago durante todo el día para observar qué me pasa. Al final de la jornada me voy tranquilizando. He pasado momentos de mucho dolor, de un gran sentimiento de fracaso y de rechazo, de sentir que no valgo nada.

Al día siguiente, comienzo a tomar distancia con lo sucedido. Me doy cuenta de que mi malestar no está provocado sólo por los conflictos en la comunidad sino también por la incertidumbre que me generó hablar con mi amigo del futuro laboral y por la falta de confianza después de hablar por teléfono con mis padres.

Mañana será otro día y seguiré trabajando en los problemas que me han traído aquí. Lo importante no es lo que me ocurra un día sino los cambios que me aporta el tratamiento.

¿Qué es P.A.E.?

By Blog, Psicoterapia

La Psicoterapia Asistida con Equinos (P.A.E.) incorpora caballos como experiencia para el crecimiento emocional y el aprendizaje.

Se trata de un esfuerzo de colaboración entre un equipo formado por un terapeuta, un especialista equino y un caballo. Un trabajo profesional que, en interacción con los clientes/pacientes y los caballos, permite alcanzar los objetivos del tratamiento.
Los caballos pueden influir poderosamente en las personas.

Los participantes aprenden muchos aspectos de sí mismos y se abren al proceso de descubrir sentimientos, comportamientos y patrones de conducta.

Debido a su intensidad y eficacia, se consigue a corto plazo un avance en el proceso vivencial.

Este enfoque es similar al de los cursos de desarrollo humano en todo el mundo. Sin embargo, P.A.E. tiene la ventaja añadida de la utilización de caballos, unos seres vivos dinámicos y potentes. El enfoque del P.A.E. no es la equitación, sino una terapia que contempla el desarrollo de actividades y ejercicios, pie al suelo, que hace que el cliente/paciente o el grupo tomen conciencia de su propio proceso.

Entre el paciente y el caballo se establece una comunicación no verbal y, con la ayuda del equipo profesional, se potencian el pensamiento creativo,  la resolución de conflictos, la asunción de responsabilidades, el trabajo en equipo, las relaciones sociales, la confianza en uno mismo y en los demás y las actitudes positivas.

El P.A.E. permite tratar algunos trastornos de la salud mental y necesidades específicas del desarrollo humano, como problemas de conducta, trastorno de déficit de atención, trastorno de estrés postraumático, abuso de sustancias, trastornos alimenticios, depresión, ansiedad, problemas de relación, necesidades de comunicación, etc.

Las aplicaciones potenciales del P.A.E. son casi ilimitadas.