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Talleres de Clínicas CITA: Saber poner límites

By Actualidad, Blog, Información CITA, Talleres

Talleres de Clínicas CITA: Saber poner límites

Ser invadido. Ser usado. Ser manipulado. Dar de más. Cargar con problemas que no son propios. Confundir ‘disculpar’ con ‘permitir que nos sigan agraviando’. Ser humillado. Ser abusado. Volver a ser abusado. Negar que se està siendo abusado…

Es claro que muchas personas tenemos dificultades para poner límites y muchos problemas interpersonales (entre nosotros y los demás) sobrevienen al no poner los límites adecuados. Cuando se trata de los hijos, tenemos claro que precisan límites y la importancia de este punto en la educación que les impartimos. Pero en el caso de los adultos que nos rodean, solemos dudar con respecto a qué punto llegar, en qué casos hacer algo, incluso medimos la reacción del otro… ¿Cómo ponerle límites a nuestra pareja, a nuestras amistades, a nuestro jefe?

Según el Dr. Gottman, ‘Poner límites es el primer paso en una estrategia diseñada para resolver problemas’

Ser uno mismo sanamente, auténticamente, implica tener claras las fronteras entre uno y los demás, y ser capaz de expresar claramente la negación a que se vulneren inaceptablemente esas fronteras. ¿Cómo saber si el individuo se está engañando sobre este punto? No siempre es fácil determinarlo, pero digamos que, generalmente, quien ha desarrollado la capacidad de poner límites propende a establecer y mantener vínculos saludables, se ve menos expuesto a situaciones de abuso psicológico, de invasividad, de manipulación; si circunstancialmente cae en este tipo de trampa, se da cuenta con rapidez y puede corregir ese vínculo con igual prontitud, o bien pautar los límites necesarios.

Muchas son las causas por las cuales determinada persona puede tener la dificultad en poner límites claros. Citemos algunas de las más importantes:

  • Actitud complaciente por necesidad de ser querido, o al menos de no ser rechazado.
  • Apego hacia la persona con la cual se experimenta dificultad de poner límites, de modo que se siente que si se ejerce esa potestad se rompería el vínculo ‘por su culpa’
  • Miedo a que le consideren una persona ‘mala’, ‘egoísta’ o ‘injusta’.
  • Desconfianza respecto del propio criterio de realidad: ‘¿Estaré siendo justo?’ ‘¿Está abusando de mí, o tiene razón en lo que exige?’ ‘¿No estaré exagerando?’.
  • Temor a que la persona a quien se le pone límites le adjudique a uno el rol de victima

La incapacidad de poner límites implica que se han difuminado las fronteras que enmarcan la propia identidad. Y estas fronteras son indispensables para la salud personal que permita diferenciar ‘Yo’ / ‘el Otro’.

En el caso de no ser así, la persona pierde contacto con lo que quiere, con lo que le gusta, con lo que sustenta sus decisiones, pues todos estos factores han sido reemplazados por la voluntad o el deseo del otro, aún en las cosas más sencillas.

Por ese motivo es importante entrenar la capacidad de poner límites y de reconocer qué quiere y qué no. Sólo así podrá perfilar su verdadera identidad, y convertirse en un individuo y sólo así podrá establecer vínculos sanos. Si me pierdo en el otro, si asumo tareas que no me corresponden, si permito que alguien viole mi individualidad, me estaré generando malestares que pueden llegar a ser cada vez más perjudiciales. (Quien tiende a poner límites en exceso y agresivamente, por supuesto, también puede ser problemático).

La práctica de la diferenciación

Este ejercicio será indispensable aunque la persona se equivoque en ese proceso de aprendizaje (lo cual es muy esperable que suceda, sobre todo al principio, pues todos solemos equivocarnos en aquello en lo cual aún no somos muy diestros). No obstante, es mejor equivocarse en función del propio criterio para poner un límite, que creer que se acierta en base al criterio del otro. Habrá que revisar el día a día para ir haciéndolo cada vez mejor. En esa pràctica será necesario tener en cuenta ante cada instancia de la vida, por mínima que sea (y sobre todo si hay un otro en juego):

¿Qué quiero YO?

¿Qué me hace mal (o sea, qué NO quiero)?

¿Cuál es el modo en que necesito expresar esto poniendo un límite YA? (Con palabras, con una acción, con silencio, apartándome, con mayor o menor intensidad…)

Estar atento a si buscamos ‘poner algodones’ al límite (dar explicaciones, disculparse, justificarlo…). A veces un límite suave, (amable, conversado, convenido), será eficaz. Pero muchas otras sucederá que el único límite viable sea el que resulte terminante, impenetrable, como un cartel bien legible que dice ‘NO PASARÁS’ Aunque cueste, aunque angustie, aunque a uno mismo le duela…

En definitiva, saber poner límites a los demás nos sirve para cuidarnos, para fortalecer nuestra autoestima y potenciar nuestra capacidad de reacción ante las situaciones adversas que nos encontramos a lo largo de nuestra vida, tan importantes como significativas para la construcción de nuestra propia identidad.WhatsAppFacebookTwitterPinterestCompartir

cielo e infierno

Talleres de Clínicas CITA: Cielo e infierno

By Blog, Cuentos terapéuticos, Talleres

Talleres de Clínicas CITA: Cielo e infierno

Un samurái, que había oído hablar del cielo y del infierno, pero no sabía en qué consistían, fue a ver a un monje que vivía en las montañas, pensando que aquel hombre sabio podría aclarar sus dudas.

Cuando llegó a donde vivía el monje, el samurái abrió la puerta bruscamente y encontró al ermitaño practicando caligrafía. Sin ni siquiera presentarse, el guerrero le preguntó: ‘Decidme cuál es la diferencia entre el cielo y el infierno’. Y como el monje seguía con su trabajo, sin levantar la vista, el samurái repitió la pregunta gritando. El ermitaño le contestó: ‘Te he escuchado, pero no tiene sentido contestarte porque no podrás entenderlo’

Esta respuesta enfadó tanto al samurái, que levantó su espada amenazadoramente. Entonces, el monje miró hacia arriba y le dijo: ‘Esto es el infierno’. El samurai, comprendiendo que su vida estaba dominada por la ira y la violencia, dejó caer la espada y se dirigió al monje, esta vez con mucho respeto, para decirle: ‘Gracias por exponer tu vida para que yo pudiese comprenderlo’. Entonces el ermitaño añadió: ‘Y esto es el cielo’

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Talleres de Clínicas CITA: La culpabilidad

By Blog, Talleres

En el taller de gestión emocional de Clínicas CITA nos referiremos hoy al sentimiento de culpa.

La culpa se produce como una consecuencia de una acción que viola un principio: Lo que se debe hacer.

En el plano psicológico, esa transgresión provoca un auto-reproche, que en ocasiones es desproporcionado con el acontecimiento que lo ha provocado. No es lo mismo ‘ser culpable’ que ‘sentirse culpable’. Muchas veces, las personas se sienten culpables sin serlo. U ejemplo: la mujer que trabaja fuera y dentro de casa y se siente culpable porque no le ha dado tiempo de hacer la compra.

La culpabilidad es una semilla que se siembra en nuestro interior cuando somos niños, debido a factores como la educación, la cultura, la religión, etc, y que a lo largo de la vida puede ir creciendo.

Se adapta a cualquier terreno y afecta a todas las parcelas de lo cotidiano (trabajo, pareja, familia, relaciones sociales). Aparece por causas pequeñas, como olvidarnos del aniversario de alguien que queremos y nos importa y también por otras más profundas y lejanas debido a algo que hicimos o nos pasó hace tiempo y con lo que aún no hemos ajustado cuentas’.

Un ejemplo puede ser una persona que ha sido maltratada y que se sigue sintiendo responsable de lo que le pasó, creyendo que fue culpable y merecedora de este maltrato.

El sentimiento de culpabilidad se da mucho entre las personas acostumbradas a controlarlo todo, los perfeccionistas, excesivamente exigentes con ellas mismas, para las que un mínimo fallo se convierte en algo imperdonable, aunque de nada les sirva ya flagelarse por algo que ya pasó y en lo que realmente hicieron lo que pudieron en ese momento y dadas las circunstancias.

Es también frecuente entre las personas inestables emocionalmente, que se alteran por cualquier gesto o frase de desaprobación, porque sienten miedo a ser rechazados. Por ejemplo, que alguien no los haya saludado o lo haya hecho en forma fría, es motivo ara provocarle inseguridad y el temor de que son ellos seguramente los que deben haber hecho algo mal.

¿Qué podemos hacer con la culpabilidad?

La culpabilidad aparece porque es una valoración moral de la propia conducta, o sea, si yo valoro negativamente una conducta mía, inevitablemente va a aparecer la sensación de ser culpable.

La culpa es una valoración cognitiva y emocional de comportamientos cuando éstos no están de acuerdo con nuestra escala de valores.

Es un error pensar que estamos obligados a sentirnos culpables para demostrar que somos humanos. Sería mejor que en lugar de quejarnos o recrearnos en el dolor, hiciéramos algo más positivo: aplicar nuestras energías en reparar lo que esté en nuestras manos reparar.

Esto nos lleva a una distinción muy importante: la existente entre la responsabilidad y la culpabilidad.

La mayoría de las veces somos responsables de nuestros actos, ya que somos nosotros mismos quienes lo hemos hecho y quienes, teóricamente, hubiéramos podido no hacerlos. Pero no alcanza para que seamos automáticamente condenables o culpables. Cuando realizamos un gesto, una acción, no lo hacemos porque lo consideremos un mal sino porque lo vemos como un bien. Por supuesto que podemos equivocarnos en nuestra valoración de lo que está bien y de lo que está mal, pero es de humanos equivocarse. Es parte del aprendizaje de vivir. También es posible que decidamos conscientemente perjudicar a alguien.

En este caso, en lugar de realizar un mal acto estamos haciendo un acto tonto, ya que contribuimos a crearnos enemigos y por lo tanto, a la larga, lograremos más perjuicios que beneficios. Si por error o por falta de juicio perjudico a otra persona, de nada me servirá culpabilizarme, ni siquiera un momento.

Tan pronto como constate mi error y la consecuencias de éste, lo que me reportará verdadero beneficio será invertir mis energía en cambiar el comportamiento en cuestión, reparar los daños que haya originado y tomar medidas para no volverá cometer el mismo error en el futuro o estar atento en el momento en que intento repetirlo. De este modo, estaré demasiado ocupado en corregir mis errores y en obrar mejor en el futuro como para permitirme perder un solo segundo en culparme por lo que he hecho o dejado de hacer.

Al igual que en muchos de nuestros comportamientos, es bueno que nos respondamos claramente a algunas preguntas:

  • ¿Qué ventajas me aporta el hacer o dejar de hacer tal cosa?
  • ¿Qué es lo mejor que puedo hacer ahora?
  • ¿Para qué me sirve actuar así.
  • Llevo actuando así desde hace mucho tiempo y no me fue bien. ¿Por qué tendría que seguir haciéndolo?
  • No he probado de actuar de otra manera. ¿Qué me impide hacerlo?

Las respuestas que te des a estas preguntas pueden ser realmente útiles para ti mismo y para los demás, mientras que la culpabilización y la autocensura no sirven más que para angustiarte, alejarte de los demás y repetir los mismos errores una y otra vez.

No olvidemos que la culpa siempre viene de la mano del castigo: me culpo, me castigo de la forma que sea y muchos sabemos cómo nos podemos llegar a castigar de forma autodestructiva. Y este es un círculo vicioso que es necesario cortar de raíz.

Sentirnos responsables es útil ya que:

  • Nos hace más conscientes de lo que es la vida real.
  • Nos hace ser más conscientes de que cometemos errores y a responsabilizarnos de ellos.
  • Nos lleva a rectificar, a realizar acciones positivas.
  • Nos duele por haber hecho daño a otros.
  • Nos ayuda a aceptar la realidad tal cual es, sin pelearnos con ella.
  • Invitar a perdonar y a perdonarnos.

El sentimiento de culpa nos hace daño ya que:

  • nos impide actuar, nos paraliza.
  • Es exagerado, desmedido.
  • Es infundado y alienante.
  • Nos regodeamos en él.
  • Bloquea nuestras relaciones con los demás.
  • Nos hace sufrir tanto que nos lleva a la autocensura, vergüenza y remordimientos.

Culpabilizar a los demás

Creer que las desdichas de los seres humanos vienen del exterior y que somos relativamente incapaces de deshacernos de nuestras penas y aflicciones, es sin duda muy tentador, ya que nos libera de toda responsabilidad, nos permite permanecer pasivos y atribuir a otros la causa de nuestras desgracias. Si pensamos detenidamente, los acontecimientos y las personas no pueden herirnos más que físicamente, sus palabras son inofensivas a no ser que nosotros les otorguemos un pode y una importancia que no tienen. Esto lo hacemos usamos nuestros pensamientos irracionales. Así nos herimos a nosotros mismos y, por lo tanto, no son los demás sino nosotros los responsables de nuestras acciones. No puedo ser responsable de lo que siento pero sí de la acción que se produzca a partir de mis sentimientos. Para poder identificar los pensamientos irracionales es útil primero tratar de tolerar sentirse emocionalmente perturbado y tratar de llegar, en ese preciso momento, a la fuente de estos sentimientos.

Todos los esfuerzos que dedicamos a tratar de modificar directamente las acciones y actitudes de los demás, porque los consideramos la fuente de todos nuestros males, estarían mejor empleados en cambiar nuestros pensamientos irracionales. Sin embargo, sí sería legítimo que pudiéramos expresar libremente nuestro desagrado ante la actuación de otra persona. No es lo mismo decir: ‘No me ha gustado tu comportamiento’ que ‘Por tu culpa ahora estoy mal’. Y junto con poder expresarnos, aceptar que la otra persona puede actuar como prefiera, que está en su derecho de hacerlo así

Conclusiones

Para no permitir que los sentimientos de culpabilidad nos condenen sería positivo:

  • Identificar y modificar los pensamientos irracionales que sostienen el sentimiento de culpa.
  • Cambiar el sentimiento de culpa por el de responsabilidad.
  • Tratar de rectificar lo que sea posible de esa situación y de nuestra actitud con tal de que en el futuro no volvamos a cometer el mismo error.
  • Cuidar y alimentar nuestra autoestima: aceptar que cometemos errores y perdonarnos.

Para no culpar a los demás:

  • Aceptar que no son los demás ni sus actos los causantes de nuestros daños sino nuestros propios pensamientos irracionales los que los causa.
  • No perder el tiempo en criticar y censurar a los demás y dedicarlo, por el contrario, a cambiar estos pensamientos.
  • Expresar de forma asertiva al otro nuestros sentimientos, en lo que a su actuación se refiera, así como ratificar su derecho a actuar como prefiera.
dolor de cabeza

La migraña

By Blog, Talleres

La migraña es un dolor de cabeza más o menos periódico que afecta a la mitad del cráneo; a menudo la misma; a veces alternando, tan pronto a la izquierda, tan pronto a la derecha. Las migrañas suelen aparecer después de alguna contrariedad o un cambio del ritmo de vida; por ejemplo, sobrevienen en un periodo de reposo, como el fin de semana, o justo antes de la menstruación.

En medicina clásica, las migrañas se describen como ‘tormentas vasculares’, es decir, ‘la sangre se nos sube a la cabeza’: perdemos el control de una emoción que el cerebro ya no puede mantener a distancia, la emoción remonta e invade la cabeza.

Lo que en realidad da lugar a la migraña es el deseo de controlar la emoción, y suele ser el resultado de un sentimiento mezcla de inseguridad y miedo, sobre todo cuando la migraña se acompaña de dolores cervicales con contractura de los trapecios (se trata siempre de mantener el tipo, de aguantar).

La contractura muscular también puede ser la expresión de un deseo contenido, de un proyecto contrariado o de una emoción retenida, como la cólera, por ejemplo. En las migrañas de origen biliar, física y simbólicamente hablando, el dolor de cabeza puede ir acompañado de trastornos visuales, que traducen la dificultad de ver claro a través de una emoción. En cuanto a los vómitos, son una manera de rechazar la superabundancia emocional.

El dolor de cabeza es como una emoción que tratamos de controlar y que finalmente nos desborda. Algunos autores opinan que la migraña resulta de una especie de culpabilidad frente al reposo o al placer –por ejemplo, cuando se produce regularmente durante los fines de semana- y que las migrañas premenstruales expresan un rechazo de la condición femenina.

Pero también se pueden decir las cosas de otra manera. Lo que desencadena ese tipo de migraña periódica es una pérdida de ritmo, una pérdida de la facultad de adaptación a la alternancia actividad y reposo, día y noche. Pueden producirse, por ejemplo, cuando nos implicamos demasiado en una actividad y descuidamos el descanso y la actividad acaba por atenazarnos la cabeza. Una vez más, lo que está en juego es el deseo de control. La migraña de fin de semana puede expresar lo mucho que a uno le cuesta soltar aquello que le preocupa.

drogas

Talleres de Clínicas CITA: La expresión del goce

By Blog, Talleres

Palabras que expresan goce

Alegría, alivio, ánimo, arrobamiento, deleite, dicha, disfrute, diversión, embeleso, encanto, estremecimiento, euforia, excitación, éxtasis, felicidad, fervor, goce, ilusión, jovialidad, júbilo, optimismo, orgullo, placer, regocijo, satisfacción, triunfo.

Situaciones desencadenantes de sentimientos de goce

  • Tener éxito en una tarea.
  • Obtener lo que deseamos.
  • Recibir estima, respeto o alabanzas.
  • Obtener algo por lo que se ha luchado o resolver algo que nos ha preocupado.
  • Recibir una sorpresa agradable.
  • Que las cosas salgan mejor de lo que esperábamos.
  • Que la realidad supere nuestras expectativas.
  • Tener sensaciones placenteras.
  • Hacer cosas que traigan a la mente sensaciones placenteras.
  • Ser aceptado por los demás.
  • Pertenecer a un grupo.
  • Recibir amor o afecto.
  • Estar en contacto con gente que nos ama o a la que gustamos, etc.

Interpretaciones que desencadenan sentimientos de goce

Interpretar los sentimientos gozosos tal como son, sin añadir o sustraer nada.

Experimentar la emoción del goce

  • Sentirse animado
  • Sentirse lleno de energía, muy activo.
  • Tener ganas de sonreír o reír.

Expresarse y actuar bajo la influencia del goce

  • Sonreír.
  • Tener una mirada brillante y llena de vida.
  • Estar enérgico.
  • Comunicar a los demás buenos sentimientos.
  • Compartir el sentimiento.
  • Decir cosas positivas.
  • Usar un tono de voz entusiasta y animado.

Algunos efectos secundarios del goce

  • Ser cortés y amable con los demás.
  • Hacer cosas positivas por los demás.
  • Tener un umbral muy alto ante las preocupaciones o las dificultades.
  • Recordar el goce pasado e imaginar el goce futuro.
abraham tweski

El rabino y la langosta

By Blog, Cuentos terapéuticos, Talleres

Para la sección de cuentos terapéuticos del blog de Clínicas CITA, seleccionamos la metáfora que usa el Rabino Abraham J. Twerski para enseñarnos que la adversidad puede ayudarnos a crecer como personas:

‘La langosta es un animal suave y pulposo que vive dentro de un caparazón rígido. Este caparazón rígido no se expande. Entonces, ¿cómo puede crecer la langosta?

Mientras la langosta crece, el caparazón la limita, y la langosta se siente incomoda y bajo presión.

Entonces, la langosta se esconde debajo de una formación de piedras para protegerse de los depredadores, deja su caparazón, y produce un caparazón nuevo.

Con el tiempo, este caparazón también acaba siendo incomodo porque la langosta sigue creciendo. La langosta regresa entonces a las piedras y repite el proceso varias veces. El estímulo que permite a la langosta crecer es sentirse incómoda.

Pero si las langostas tuviesen doctor, nunca crecerían. Porque, en el momento en que la langosta se sintiese incómoda, iría al doctor y conseguiría un válium, se sentiria bien y nunca se quitaría el caparazón.

Así que creo que tenemos que darnos cuenta de que los tiempos de estrés también son tiempos de oportunidades para el crecimiento. Y si utilizamos la adversidad de manera correcta, podemos crecer gracias a ella’

manos

Habilidades para conseguir el equilibrio personal

By Blog, Talleres

Habilidades elementales:

  • Escuchar al otro. Trabajar la capacidad de comprender lo que me están comunicando
  • Aprender a iniciar una conversación y a mantenerla
  • Aprender a formular preguntas
  • Saber dar las gracias
  • Presentarse correctamente ataviado
  • Saber presentarnos a otros y presentar a los demás
  • Saber hacer un cumplido, sin zalamerías y con afecto.

Habilidades avanzadas:

  • Aprender a pedir ayuda
  • Capacitarnos para dar y seguir instrucciones
  • Saber pedir disculpas
  • Aprender a convencer a los demás, a ser persuasivo.

Habilidades relacionadas con los sentimientos:

  • Conocer nuestros sentimientos y emociones y saber expresarlos
  • Comprender, valorar y respetar los sentimientos y emociones de los demás
  • Saber reaccionar ante el enfado del interlocutor y gestionar bien la situación
  • Resolver las situaciones de miedo.

Habilidades alternativas a la agresividad

  • Pedir permiso
  • Compartir cosas, sensaciones y sentimientos
  • Ayudar a los demás
  • Aprender a negociar, a consensuar, a llegar a acuerdos
  • Recurrir al autocontrol en las situaciones difíciles
  • Defender nuestros derechos cuando los veamos amenazados
  • Responder a las bromas cuando proceda
  • Rehuir las peleas, dialécticas y de las otras.
cocinar

TALLERES Taller de Clínicas CITA : laborterapia

By Blog, Talleres

La laborterapia es una actividad de participación obligatoria en Clínicas CITA, y su objetivo es:

  • Actúa contra la pasividad, despertando la capacidad de actuar, de sentir y de crear.
  • Tiene también un aspecto socio-emocional.
  • Da una relación con el instrumento de trabajo y su fruto.
  • Potencia las relaciones inter-humanas en el campo de trabajo, que también forman parte del proceso de rehabilitación.
  • Desarrolla la cohesión grupal al tratarse de actividades y dinámicas de grupo, debilitando los mecanismos de defensa, huida y evasión.
  • Favorece la iniciación a las técnicas de modificación de conductas.
  • Favorece la organización del ámbito personal.
  • Propicia el trabajo en equipo.
  • Se adquieren responsabilidades y disciplina.
  • Potencia la creatividad.
  • Ayuda y estimula las relaciones sociales del individuo desde un punto de vista terapéutico y en un contexto más reducido y ameno.
  • Capacita al individuo a adquirir nuevos hábitos de conducta.
  • Reeduca al individuo en las actividades de la vida diaria para favorecer su autonomía e integración en su entorno.
  • Aumenta la autoestima.
  • Da la oportunidad de poner en práctica nuevas estrategias de comunicación (asertividad, empatía, etc.…)
  • Ayuda a reconocer, comprender y articular sentimientos y emociones.
  • Ayuda a hacer una autocrítica. Sentido de la realidad e ilusión. Satisfacción. Aceptación y reacción adecuadas a la crítica.
  • Favorece la solución de problemas y la toma de decisiones
  • Fomenta el respeto entre los individuos de la comunidad.
  • Favorece una mejor organización del ámbito personal y de su entorno.

Las diferentes tareas que entrarían dentro de Laborterapia son las siguientes:

  • Cuadras
  • Patio
  • Lavandería
  • Huerto

Todas en su globalidad favorecen la independencia y la autonomía personal del individuo, tanto en la comunidad como en su futura integración social.

palmada

Las habilidades sociales

By Blog, Talleres

Talleres de Clínicas CITA: Las habilidades sociales

En Clínicas CITA hemos desarrollado un taller sobre habilidades sociales, como complemento a los procesos de desintoxicación, deshabituación y reinserción social.

Las habilidades sociales son un conjunto de hábitos o estilos (que incluyen comportamientos, pensamientos y emociones), que nos permiten mejorar nuestras relaciones interpersonales, sentirnos bien, obtener lo que queremos, y conseguir que los demás no nos impidan lograr nuestros objetivos.

También podemos definir las habilidades sociales como la capacidad de relacionarnos con los demás en forma tal que consigamos un máximo de beneficios y un mínimo de consecuencias negativas, tanto a corto como a largo plazo.

El concepto de habilidades sociales incluye temas afines como la asertividad, la autoestima y la inteligencia emocional. Destaca la importancia de los factores cognitivos (creencias, valores, formas de percibir y evaluar la realidad) y su importante influencia en la comunicación y las relaciones interpersonales.

Auto-observación y conocimiento personal

La evolución del hombre es la evolución de su conciencia. Y la conciencia no puede evolucionar inconscientemente. La evolución del hombre es la evolución de su voluntad, y la voluntad no puede evolucionar involuntariamente. La evolución del hombre es la evolución de su poder de hacer, y el hacer no puede ser el resultado de lo que sucede.

La auto-observación

Nos da información de nuestro mundo interno, nos permite ser testigos de cómo funcionamos y, de esta manera, ir desarrollando una de las inteligencias humanas: la inteligencia intrapersonal.

El autoconocimiento

Es conocerse a sí mismo, saber cuáles son todas nuestras cualidades, aceptando las buenas y cambiando todas las que nosotros vemos que están mal.

Es el conocimiento propio; supone la madurez de conocer cualidades y defectos, y apoyarte en los primeros y luchar contra los segundos.

El autoconocimiento está basado en aprender a querernos y a conocernos a nosotros mismos.

Es el proceso reflexivo por el cual la persona adquiere noción de su yo y de sus propias cualidades y características.

Como todo proceso, puede ser desglosado en diversas fases, como: auto percepción, auto observación, memoria autobiográfica, autoestima, auto aceptación. No puede haber, pues, autoestima sin autoconocimiento. De ahí la importancia del autoconocimiento para el desarrollo personal.