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miedo

Talleres de Clínicas CITA sobre salud mental: El miedo

By Blog, Talleres
  • Relajación-introducción con una música (Mahler, nº4). No hay meditación guiada. Sólo se escucha la música. Déjate ir a dónde te lleve la música.

– Opción 1: Dibujar a dónde os ha llevado la música.

– Opción 2: Ejercicio de asociación libre.

– Opción 3: Teoría o frases de Osho sobre el miedo.

  • Escogemos una frase de todas las que han escrito, se leen todas las elegidas, se votan.
  • La más votada se escenifica.
  • Psicodrama: escena principal y multiplicaciones.
  • Se reparte la letra de la Rosana de ‘Sin miedo’.

MIEDO

  • Miedo a perdernos a nosotros mismos.
  • Las personas que temen perderse a sí mismas son las que no se tienen.
  • No hay nada que perder, sólo la creencia de que hay algo que perder.
  • Casi todo el mundo tiene miedo a la vida.
  • Miedos ordinarios: la muerte (es el miedo a permanecer insatisfecho, ahora soy y algún día no seré, miedo a la aniquilación), la vejez, la enfermedad.
  • Miedos extraordinarios: cuando no se tiene motivo alguno. Una explicación racional ayuda a que el miedo se disipe.
  • El miedo es natural, la culpa es creada por el hombre.
  • Sin miedo no se podría sobrevivir.
  • Sólo los idiotas y los imbéciles no tienen miedo por eso hay que protegerlos.
  • Las emociones negativas como el miedo desperdician toda la vida.
  • Está el miedo y el constante impulso de buscar y buscar.
  • El que vive con miedos, no vive, está muerto.
  • No hay que apoyar los miedos, son nuestros enemigos.
  • Miedo a encontrarse solo: nadie quiere estar solo. Porque al estar solo, lo falso se va y aparece lo auténtico, lo real empieza a expresarse, por eso hay temor a estar solos. Es temor a no saber quién soy.
  • Las técnicas de meditación son una herramienta para hacer desaparecer lo falso. Meditación: valentía para estar en silencio a solas.
  • Miedo al amor: tememos al amor porque es una muerte pequeña, requiere que nos entreguemos a algo.
  • Nos paralizamos porque cuanto más seguros estamos más a salvo nos encontramos y menos vivos estaremos.
  • Para luchar contra el miedo a la muerte luchamos por alcanzar seguridad: matrimonio, hogar, formar parte de un país, nos inscribimos en clubes, en religiones…
  • Un hombre que vive con miedo tiembla por dentro.
  • Composición del miedo: ignorancia del propio yo. El miedo más profundo es que yo no sea.
  • El coraje no significa la falta de miedo.
  • Mirad a los miedos (tal como haría un científico) y se empequeñecerán. No escapar.
  • El miedo aceptado se convierte en libertad. El miedo negado se convierte en culpabilidad.
  • Se asume el miedo en la infancia y ahora hay que enfreentarlo de adultos.

EJERCICIO

Piensa en algo que te de miedo y sé sincero al contestar este ejercicio.

  • ¿Qué ha sucedido?
  • ¿Qué consejo le darías a una persona que estuviera en tu misma situación?
  • ¿Cuál es la manera más práctica de pensar sobre esto?
  • ¿Qué desenlace quiero para esta situación?
  • ¿Qué estoy dispuesto a hacer para que las cosas salgan como yo quiero y necesito?
  • ¿Qué no estoy dispuesto a hacer para que las cosas salgan como yo quiero?
  • ¿Cómo puedo evitar que las cosas vuelvan a suceder de la misma manera?
  • ¿De qué me ha servido esta experiencia? ¿En qué me he vuelto mejor?

Me da miedo ___________________________________________

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soledad

Los talleres de Clínicas CITA: La angustia

By Blog, Talleres

No hay que confundir angustia con ansiedad, que es una inquietud justificada hacia alguna preocupación material o moral. La angustia es u malestar psíquico que, con frecuencia, va acompañada de alguna enfermedad física o de sensaciones diversas, como cierto tipo de opresión, palpitaciones, miedo a perder el conocimiento, sudores fríos, hormigueo u otras manifestaciones.

Todo ocurre como si uno se encontrara ante un peligro inminente, pero un peligro no identificado. La angustia puede sobrevenir a propósito de cualquier cosa o desencadenarse en cualquier circunstancia y tomar el aspecto de una fobia irracional, a menudo mal comprendida por la familia. Por ejemplo, algunas personas temen tomar el ascensor, otras temen pasar por un puente o acercarse a una ventana en un piso alto. Son situaciones más frecuentes de lo que se imagina. Son difíciles de interpretar; a veces resulta complicado encontrar la clave que permita comprender la razón por la que el enfermo sufre así.

El síntoma es un desplazamiento, una manera desplazada de decirse a uno mismo algo que no puede decirse de un modo más sencillo. Y, en ese desplazamiento, hay una modificación del sentido, algo así como en la metáfora, de manera que el síntoma es el espejo de otra realidad. En general, nueve de cada diez veces, la angustia es el desplazamiento de un sentimiento de cólera que no ha podido expresarse como tal. Y éste procede, casi siempre, de una profunda insatisfacción de lo que vivimos.

Cuando tomamos a nuestro cuerpo como testigo –en el caso de una enfermedad física- o un elemento exterior –en el caso de la angustia o las fobias- utilizamos la realidad como un lenguaje; utilizamos los órganos o los objetos como ‘palabras’ con doble sentido. Pero, no sólo eso, nos servimos también de su función. ¿Para qué sirve el hígado, el bazo, la glándula tiroides?

Algunas personas, por ejemplo, tienen fobia a pasar por un puente que cruza encima de aguas turbulentas, se sienten atraídas por el vacío, y lo temen, como hay quienes conjuran su secreta fobia mediante el salto con una cuerda elástica. ¿Qué es un puente sino un pasaje más o menos vertiginoso sobre una ‘emoción’ turbulenta –el torrente- que nos cuesta canalizar? La fobia a los puentes, la atracción por el vacío –atracción y miedo a la vez- es como desplazar una cuestión ante la que nos enfrenta la vida, algo que deseamos y tememos al mismo tiempo; queremos que cambie algo en nuestra vida, pero lo desconocido nos da miedo, nos da vértigo. Y eso tanto más en cuanto que entre las dos orillas, está la travesía, una incertidumbre experimentada como un vacío peligroso. Cuando vivamos eso, no tomemos por testigo la realidad. En lugar de bloquearnos en esa idea que podría enloquecernos, es preferible que nos preguntemos qué es lo que nos da vértigo en la vida y cuál es el pasaje que ha llegado el momento de cruzar.

A través de los síntomas mentales –angustias, fobias, etc.- como de los físicos –inflamaciones, quistes, etc.- intentamos hablarnos sin escucharnos; esto es difícil porque, al mismo tiempo que nos hablamos, sin darnos cuenta vamos borrando las pistas. Tras la angustia, busquemos la cólera originada por un deseo no realizado. Puede que las cosas se aclaren.

papel en mano

Talleres de Clínicas CITA: Reconocer, describir y nombrar las emociones

By Blog, Talleres

Describir una emoción comprende exponer:

  • El acontecimiento o situación que la provoca.
  • La interpretación de la situación (pensamientos, supuestos y creencias sobre la emoción)
  • Las respuestas corporales que genera el organismo (que se pueden percibir si prestamos la suficiente atención)
  • El lenguaje corporal (la cara y la postura)
  • La comunicación verbal de la emoción
  • Las acciones que provoca

Aprendiendo a observar nuestras emociones, aprendemos a la vez a separarnos de ellas (a no identificarnos con ellas) y al mismo tiempo a alinearnos con ellas. Para tener el control, debemos separarnos de nuestras emociones de manera que podamos pensar y usar estrategias para dominarlas. Pero también necesitamos estar sintonizados con ellas, en el sentido de que las identifiquemos como parte nuestra y no como algo que se halla fuera de nosotros.

Una metáfora para explicar las emociones. Un buen jinete es aquel que se funde con su montura para controlarla mejor. Si lucha contra el caballo, si se siente separado de él, éste reaccionará en contra de sus órdenes y no podrá cabalgar a su antojo. Por otro lado, si el jinete no tuviese personalidad propia o identidad separada del caballo, éste asumiría el control, marcando la dirección que se debe seguir.

Las emociones también tienen efectos secundarios: las emociones intensas tienen efectos secundarios sobre la memoria, e incluso sobre la habilidad para pensar y actuar y sobre las funciones físicas.

Describir los factores que interfieren en la observación  descripción de las emociones:

¿Con qué dificultades nos encontramos?

  • Emociones secundarias: reacciones emocionales ante las emociones. Cuando una emoción secundaria aparece en escena, puede ocultar o confundir la reacción emocional primaria.
  • Ambivalencia: puede ocurrir que expresemos más de una reacción emocional en respuesta a una misma situación.
dibujo

El elefante encadenado

By Blog, Talleres

Cuando yo era chico me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. También a mí como a otros, me llamaba la atención el elefante. Durante la función, la enorme bestia hacía despliegue de tamaño, peso y fuerza descomunal… pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas a una pequeña estaca clavada en el suelo.

Sin embargo, la estaca era solo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa me parecía obvio que ese animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza, podría con facilidad, arrancar la estaca y huir.

El misterio es evidente: ¿Qué lo mantiene entonces? ¿Por qué no huye?

Cuando tenía cinco o seis años yo todavía confiaba en la sabiduría de los grandes. Pregunté entonces a algún maestro, a algún padre,  por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no escapaba porque estaba amaestrado.

Hice entonces la pregunta obvia:

– Si esta amaestrado, ¿por que lo encadenan?

No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente.

Con el tiempo me olvide del misterio del elefante y la estaca… y solo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho la misma pregunta.

Hace algunos años descubrí que, por suerte para mí, alguien había sido lo bastante sabio como para encontrar la respuesta:

El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy, muy pequeño.

Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empujó, tiró y sudó, tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo, no pudo. La estaca era ciertamente muy fuerte para él.

Juraría que se durmió agotado y que al día siguiente volvió a probar, y también al otro y al que le seguía… Hasta que un día, un terrible día para su historia, el animal acepto su impotencia y se resignó a su destino.

Este elefante enorme y poderoso, que vemos en el circo, no escapa porque cree que NO PUEDE. El tiene registro y recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia que sintió poco después de nacer.

Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese registro.

manos entrelazadas

Taller de gestión emocional de Clínicas CITA, centro para el tratamiento de las adicciones: La dependencia emocional

By Actualidad, Blog, Talleres

‘Quiero amarte sin asfixiarte, apreciarte sin juzgarte, unirme a ti sin esclavizarme, invitarte sin exigirte, dejarte sin sentirme culpable, criticarte sin herirte y ayudarte sin menospreciarme. Si puedo obtener lo mismo de ti, entonces podremos realmente encontrarnos y enriquecernos mutuamente’

(Virginia Satir: ‘Pareja sana’)

Las preguntas poderosas nos dan energía y claridad para alcanzar objetivos y tomar conciencia de lo que está ocurriendo:

  • ¿Cómo es mi relación conmigo mismo?
  • Las relaciones que tengo en este momento de mi vida, ¿qué energía me generan?
  • ¿Qué relación siento que no funciona en mi vida?
  • ¿Con qué relación siento que renuncio a mi poder personal?

Respecto a relaciones pasadas:

  • ¿Quién empezó la relación? ¿Quién fue el primero que se mostró interesado?
  • ¿Quién tomaba la mayoría de decisiones?
  • ¿Con qué emociones te conecta tu relación?: cariño, ansiedad, tristeza, desconfianza, resignación, rutina…
  • ¿Sexualmente tenéis buena conexión? ¿Estáis los dos igual de satisfechos en este aspecto?
cielo

Talleres de Clínicas CITA: La felicidad pequeña y la felicidad grande

By Blog, Talleres

Imaginemos dos felicidades: una pequeña, terrenal, relativa, por algo en concreto, y otra grande, trascendente, absoluta, gratis y por nada. La felicidad pequeña es la más común, y pasamos la mayor parte del tiempo buscándola (y ahuyentando sus contrarios). Consiste en tratar de estar cerca de lo que queremos y alejados de lo que detestamos, en que se cumplan nuestros deseos y se neutralicen nuestros temores.

La felicidad pequeña es aquella que sentimos cuando las cosas nos van bien cuando tenemos buenos amigos, cuando somos queridos y queremos, cuando nos encontramos en un contexto donde somos apreciados y reconocidos y podemos apreciar y reconocer, cuando estamos gozosos con la pareja y disfrutamos de dulzura y riqueza afectiva, cuando nuestros hijos y seres queridos se desarrollan buen y la familia en general disfruta de bienestar y crecimiento; es decir, cuando las cosas marchan en la dirección que nos gusta.

La gran felicidad es aquella que experimentamos cuando, a pesar de que las cosas no vayan bien, podemos sentir el soplo feliz de la vida. La felicidad grande es independiente de lo que sucede, de cómo nos va, se asienta en el ser y en el momento presente, y es por nada o porque sí, sin motivo alguno que lo justifique.

Cualquiera sabe que la vida trae cosas que no eliges y que, de la misma forma, otras veces te complace y te trae cosas que deseas ardientemente. Que con nuestra voluntad conviven el azar, el misterio y la incertidumbre. Que la vida tiene sus propios propósitos, a veces extraños, casi incomprensibles, que van más allá de nuestros deseos personales. Por eso, nuestra vida como seres humanos consiste en procurar nuestra felicidad, invirtiendo fuertemente en aquello que nos mueve, que queremos y deseamos, pero al mismo tiempo en desarrollar receptividad y sintonía con lo que la vida quiere, nos trae y exige, sea lo que sea.

La felicidad grande consiste en ponernos en sintonía con lo que la vida nos trae, aunque no encaje con nuestros deseos personales. Ponerse en sintonía significa llegar a aceptarlo, amarlo, aprovecharlo como nutriente, como mensajero de otra sabiduría mayor. ¿Cómo aprovechar la frustración y lo adverso? La felicidad grande en realidad hace a las personas más fuertes porque les exige encarar lo real y confrontarse con los asuntos más difíciles y apasionantes de la vida, es decir, ganancias y pérdidas, creación y destrucción, sexualidad y muerte

puño

TALLERES – La ira

By Actualidad, Blog, Talleres

La ira es una emoción primaria que todos llevamos en nuestra programación emocional, tiene una función defensiva y nos aporta información cuando tenemos la sensación de haber sido perjudicados, de que hay un obstáculo que se interpone en el camino de lo que queremos o deseamos y nos impide el logro de nuestros objetivos.

La sensación de ser manipulado, engañado, traicionado, herido, humillado, también provoca la ira. El daño sufrido puede ser muy diverso, no la provoca solamente el dolor físico o una amenaza de agresión. En general, se trata de amenazas simbólicas a la autoestima o a la dignidad personal. Ser tratado injustamente o de forma ruda, ser insultado, maltratado, despreciado, frustrado, subestimado, etc, puede generar ira.

Cuando nos dejamos llevar por la ira se pueden producir efectos como destruir relaciones personales, afectar a las relaciones laborales, fomentar la agresividad y, en casos extremos, producir trastornos cardíacos.

La ira está presente en los conflictos de cualquier tipo: interpersonales, familiares, sociales, laborales, políticos, religiosos, etc…, de tal manera que la experiencia emocional, al ser muy intensa, puede dificultar o incluso imposibilitar la resolución pacífica del conflicto.

El tema de fondo que se plantea es el de la legitimidad de la causa, si lo que ha provocado la ira es un gran motivo, ya que podemos sentir ira ante una injusticia o al ver que alguien arremete contra una persona indefensa, o bien la podemos sentir cuando alguien nos dice algo que no nos gusta, nos lleva la contraria o no nos da la razón. Existe una cuestión de causa y una cuestión de dosis. Hay también una cuestión de adecuación de lugar y de forma.

Una característica de la ira es que, cuanto más pensamos en las causas, más razones y justificaciones tenemos para estar furiosos. Darle vueltas al asunto es avivar la ira. Ira bajo control o espiral de violencia en la que el cerebro racional deja de controlar la conducta.

Si se desahoga, la ira no se convierte en odio; si no se desahoga, se convierte en rabia, rencor, resentimiento y odio.

Muchas veces nos enfadamos con las personas que más conocemos o queremos. La ira tiende a ser particularmente intensa en las relaciones de pareja y entre padres e hijos.

La mayoría de la gente cree que son los acontecimientos los que provocan la ira, pero son nuestras creencias las que hacen una valoración del acontecimiento y es a partir de la valoración que se activa la emoción. Son nuestras creencias las que provocan la ira.

La ira aparece como consecuencia de creencias irracionales sobre la situación, las cuales nos llevan a un diálogo interno con afirmaciones como ‘no soporto que me hagan esto’, ‘lo hace para fastidiarme’, ‘es una mala persona y se merece lo peor’, etc..

El hecho de que algo se viva como insoportable, intolerable, terrible o espantoso, se debe a creencias irracionales. Si lo creo así, inevitablemente voy a imponer algún tipo de castigo que sea justo para mí como venganza por la ofensa que experimento emocionalmente.

Si lo pienso bien, puedo preguntarme: ¿realmente es insoportable?, ¿es cierto que lo hace sólo para fastidiarme o más bien porque tiene unas necesidades que no coinciden con las mías?, ¿en realidad es una mala persona?

Pasar de las creencias irracionales a las racionales supone cambiar el pensamiento anterior por otro tipo de afirmaciones del tipo: ‘esto no me gusta’, ‘ojalá no me hubiera ocurrido’, ‘siento decepción, frustración, preocupación, tristeza, dolor, etc’

Fijémonos en la diferencia entre las creencias irracionales ‘es insoportable’, ‘es intolerable’ y las racionales ‘no me gusta’, ‘me decepciona’, ‘me ofende’

Si vemos clara esta diferencia, entenderemos mejor lo que se quiere decir al afirmar que son nuestras creencias las que provocan ira. La ira es consecuencia de las creencias que tenemos sobre los demás en relación a nosotros.

Hay tres creencias básicas que caracterizan la ira:

  • Debo actuar absolutamente bien y ser aprobado por personas importantes para mí; de lo contrario, me invade la culpabilidad, la ira contra mí mismo, la ansiedad y la depresión.
  • Debes tratarme bien y con amabilidad; de lo contrario, me siento tratado con desconsideración, o maltratado, ofendido, o insultado, y me invade la ira de forma incontrolada.
  • Debería suceder todo siempre como a mí me gustaría. Como tengo muy baja tolerancia a la frustración, si algo va mal me enfado y me deprimo.

La ira surge muchas veces porque estoy convencido de que tengo toda la razón y el otro está completamente equivocado.

gente sentada

Talleres de Clínicas CITA: El lenguaje no verbal

By Actualidad, Blog, Información CITA, Talleres

Comencemos por la expresión de la cara. El rostro expresa las seis emociones fundamentales: miedo, rabia, desprecio, alegría, tristeza y sorpresa. Y hay tres zonas de la cara que representan estas emociones: la frente con las cejas, los ojos y la zona inferior de la cara.

La mirada. Mirar a los ojos o a la zona superior de la cara ayuda a establecer el contacto y dependiendo de cómo sean esas miradas se expresan las emociones: se considera más cercanas a las personas que miran más a su interlocutor, pero no si es de forma fija y dominante. Y mirar poco puede ser signo de timidez. La mirada acompaña a la conversación: si miramos cuando escuchamos animamos a la otra persona a comunicarse. En cambio, mirar a los ojos cuando hablamos convierte nuestro discurso en más convincente.

La sonrisa casi siempre denota cercanía, suaviza tensiones y facilita la comunicación. Pero si el gesto sonriente expresa ironía o escepticismo puede manifestar rechazo, indiferencia o incredulidad. La postura corporal. Los gestos del cuerpo expresan cómo se siente interiormente la persona según sea su manera de sentarse, de caminar… Se pueden trasmitir escepticismo (encogiéndose de hombros), agresividad (apretando los puños), indiferencia (sentándonos casi tumbados cuando alguien nos habla). La distancia física entre personas que se comunican también indica la proximidad emocional entre esos individuos. Dos cuerpos cercanos expresan proximidad afectiva. Volver la espalda o mirar hacia otro lado es una manifestación de rechazo o desagrado. Un cuerpo contraído expresa decaimiento y falta de confianza en uno mismo; y un cuerpo expandido, todo lo contrario.

La postura corporal. Los gestos del cuerpo expresan cómo se siente interiormente la persona según sea su manera de sentarse, de caminar… Se pueden trasmitir escepticismo (encogiéndose de hombros), agresividad (apretando los puños), indiferencia (sentándonos casi tumbados cuando alguien nos habla). La distancia física entre personas que se comunican también indica la proximidad emocional entre esos individuos. Dos cuerpos cercanos expresan proximidad afectiva. Volver la espalda o mirar hacia otro lado es una manifestación de rechazo o desagrado. Un cuerpo contraído expresa decaimiento y falta de confianza en uno mismo; y un cuerpo expandido, todo lo contrario.

Los gestos. Los que se producen con las manos y la cabeza acompañan y enfatizan lo que se comunica con la palabra o el silencio.

La voz acompaña, y más de lo que pensamos, a la palabra

Las mismas palabras con entonación diferente trasmiten sentimientos tan distintos como ironía, ira, excitación, sorpresa o desinterés. Un tono mortecino es señal de abatimiento o depresión. Una conversación que se mantiene siempre en el mismo tono resulta monótona y aburrida y suscita poco interés. Se hace oir más, comunica mejor, la persona que juega con las modulaciones de voz a lo largo de su charla. El tono, que tan poco cuidamos normalmente, es a veces tan importante como el propio contenido de nuestras palabras.

Un volumen alto de voz expresa seguridad y dominio de la situación, pero cuando se eleva demasiado puede suscitar rechazo y connotar agresividad. El volumen bajo, por su parte, puede sugerir estados de ánimo como debilidad o falta de confianza en uno mismo pero también confidencialidad y cercanía. La fluidez de la palabra y el ritmo. La utilización de repeticiones, muletillas, frases hechas y de relleno y los titubeos producen impresión de inseguridad, monotonía e incluso desconcierto en quien escucha.

niño

Talleres de Clínicas CITA: La alegría

By Actualidad, Blog, Talleres

La alegría es la emoción que produce un suceso valorado como favorable. Sentimos alivio por la consecución de metas y la resolución de problemas. La alegría se activa también a través de acontecimientos positivos o mediante sensaciones agradables. Otro nivel de activación de la alegría se deriva de aquellos acontecimientos que corroboran el concepto de auto-valía de la persona. Por ejemplo, cuando una persona recibe un elogio o gusta a otra persona.

Las principales causas de alegría son: las relaciones con los amigos, las satisfacciones básicas (comer, beber, sexo), y las experiencias exitosas.

Acontecimientos considerados como positivos: enamorarse, resolver un problema, afrontar un reto, aprobar un examen, curarse de una enfermedad, ir de vacaciones, reconciliarse después de una discusión, casarse o comprometerse, ganar dinero, obtener un ascenso en el trabajo, salir con los amigos, obtener un nuevo empleo, etc…

Como fuentes principales de satisfacción: sentirnos alegres por el hecho de estar vivos, comer, beber, el sexo, descansar, dormir, estar al lado de la persona que amamos, los amigos, las relaciones sociales, la satisfacción con uno mismo, la actividad física, el deporte, sentirse sano, realizar tareas, el uso de habilidades, leer, bailar, cantar, la música, las actividades culturales, las experiencias intensas (estéticas, espirituales), contemplar un paisaje o algo especialmente bello, sentirse amado, crear, esforzarse y tener éxito, etc…

E función del modelo de persona en el que se nos ha educado, habremos aprendido con mayor o menor éxito a apreciar y a gozar de las cosas positivas que la vida nos da y también del propio hecho de estar vivos.

En general, la alegría se da cuando creemos que estamos haciendo progresos hacia la realización de nuestros objetivos.

Los estados de alegría son contagiosos.

La persona alegre es una persona que valora y sabe apreciar las cosas y, para que esto suceda, deberá en primer lugar darse cuenta de que estas cosas existen, de que la vida está hecha de hechos maravillosos, de belleza, de personas interesantes y posibilidades inagotables. Uno puede aprender a cambiar su mirada cuando ésta tiende a centrarse sólo en lo que es negativo, en lo que no está presente o en lo que no sucede.

La alegría es una sensación de activación, de fuerza, de impulso, de visión positiva, de energía.

La alegría es la fuente de energía que nos permite llevar a cabo nuestros proyectos y, sobre todo y muy especialmente, crear y amar.

En la familia de la alegría encontramos: el amor, la amistad, la confianza, la esperanza, el gozo, la euforia, la felicidad, la creatividad, la gratitud y la generosidad.

Beneficios de la alegría: aniquila la angustia, anula la tristeza, se opone al encogimiento y la obturación del alma que no permite respirar, amplía el ánimo, elimina la melancolía y la inquietud, tonifica, conforta, aviva, da vigor, embellece las cosas y las personas, provoca una excitación vehemente, proporciona sensación de ligereza, expulsa el aburrimiento, etc…

La alegría pide concentración en lo que sucede, en aquello que tenemos a nuestro lado. Pide sentir con los sentidos y gozar de las cosas buenas y bellas que nos rodean. La dispersión de la atención reduce nuestra capacidad de sentir alegría.

La exageración de la euforia o su alargamiento en el tiempo con una intensidad desmesurada, el histrionismo del que se esfuerza por parecer pasarlo bien siempre, puede ser el resultado de una huida más que el producto de una alegría real. La verdadera alegría no es forzada, no pide constantes risas, ni formas de expresión ampulosas. La alegría pide sobriedad, atención y dejar fluir.

Escoger la alegría como la mejor opción para vivir es una elección que hay que renovar cada día de forma consciente.