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¿Qué rasgos adictivos cura el trabajo terapéutico?

By Blog, Talleres

En el centro de desintoxicación CITA el trabajo de rehabilitación de una adicción va más allá del hecho de dejar de usar una droga, ya que la droga en sí misma no es todo el problema. Y al abordar la raíz del conflicto, la adicción deja de verse favorecida y se crea un estado de cosas más sano. Todo esto se traduce en cambiar los modos de verse a uno mismo y de vivir nuestra vida, lo que significa incorporar a nuestra vida fuentes positivas de gratificación y aprender a vivir de acuerdo a principios más sanos.

Durante el largo proceso de recuperación, en el centro de desintoxicación CITA vemos como muchos rasgos de personalidad adictiva empiezan a cambiar:

  • Los sentimientos de vergüenza van siendo reemplazados por la confianza en nuestro valor intrínseco.
  • Al perfeccionismo le sustituye el auto-perdón.
  • A la avidez de poder y control para compensar los sentimientos de impotencia, le sustituye la flexibilidad y la conciencia de un potencial interior que es capaz de soltar el control.
  • A la falsedad, el auto-engaño y la negación le sigue la sinceridad, tanto con uno mismo como con los demás.
  • La obsesión con uno mismo es substituida por la capacidad de servir a los demás.
  • El auto-desconocimiento de uno mismo da paso al conocimiento de uno mismo, al auto-dominio y al auto-respeto.
  • Al vacío interior le sigue la sensación de integridad.
  • A la carencia de significado y propósito le sustituye un sentido de significado y propósito.
  • A la excesiva búsqueda de aprobación y a la obsesión por la propia imagen, le sucede la autenticidad y la verdadera auto-expresión.
  • A la auto-censura le sustituye la expresión abierta y sincera.
  • A la dificultad para manejar la cólera le sigue la capacidad de manejar constructivamente los conflictos.
  • El adormecimiento emocional es sustituido por la identificación de los sentimientos y su expresión.
  • La tensión interior es sustituida por la serenidad.
  • Al miedo a asumir riesgos y al temor al fracaso y al rechazo, le sigue el asumir riesgos apropiados y la  capacidad de tolerar los contratiempos.
  • Los problemas con las figuras de autoridad son sustituidos por una menor necesidad de tener razón y de ejercer el control.

Etc…

En el centro de desintoxicación CITA vemos a diario como el trabajo de rehabilitación de drogas, tiene numerosos factores de cambio que ayudan a superar la adicción.

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Acerca de la vergüenza

By Actualidad, Blog, Talleres

En el centro de desintoxicación CITA sabemos quela vergüenza es una emoción primordial que parte del temor y regula la expresión de otros sentimientos. La podemos definir como una turbación en el ánimo por el miedo a sufrir algún tipo de desprecio, confusión o infamia. La vergüenza es la más íntima de las emociones y una de las más difíciles de admitir y descargar. Es poderosa e influye sobre el resto de las emociones. De hecho, la sociedad se ha valido de la vergüenza como forma de control social.

La vergüenza aprendida depende de las diferentes culturas y por eso puede tener causas muy variadas.

La vergüenza se manifiesta con una sensación de incomodidad. Uno tiene la necesidad de esconder la cara, de ponerse de espaldas o de huir. A veces nos hace enrojecer. “Quisiera que la tierra me tragara” o “Me habría querido fundir”, son algunas expresiones coloquiales que expresan el sentir de la persona inundada por esta emoción.

Un mensaje cifrado

La vergüenza nos informa de que nos sentimos inseguros, de que somos o hemos sido poco honestos. También nos indica que hemos construido un tipo de control externo más pendiente del juicio de otros que del nuestro propio.

Nos propone rehacer la construcción de nuestra autoestima y trabajar el valor de ser uno mismo a fin de disminuir el impacto que tienen los juicios de los demás en nuestra vida.

La constelación emocional de la vergüenza

La vergüenza da la mano a la inseguridad y a la incomodidad, y actúa inhibiendo las emociones restantes, excepto la ira. Si se da en un grado elevado, puede provocar el desencadenamiento de conductas violentas. La agresividad forma parte de su constelación afectiva. A veces, esta emoción también se asocia al sentimiento de culpa debido a una acción o transgresión real o imaginada. Suele ir seguida de un sentimiento de auto-desprecio.

Síntomas de deterioro

Una vergüenza patológica es aquella que se da cada vez que uno recibe una crítica o vive un pequeño fracaso. También se produce siempre en el curso de interacciones mantenidas con otras personas. Quien la sufre siente, en el fondo, una profunda dependencia de los demás. Parece ser que la vergüenza hace su aparición hacia el segundo año de vida. En la medida que el niño se va percibiendo como persona distinta de los demás, también empieza a tomar conciencia de los mensajes emocionales que le dan. Así, cuando los padres no responden con simpatía y atención a los esfuerzos del niño para mostrar sus habilidades o al notar el niño que no se da importancia a sus esfuerzos, crece sintiéndose inferior. Su auto-concepto y estima se construyen negativamente. La vergüenza patológica va acompañada a menudo del sentimiento de humillación y ésta acaba provocando, con frecuencia –cuando el auto-control no se ha construido bien- reacciones de ira y conductas violentas.

¿Camuflarse para sobrevivir?

Si nos escondemos, no nos ven; si no nos ven, no nos juzgan; si no nos juzgan, no van a podernos valorar negativamente y, por lo tanto, no nos sentiremos inseguros y avergonzados.

El camuflaje es útil en la naturaleza para sobrevivir. El animal que utiliza esta estrategia suele adoptar los colores de su medio a fin de no ser visto. Pero, en el ser humano, ¿es siempre bueno y oportuno servirse del camuflaje? Si bien es cierto que nos evita la mirada del otro y, por consiguiente, el riesgo de no ser aprobados o aceptados, el camuflaje nos priva también de recibir aprobación, estímulos positivos y afecto, ya que no permite que nos conozcan tal y como somos. Así, al no diferenciarnos y no permitir que nos conozcan, podemos llegar a un punto en el que ni nosotros mismos sepamos ya quienes somos.

La gestión adaptativa de la vergüenza

Alguno de los antídotos más efectivos contra la vergüenza es el de aprender a reírse de uno mismo. Quien es capaz de reírse de sí mismo puede sentir un descenso inmediato del sentimiento de vergüenza. También es un buen antídoto ser capaz de admitir de forma abierta ante los demás aquello que nos avergüenza. En muchos de estos casos, uno puede sentirse respetado en vez de juzgado.

El ridículo se lo hace uno mismo: ¿Y qué?

Cuando nos encontramos en una situación en la que consideramos que hemos hecho el ridículo, debemos empezar a practicar el ¿y qué?. Después de todo, ¿qué es el ridículo? El ridículo nos lo fabricamos nosotros mismos, es cultural y totalmente subjetivo.

Trabajo personal

  • ¿Lo que pensarán y lo que dirán de mí es importante como para modificar mi conducta o mis palabras?
  • ¿Qué tipo de situaciones me dan vergüenza?
  • ¿Hay cosas que no puedo decir?
  • Recuerdas haber sentido vergüenza cando eras pequeño? ¿En qué contexto?
  • Me siento inferior en algún aspecto?
  • ¿Puedo reírme de mí mismo?
  • ¿Cómo y de qué forma vivo yo el ridículo?
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Talleres: Cuando Charles Chaplin se amó de verdad

By Blog, Talleres

Cuando me amé de verdad, comprendí que en cualquier circunstancia, yo estaba en el lugar correcto y en el momento preciso. Y entonces, pude relajarme. Hoy sé que eso tiene nombre… autoestima.

Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia y mi sufrimiento emocional, no son sino señales de que voy contra mis propias verdades. Hoy sé que eso es… autenticidad.

Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera diferente, y comencé a ver que todo lo que acontece contribuye a mi crecimiento. Hoy sé que eso se llama… madurez.

Cuando me amé de verdad, comencé a comprender por qué es ofensivo tratar de forzar una situación o a una persona, solo para alcanzar aquello que deseo, aun sabiendo que no es el momento o que la persona (tal vez yo mismo) no está preparada. Hoy sé que el nombre de eso es… respeto.

Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable: personas y situaciones, todo y cualquier cosa que me empujara hacia abajo. Al principio, mi razón llamó egoísmo a esa actitud. Hoy sé que se llama… amor hacia uno mismo.

Cuando me amé de verdad, dejé de preocuparme por no tener tiempo libre y desistí de hacer grandes planes, abandoné los mega-proyectos de futuro. Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero y a mi propio ritmo. Hoy sé, que eso es… simplicidad.

Cuando me amé de verdad, desistí de querer tener siempre la razón y, con eso, erré muchas menos veces. Así descubrí la… humildad.

Cuando me amé de verdad, desistí de quedar reviviendo el pasado y de preocuparme por el futuro. Ahora, me mantengo en el presente, que es donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez. Y eso se llama… plenitud.

Cuando me amé de verdad, comprendí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme. Pero cuando yo la coloco al servicio de mi corazón, es una valiosa aliada. Y esto es… saber vivir!

No debemos tener miedo de cuestionarnos… Hasta los planetas chocan y del caos nacen las estrellas.

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Talleres: Los cuatro axiomas del perdón

By Blog, Talleres

En el centro de desintoxicación CITA sabemos que el perdón es un concepto que no es fácil de entender. Pensamos que nuestro mayor reto o dificultad es perdonar a otros por lo que nos han hecho, pero esto es sólo la punta del iceberg.

Resulta fácil perdonar a otros cuando ya te has perdonado a ti mismo, pero es imposible perdonar a otros si no te has perdonado a i mismo.

El proceso de perdonar empieza en tu propio corazón. Tiene muy poco que ver con los demás.

Cuando me perdono a mí mismo, no me resulta difícil perdonarte. Si puedo retirar el aguijón de la culpa y de la vergüenza de mi corazón, puedo ofrecerte ese mismo regalo a ti. Si puedo ver mi propia inocencia, también puedo ver la tuya.

La mayoría de nosotros seguimos intentando acceder al perdón en dirección contraria. Tratamos de perdonar a otros antes de perdonarnos a nosotros mismos. Esto causa un verdadero problema, porque no todo el mundo quiere ser perdonado. ¡Algunos se niegan a ser perdonados! ¡Algunos incluso se niegan a creer que son culpables!

¿Has perdonado alguna vez a alguien que no creía que era culpable? ¡Es imposible! Por más que lo intentes, simplemente no te dejará.

Y también hay personas que siempre se sienten culpables. Continúan viniendo a ti y pidiéndote perdón, pero ¡simplemente no puedes perdonarlas!

Incluso cuando te das cuenta de que eres tú quien necesita perdón, puedes seguir poniendo el carro delante del caballo. Puedes pedir a otra persona que te perdone, a un amigo quizás, incluso al mismo Dios. Pero eso tampoco funciona. Puedes ser perdonado por cientos de personas y ciertamente puedes ser perdonado por Dios, pero eso importa poco si no te has perdonado a ti mismo.

Empezar este proceso fuera de nosotros mismos es algo que simplemente no funciona. Empezar fuera de nosotros es nuestra manera de castigarnos. Eso no abre las puertas de nuestro corazón. Esa puerta sólo se abre cuando nos damos cuenta de que somos nosotros los que nos sentimos molestos. Somos nosotros los que nos sentimos culpables. Somos nosotros los que atacamos y justificamos nuestro ataque. Somos nosotros los que necesitamos perdón. Y nadie más puede dárnoslo.

De modo que el primer axioma del perdón es que viene de dentro. Es algo que debes hacer para ti mismo antes de poder ofrecérselo a los demás.

El axioma siguiente es que el perdón no es condicional ni es parcial. El perdón es un acto que se hace de todo corazón, con todo el ser. Nos permite deshacernos de las cargas, liberarnos del dolor. Intentar regatear con el perdón no funciona y, sin embargo, eso es exactamente lo que solemos hacer.

Mientras sigamos intentando justificar algún aspecto de nuestro ataque, el perdón simplemente no se producirá. Un perdón parcial es sólo una forma sutil de ataque.

El perdón es incondicional e imparcial. Me saca del pasado y me trae al presente. Me saca de la ilusión autoimpuesta de sentirme separado y me lleva a una conciencia y a un sentimiento abierto de mí mismo y de los demás.

Cuando perdono, acepto lo que ocurrió en el pasado, incluyendo todos los antiguos juicios que hice con respecto a mí y a otros, sin llevar esa carga al presente o al futuro. Y, si lo vuelvo a traer, acepto que lo he traído y lo dejo ir.

Es posible que tenga resentimientos pero no me aferro a ellos. Comprendo que mis resentimientos proceden de una sensación de miedo, y me permito dejarlos atrás de manera natural a medida que supero el miedo y aprendo de nuevo a confiar.

No tengo que ser perfecto para perdonar, porque el perdón es un proceso continuo en mi vida. Perdono, y entonces me viene un juicio, y vuelvo a perdonar. Nunca hay un momento en que deje de perdonarme o de perdonar a los demás. Éste es el tercer axioma del perdón.

De modo que tenemos que ser pacientes. El perdón no suele producirse de repente. No hay una manera correcta o equivocada de hacerlo.

¿Por qué necesitamos el perdón? Porque cada uno de nosotros se ha condenado a sí mismo. Y cada uno de nosotros hemos intentado resolver nuestro odio hacia nosotros mismos proyectando en los demás la responsabilidad por nuestros problemas.

Pero esto no funciona. El odio hacia uno mismo sigue siendo odio hacia uno mismo aunque involucremos a otros. Atacar a los demás o defendernos de su ataque no reduce nuestros juicios profundamente arraigados respecto a nosotros mismos. En el fondo, cada uno de nosotros es un niño que necesita sanar.

El proceso de perdonar ofrece a ese niño la oportunidad de curarse. Es un proceso que dura toda la vida y que continuará mientras continuemos juzgándonos a nosotros mismos y a los demás.

No vamos a dejar de juzgar inmediatamente, pero podemos empezar a aprender cómo nos hieren los juicios que emitimos. Y, por medio de la auto-aceptación, podemos llevar amor a esos lugares internos que están heridos. Cada acto de aceptación neutraliza algún juicio que hemos emitido.

Cada acto de auto-aceptación abre nuestro corazón al amor, y el amor cura todas las heridas.

Al pasar por la vida, ocurren muchas situaciones y se nos ofrecen muchas relaciones. Cada una de ellas nos ofrece una oportunidad de elegir el miedo o de elegir el amor. Si elegimos el amor, nos bendecimos a nosotros mismos y bendecimos a los demás. Si elegimos el miedo, estamos pidiendo amor desde la parte de nosotros que está más herida. Cada aparente ataque es una petición de amor. Cada crisis existencial es una llamada a la curación.

El cuarto axioma del perdón es que cada gesto de perdón es suficiente, que cualquier cosa que seamos capaces de hacer ahora mismo es suficiente.

(Los 12 pasos del perdón)

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Taller de prevención de recaídas: Auto-instrucciones para la prevención de recaídas

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Las auto-instrucciones son una técnica cognitiva diseñada originalmente por Meichenbaum, en 1969, y forman parte de lo que él llamaba entrenamiento en auto-instrucciones.

La técnica en sí es algo distinta de la propuesta que aquí va a trabajarse, aunque el objetivo será el mismo.

Las auto-instrucciones ayudan a modificar el diálogo interno de la persona, para facilitar el poder afrontar una determinada tarea, situación o acontecimiento.

En nuestro caso, las auto-instrucciones nos permitirán mantener el control ante una situación en la podríamos sufrir una recaída.

Se trata de formular frases cortas, enfocadas –principalmente- hacia las consecuencias negativas que experimentaré si recaigo. Por ejemplo: ‘Si tomo una raya, me sentiré culpable y entraré otra vez en el bucle’.

Estas consecuencias serán acontecimientos que tengan un efecto lo suficientemente impactante a nivel emocional como para que puedan ayudarme a frenar la acción de consumir en un momento dado.

Cuando te encuentres en una situación de riesgo, cuando sientas que estás tomando una decisión arriesgada aparentemente irrelevante, utiliza las auto-instrucciones, pon en marcha tu diálogo interno.

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Talleres de centro de desintoxicación CITA: Grupo de mujeres

By Blog, Talleres

El Grupo de mujeres tiene como objetivo el crear un espacio que permita trabajar distintos aspectos relacionados con la mujer desde su rol social y cultural, y, como esto nos condiciona, el significado de la identidad femenina, los tipos de vínculos que adquirimos con los demás y cómo afecta a nuestra autoestima, etc…, favoreciendo de este modo tanto su crecimiento personal desde lo individual como también ofreciendo un grupo de soporte y ayuda mutua en el que se puedan acompañar durante el proceso de tratamiento.

La metodología del grupo se centra tanto en el diálogo, la reflexión (como espacio de tertulia), el compartir vivencias y experiencias propias, y también una vertiente más práctica mediante diversos materiales como lecturas, películas, creaciones artísticas, etc…, que permitan profundizar en este trabajo.

El Grupo de mujeres pretende ofrecer un espacio rico en aprendizajes, cuidadoso y cálido en un sentido emocional, y respetuoso hacia todo aquello que se pueda ir moviendo en el grupo.

La propuesta de ofrecer un espacio como éste en un entorno como la clínica nace de observar y comprobar que la mujer sigue siendo un grupo minoritario de pacientes, que en muchos momentos requiere de más atención para poder hacer frente a todas las dificultades que van surgiendo, tratándose a menudo de dificultades de relación entre ellas y de todo lo que tiene que ver con el género femenino, con el añadido del componente adictivo.

Por este motivo, la intención del grupo se basa en:

  • Facilitar la integración y adaptación de las mujeres en la convivencia diaria del grupo.
  • Aportar un espacio donde poder recoger y facilitar el aprendizaje del tratamiento de adicciones.
  • Trabajar elementos relacionados con el género femenino como crecimiento personal.
  • Abrir nuevas vías hacia el propio potencial.

Estructura del grupo: El grupo se realizaría cada 15 días con una duración de dos horas.

Recursos: En el grupo utilizaremos distintos materiales que enmarquen el trabajo que vayamos realizando. Por un lado, se utilizarán libros como el ‘Psicoanálisis de los cuentos de hadas’, que nos permitirá definir la identidad a través de los personajes de los cuentos de hadas y su rol; también haremos uso del libro ‘Mujeres que corren como lobos’, que servirá de acompañamiento en el autoconocimiento; y también mitos y fábulas que muestran la gran carga histórica, social y cultural que ha influido en la mujer.

Como recurso del grupo también propondremos salidas que tengan que ver con los contenidos que vayamos trabajando (exposiciones, películas, charlas, etc…)

Otra vertiente del grupo será poder ofrecer un intercambio de aprendizaje en función de las capacidades y habilidades de cada participante, como también poder invitar a personas que nos puedan mostrar un nuevo aprendizaje en función de las demandas del grupo.

Contenido de las sesiones:

  • Definimos e identificamos la propia identidad femenina
  • El cuerpo de la mujer / El condicionamiento de la imagen
  • El poder de los cuentos
  • El vínculo
  • El amor
  • La co-dependencia
  • Explorar el instinto creativo
paintball

Paintball en familia

By Actualidad, Blog, Información CITA, Talleres, Testimonios

En el Centro de desintoxicación CITA hemos celebrado una actividad para desestresarnos un buen rato, se trata de un Paintball en familia. Buena compañía, afinidad y una misión, hacer la guerra hasta cansarnos, eso si, con todo el amor del mundo 

Como ya es de costumbre, en el Centro de desintoxicación CITA nos encanta hacer actividades y organizar eventos en los que poder compartir buenos momentos e intensificar y promover las relaciones interpersonales entre pacientes y colaboradores de nuestro centro. En esta ocasión, un Paintball ha sido la actividad perfecta para sacar el estrés y darlo todo, luchando en equipos para conseguir un objetivo, vencer y salir lo menos manchados posible de la batalla…

¡Muchas gracias a tod@s por vuestra pasión y dedicación!
Centro de DesintoxicaciónCITA

cara sonriente

Cómo aprender a ser más asertivos

By Actualidad, Blog, Talleres

La asertividad es el ingrediente necesario de una personalidad sana y una de las habilidades sociales que hay que trabajar, en las sesiones individuales y grupales, para tener éxito en el tratamiento de desintoxicación de las drogas o las conductas adictivas.

El arte de relacionarse bien con los demás

Hay gente que cae bien a todo el mundo, que se muestra siempre tolerante y que no hiere a los demás aunque siempre acostumbra a decir lo que piensa. Además, este tipo de personas suele ser sensata, convincente y persuasiva, sin mostrar autoritarismo ni indiferencia por las opiniones de los demás.

Aunque este perfil de personas tienen estas habilidades sociales de forma natural, casi innata, y las aplican cotidianamente sin esfuerzo alguno, la verdad es que todo el mundo puede aprender a comunicarse mejor. Todo el mundo puede cambiar a mejor sin perder su personalidad, que sin duda se verá reflejada en los posibles cambios que introduzcamos en nuestra manera de comportarnos con los demás. Nuestra salud mental y el equilibrio personal están muy relacionados con cómo vivimos nuestras relaciones interpersonales.

Vivir con los demás es un arte que puede aprenderse, no sólo para caer bien sino porque la integración social es un factor clave del bienestar emocional. Las habilidades sociales son una serie de conductas y gestos que expresan sentimientos, actitudes, deseos y derechos del individuo, siempre de una manera adecuada y de modo que puedan resolver satisfactoriamente los problemas con los demás.

Si cultivamos y dominamos estas habilidades, podremos conseguir satisfacciones en el ámbito de la familia, de las amistades y en las relaciones amorosas.

El lenguaje no verbal

El rostro expresa las seis emociones fundamentales: miedo, rabia, desprecio, alegría, tristeza y sorpresa. Y hay tres zonas de la cara que representan estas emociones: la frente con las cejas, los ojos y la zona inferior de la cara.

Mirar a los ojos o a la zona superior de la cara ayuda a establecer el contacto y, dependiendo de cómo sea esa mirada, se expresan las emociones. Se consideran más cercanas a las personas que miran más a su interlocutor, si no es de forma fija y dominante. Mirar poco puede ser signo de timidez. La mirada acompaña a la conversación: si miramos cuando escuchamos, animamos a la otra persona a comunicarse. Y mirar a los ojos cuando hablamos, convierte nuestro discurso en más convincente.

La sonrisa casi siempre denota cercanía, suaviza tensiones y facilita la comunicación. Pero si el gesto sonriente expresa ironía o escepticismo, puede manifestar rechazo, indiferencia o incredulidad.

Los gestos del cuerpo expresan cómo se siente interiormente la persona. Se puede transmitir escepticismo (encogiéndose de hombros), agresividad (apretando los puños), indiferencia (sentándonos casi tumbados cuando alguien nos habla). La distancia física entre personas que se comunican también indica la proximidad emocional entre estos individuos. Dos cuerpos cercanos expresan proximidad afectiva. Volver la espalda o mirar hacia otro lado, es una manifestación de rechazo o desagrado. Un cuerpo contraído expresa decaimiento y falta de confianza en uno mismo. Un cuerpo expandido expresa todo lo contrario. Los gestos que se producen con las manos y la cabeza acompañan y enfatizan lo que se comunica con la palabra o el silencio.

La voz

Las misma palabras con entonaciones distintas transmiten sentimientos tan distintos como ironía, ira, excitación, sorpresa o desinterés. Un tono mortecino es señal de abatimiento o depresión. Una conversación que se mantiene siempre en el mismo tono resulta monótona y aburrida y suscita poco interés. Se hace oír más y comunica mejor la persona que juega con las modulaciones de la voz a lo largo de la conversación. El tono es casi tan importante como el propio contenido de las palabras. Un volumen de voz alto expresa seguridad y dominio de la situación, pero un tono demasiado alto puede suscitar rechazo y connotar agresividad. El volumen bajo puede sugerir estados de ánimo como debilidad o falta de confianza en uno mismo, pero también confidencialidad y cercanía. La utilización de repeticiones, frases hechas y de relleno y los titubeos producen impresión de inseguridad, monotonía e incluso desconcierto.

Todos estos elementos son herramientas de nuestra forma de estar en sociedad y, bien articulados, nos ayudan a relacionarnos de forma más eficiente. Las habilidades sociales son conductas aprendidas y, por lo tanto, podemos mejorarlas.

La asertividad

El arte de convivir con los demás consiste en no quedarse corto y no pasarse. Es un equilibrio entre ambos extremos. Es lo que se conoce como asertividad: ser nosotros mismos y resultar convincentes sin incomodar a los demás. Quedarse corto es la incapacidad para expresar con libertad lo que se siente y es una falta de respeto hacia las propias necesidades. Y pasarse son las conductas agresivas e inadecuadas que avasallan los derechos de los demás por anteponer siempre los propios. La conducta asertiva es la más hábil socialmente porque supone la expresión abierta de los sentimientos, deseos y derechos pero sin atacar a nadie. Expresa el respeto hacia uno mismo y hacia los demás. Ser asertivo no significa la ausencia de conflicto con otras personas sino el saber gestionar los problemas cuando surgen.

Qué hacer para resultar más asertivos

– Valorarnos suficientemente

– No enfadarnos gratuitamente o por nimiedades

– Evitar las amenazas

– No pedir disculpas protocolariamente sino cuando sea necesario

– No ignorar a los demás

– Admitir nuestros errores y equivocaciones

pareja

Talleres de Clínicas CITA: Vivir la vida con plenitud

By Blog, Talleres

Vivir la vida con plenitud

Vivir la vida con plenitud depende de las pequeñas decisiones con las que alimentamos nuestro día a día y que dependen de nosotros mismos. Estas decisiones, según Sonja Lyubomirsky, serían las siguientes:

–        Manifiesta gratitud: Es difícil ser feliz si no valoramos lo que tenemos. Pensar con gratitud nos ayuda a saborear las experiencias positivas y a reforzar la autoestima y el amor propio. La gratitud es el antídoto, además, para evitar la queja

–        Cultiva el optimismo: Es útil la actividad del “diario del mejor yo posible”, que consiste en visualizar y escribir cómo nos gustaría ser en un futuro. No debemos concentrarnos en bienes materiales sino en nosotros, en nuestros valores, en los comportamientos que nos gustaría desarrollar.

–        Evita darle vueltas a las cosas y las comparaciones sociales. Compararnos con el resto es un poso seguro de infelicidad. Si nos creemos mejores, nos da un sentido de superioridad insano. Si nos consideramos peores, desmerecemos nuestro trabajo y el progreso que hayamos conseguido. El reto consiste en convertirnos en la mejor expresión de nosotros mismos, independientemente de lo que hagan otros. Además, cuando pensamos demasiado o damos vueltas a las cosas de forma innecesaria, nos desgastamos profundamente. Necesitamos desarrollar estrategias defensivas para distraernos de los pensamientos negativos. No hay que olvidar que somos nosotros quienes alimentamos los pensamientos positivos y los negativos.

–        Sé amable. Ser generosos y atentos con los demás. Cuando nos rodeamos de personas con comportamientos agradables, los niveles de estrés se reducen. Por ello, incorporar la amabilidad y la ternura a nuestra vida es un requisito indispensable.

–        Cuida las relaciones sociales. Dedicar tiempo a comunicarse, manifestar apoyo y lealtad, son algunas de las actividades eficaces para incrementar los niveles de felicidad.

–        Desarrolla estrategias para afrontar. Afrontar es lo que hacemos para aliviar el dolor o el estrés provocados por un acontecimiento negativo. La negación es una actitud que alimenta el conflicto. Por ello, es recomendable buscar canales para expresar lo que nos duele y poder afrontarlo.

–        Aprende a perdonar. Las personas que perdonan manifiestan una disminución de sus emociones negativas y un aumento de autoestima y esperanza.

–        Saborea las alegrías de la vida.

–        Comprométete con tus objetivos.

–        Cuida tu cuerpo.