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Las tres rejas

By Blog, Cuentos terapéuticos, Talleres

Este es un cuento que utilizamos en la clínica de desintoxicación CITA. En CITA la lectura y la escritura son una más de las herramientas terapéuticas que utilizamos para tratar la adicción.

El joven discípulo llega a la casa de un sabio filósofo y le dice:

-Maestro, un amigo tuyo estuvo hablando de ti con malevolencia…

-¡Espera! -le interrumpe el filósofo-. ¿Ya has hecho pasar por las tres rejas lo que vas a contarme?

-¿Las tres rejas?

-Sí. La primera reja es la verdad. ¿Estás seguro de que lo que quieres decirme es absolutamente cierto?

-No. Oí como lo comentaban unos conocidos.

-Al menos lo habrás hecho pasar por la segunda reja, que es la bondad. Eso que deseas decirme, ¿es bueno para alguien?

-No, en realidad no. Al contrario…

-Y la última reja es la necesidad. ¿Es necesario hacerme saber eso que tanto te inquieta?

-A decir verdad, no.

-Entonces -dijo el sabio -, si no es verdadero, ni bueno ni necesario, enterrémoslo en el olvido.

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El amor cura

By Actualidad, Blog, Talleres

Tratamiento de adicciones.- El amor cura. Y a veces, para deshabituarnos de la práctica de buscar una solución incorrecta a un problema ¿Por qué no aplicarlo también al terreno de los tratamientos de adicciones?, probablemente el amor sea el camino.

La costumbre de amar

Es la costumbre de una antigua tribu africana.

Cuando alguien hace algo que consideran incorrecto, llevan a la persona al centro de la aldea y toda la tribu le rodea. Durante dos días, el grupo le dice al infractor todas las cosas buenas que él ha hecho.

Piensan que todo ser humano viene al mundo como un ser bueno. Creen que cada uno de nosotros desea seguridad, amor, paz y felicidad pero que, a veces, en la búsqueda de esas cosas, las personas cometemos errores.

Y la comunidad ve aquellos errores como un grito de ayuda.

Por eso la tribu se reúne para reconectarle, recordándole quién es realmente, hasta que él pueda recordar su verdad, de la cual se había desconectado temporalmente.

En esta tribu, cuando se saludan, dicen: “Yo te respeto y te valoro. Eres importante para mí.”

A lo que la otra persona responde:‬ “Entonces, yo existo para ti.”

Tratamiento de adicciones

CITA es un centro especializado en el tratamiento de adicciones. Contamos con cuatro centros para el tratamiento residencial y un centro psicológico especializado en adicciones en Barcelona

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Dios y el ermitaño (Cuento terapéutico)

By Blog, Cuentos terapéuticos, Talleres

En CITA utilizamos muchas fórmulas terapéuticas. Creemos que la verdadera efectividad para untratamiento de adicciones pasa por el diseño de un plan terapéutico específico para cada individuo. Las adicciones, por sus especiales circunstancias a nivel emocional y psicológico, requieren una adaptación plena al individuo. Una de las técnicas que empleamos en CITA es la escritura. La creatividad, en general, y la escritura, en particular, pueden ser un pasadizo valioso para entrar en nuestras emociones.

Dios y el ermitaño (Cuento terapéutico)

Un hombre estuvo rezándole a Dios durante muchos años con total piedad y absoluta intensidad: Le pedía que le concediera riqueza para poder cumplir sus deseos y de este modo alcanzar la felicidad.

Pasaron los años y Dios parecía ser sordo a sus súplicas. Con el tiempo, aquel hombre fue abandonando todas sus aspiraciones y llegó a convertirse en un ermitaño. Vivía en una cueva, en silencio, sin necesitar nada, en paz con sus emociones y sus deseos.

Un día, después de una larga meditación, se le apareció Dios.

Sorprendido, el hombre le preguntó: ¿Por qué has venido a verme, Dios?

Y Dios le contestó: Vengo a concederte el deseo que durante tantos años me pediste. Ahora puedes ser rico, si quieres.

– ¿Pero, porqué has tardado tanto? Ahora ya no necesito la riqueza que me ofreces.

– Por eso he venido ahora –repuso Dios- Te amo tanto y quiero tanto tu felicidad que no te la quise conceder cuando me la pedías para que no te convirtieses en un hombre infeliz. Ahora ya puedo dártela porque ahora sabes qué es en realidad la riqueza.

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todos merecemos ser queridos

By Blog, Talleres

No creer que uno es merecedor de ser querido o creer que uno no es lo suficiente bueno para los demás, genera emociones dolorosas que pueden conducir al desarrollo de una adicción. Se trata de una creencia estructural, expresada de distintos modos en función del individuo, pero que puede resumirse en los siguientes sentimientos: soy malo, soy egoísta, no sirvo para nada…

Al no percibir que uno es un ser humano digno de ser querido y valioso de por sí, uno se siente arrastrado a la inseguridad y a buscar una salida fácil para revertir esta situación. Entonces uno puede buscar convertirse en alguien perfecto, admirado o reconocido a través de los efectos de una sustancia o de una conducta adictiva. Pero, al no conseguirlo de manera total y permanente, lo sigue intentando una y otra vez. El adicto substituye el dolor de no ser suficientemente bueno y competente por la ilusión de poder conseguirlo.

El adicto hace una proyección: yo no poseo estas cualidades pero otras personas, sustancias o factores externos sí que las poseen. Y estas cosas son fáciles de comprar y sus efectos son inmediatamente gratificantes y menos dolorosas que la realidad cotidiana en la que vive.

La sensación artificial de poder y de control que da la sustancia o la actividad borra la dolorosa realidad, y lo hace inmediatamente. Y este control sobre nuestra mente y nuestro corazón es adictivo porque parece borrar de golpe las carencias y las limitaciones.

El adicto prefiere no sentir determinadas emociones y sentimientos, pero estos sentimientos no desaparecen sólo con taparlos.

La cocaína, por ejemplo, nos puede dar la imagen de que somos enérgicos, competentes, seguros. Y del mismo modo actúa la adicción a las compras, al trabajo, al deporte o al juego. Pero, cuanto más nos esforzamos en conservar una falsa imagen de nosotros más nos alienamos de nosotros mismos. Y el resultado es el vacío, ya que nos olvidamos de nuestro verdadero yo para apoyarnos en algo externo.

Es por ello que hay varias características que definen una personalidad adictiva. La mayoría de adictos tienen problemas relativos al poder y al control. Igualmente, la mayoría de los adictos no asumen una adecuada responsabilidad en cuanto a su vida. Pero, del mismo modo que nadie está libre de riesgos de convertirse en un adicto, ello no significa que todos estemos condenados a caer en la adicción, incluso teniendo estos rasgos. Lo que sí está claro es que tener conciencia de estos rasgos nos ofrece mejores condiciones de vivir plenamente sin tener que recurrir a una adicción.

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El porque de las adicciones

By Blog, Talleres

Si prohibiesen la literatura, como la cocaína….

“Si prohibiesen la literatura, como la cocaína, la gente, por puro morbo, de vez en cuando se metería unas líneas”

(Alejandro Jodorowsky)

Hay efectos paradójicos atribuibles a la prohibición de las drogas. Hay quienes no consumirán o abandonarán su consumo si existen las suficientes medidas represoras pero, por otro lado, al convertir las drogas en algo prohibido, su consumo atrae por morbo a los jóvenes más rebeldes y con más tendencia a un estilo de vida arriesgado.

De este modo, en muchos casos, el consumo de drogas en los jóvenes se ha convertido en ritual de rebeldía e independencia y muchos adolescentes entran en el consumo de una sustancia adictiva prohibida como símbolo de oposición a padres y autoridades y como autoafirmación, asumiendo el consumo de las drogas como una provocación.

Los jóvenes y adolescentes –un grupo de alto riesgo para desarrollar una conducta de abuso–, inmersos como están en las dificultades propias de su edad, en un mundo complejo, y siendo como son muy susceptibles a la incomprensión y al rechazo, pueden recurrir al uso excesivo de drogas para evadir la angustia, la insatisfacción o el aburrimiento.

Y, aunque la motivación primordial para usar drogas es la posibilidad de ausentarse de una realidad que les incomoda, el abuso les sirve también , como hemos dicho, para cuestionar normas y modelos familiares y sociales.

Sin embargo, aunque la prohibición derive en problemas como el mercado negro, los peligros inherentes a la adulteración, la falta de control de calidad o la proliferación de puntos de venta, o desencadene el ansia de transgredir de muchos jóvenes y adolescentes, este es el modelo acordado por las naciones para su control.

Por eso, y sin restar importancia a los demás perjuicios generados por el modelo prohibitivo, nos centraremos en la citada transgresión, como respuesta de muchos jóvenes y adolescentes ante la postura represiva o prohibitiva.

Con las condiciones psicológicas referidas (depresión, frustración, desarraigo, desconocimiento, desamor y evasión de sí mismo), los jóvenes y adolescentes pueden terminar usando el cuerpo para mostrar su repudio, para negar, para burlar, para rebelarse, para ajusticiar a los otros de quienes se sienten víctimas. Con el consumo desmedido de sustancias, los jóvenes intentan, quizás, lastimarse a sí mismos o lastimar a otros, a la familia, al sistema, al mundo.

Además, cabe además preguntarse por los beneficios que ofrece a los jóvenes seguir usando el modelo prohibitivo de las drogas, en un momento en el que la moralización social del problema resulta ridícula.

Al contrario, con la satanización de las drogas, lo que se ofrece a la población joven, descontenta con su entorno y por esa misma razón transgresora, es la seductora posibilidad de aliarse con el enemigo.

Con todo, esta reflexión no busca abogar por la legalización de las drogas. Sólo advertir esta paradoja que nos aporta la prohibición y qué consecuencias tiene en los sectores más jóvenes de la población.

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Superar la adicción

By Blog, Cuentos terapéuticos, Talleres

Superar la adicción.- 06/10/2014 .- La fábula de la rana y el escorpión: ¿Qué es lo que nos dice?

Una fábula es una composición literaria breve en la que los personajes son animales o cosas que casi siempre presentan características humanas como hablar. En el Diccionario de uso del español de María Moliner se indica que “se trata de un género didáctico mediante el cual suele hacerse crítica de las costumbres y de los vicios locales o nacionales, pero también de las características universales de la naturaleza humana en general”

Como género literario, acostumbra a presentar estas características: Ofrece un contenido moralizante o didáctico, siempre contiene una moraleja, es una pieza muy breve y con pocos personajes, es inverosímil, su exposición de vicios y virtudes es irónica y generalmente sus personajes son animales a los que se los humaniza.

Fábula de la rana y el escorpión

Superar la adicción

Había una vez una rana sentada en la orilla de un río, cuando se le acercó un escorpión que le dijo:

—Amiga rana, ¿puedes ayudarme a cruzar el río? Puedes llevarme a tu espalda…

— ¿Que te lleve a mi espalda? —contestó la rana—. ¡Ni pensarlo! ¡Te conozco! Si te llevo a mi espalda,

sacarás tu aguijón, me picarás y me matarás. Lo siento, pero no puede ser.

—No seas tonta —le respondió entonces el escorpión—. ¿No ves que si te pincho con mi aguijón

te hundirás en el agua y que yo, como no sé nadar, también me ahogaré?

Y la rana, después de pensárselo mucho, se dijo a sí misma:

—Si este escorpión me pica en medio del río, nos ahogamos los dos. No creo que sea tan tonto como

para hacerlo.

Entonces, la rana se dirigió al escorpión y le dijo:

—Mira, escorpión. Lo he estado pensando y te voy a ayudar a cruzar el río.

El escorpión se colocó sobre la resbaladiza espalda de la rana y empezaron a cruzar juntos el río.

Cuando habían llegado a la mitad del cauce, en una zona del río donde había remolinos, el escorpión

picó con su aguijón a la rana. De repente, la rana sintió un fuerte picotazo y cómo el veneno mortal se

extendía por su cuerpo. Y mientras se ahogaba, y veía cómo también se ahogaba el escorpión,

pudo sacar las últimas fuerzas que le quedaban para decirle:

—No entiendo nada… ¿Por qué lo has hecho? Tú también vas a morir.

Y entonces, el escorpión la miró y le respondió:

—Lo siento ranita. No he podido evitarlo. No puedo dejar de ser quien soy, ni actuar en contra de mi

naturaleza.

Y poco después de decir esto, desaparecieron los dos, el escorpión y la rana, bajo de las aguas del río.

Estamos ante otra fábula que humaniza a los animales con la intención didáctica de hacernos reflexionar sobre nuestra naturaleza, actitudes y comportamientos. ¿Cuál es el mensaje de la fábula? ¿Qué lecturas permite? ¿Somos los humanos como el escorpión? ¿Hay entre los humanos escorpiones y ranas? ¿Es también la naturaleza humana tan determinante? ¿Podemos cambiar? ¿Nuestros instintos más negativos son inmodificables?

Estas son algunas de las respuestas recogidas a modo de reflexión:

“Es muy cierto. No podemos luchar contra nuestra propia naturaleza. La bondad de la rana fue más fuerte que el temor a ser picada. La gente bondadosa nunca podrá dejar de serlo y la gente mala nunca dejará de ser mala, incluso en los momentos difíciles”

“Se dice, cuando una persona tiene un defecto
muy marcado, que al final es lo que le pierde.
Siempre, por mucho que uno diga que va a cambia, al final sale a relucir de nuevo su manera de ser”

“Si bien es cierto que muchas personas no pueden cambiar su “naturaleza” (como el escorpión), también hay personas (ranitas) que siempre estarán dispuestas a querer ayudar a los escorpiones”

“Si los valores se imponen a la hora de actuar, es posible que actuemos como la crédula rana y que, como ella, confiemos y nos demos sin reservas a los demás. Pero cuando esa parte de sentimientos negativos que anidan en cada ser, tienen la posibilidad de aflorar, entonces el escorpión que hay en nosotros nos lleva a clavar el aguijón. Pero solemos tener más de escorpión que de rana”

“Hay una enorme diferencia entre el escorpión, la rana y nosotros. Ellos actúan movidos por sus impulsos e instintos naturales, nosotros tenemos voluntad y libre albedrío y podemos conducir nuestros instintos y encauzarlos”

“En algunas situaciones podemos convertirnos en ranas generosas o en escorpiones traicioneros”

“Aquí el problema está en la conciencia, que es quien debería hacernos humanos. Sucede que en la mayoría de los casos actuamos de manera inconsciente, obedeciendo a nuestros instintos. ¿Podremos ser lo suficientemente conscientes para tomar las decisiones adecuadas en cada minuto de nuestra vida? He ahí el desafío”

“Por mucho que cada uno de nosotros intente buscar su propia identidad, nunca dejaremos de ser ese escorpión.”

“¿No ocurre lo mismo con los seres humanos. ¿Acaso sabes quién eres? ¿Te conoces lo suficientemente bien como para afirmar que eres la persona que piensas que eres?”

“Yo creo que nuestra naturaleza dista mucho de la del escorpión. Ya que no es fácil definir una “naturaleza humana”. Sin embargo, nuestra búsqueda, nuestro desarrollo, debe siempre empujarnos a mejorar en nosotros mismos lo que puede ser mejorado y poner énfasis en descubrir nuestras virtudes, corrigiendo nuestros defectos”

“Seremos lo que decidamos ser y hacer con nuestras vidas, es decir, en nuestras manos está el ser ranas o escorpiones o pájaros”

Dejar las drogas. Clínicas CITA

Superar la adicción.- CITA es un centro de tratamiento de adicciones especializado, desde hace más de treinta años, en ayudar a los pacientes a superar sus problemas de dependencia. Hoy CITA es una de las clínicas más reconocidas de Europa en su ámbito de trabajo, gracias a sus más de ochenta profesionales, a la innovación y la evolución

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En busca de la aguja perdida – Cuento terapéutico

By Blog, Cuentos terapéuticos, Talleres

Cuento terapéutico

Cuando los aldeanos vieron a Rayba inclinada, buscando algo en la calle, exclamaron: “¡Pobre mujer, ¿cuál será su problema?!”

– ¿Qué es exactamente lo que buscas? –le preguntaron

– He perdido mi aguja –dijo ella.

Entonces todos se pusieron a gatas y le ayudaron a buscar.

Al cabo de un rato, uno de ellos le dijo:

– Rayba, la calle es muy grande y la noche empieza a caer, pronto oscurecerá y una aguja es una cosa muy pequeña. ¿Puedes precisar con más exactitud donde crees que se te cayó?

– Cayó dentro de mi casa –respondió ella.

– ¿Estás loca? Si la aguja cayó dentro de tu casa, ¿por qué la buscas aquí?

– Porque la luz está aquí y dentro de mi casa está oscuro –respondió ella.

– Sí, Rayba, pero, aunque la luz esté aquí, ¿cómo puedes encontrar la aguja si no fue aquí donde la perdiste? Lo mejor es llevar una lámpara dentro de tu casa, así podrás encontrar la aguja allí donde la perdiste – le dijo uno de ellos.

Entonces Rayba se rió, diciéndoles:

– Vosotros sois muy inteligentes para las cosas pequeñas. ¿Cuándo vais a aplicar esa inteligencia a vuestra vida interior? Yo he visto cómo todos buscáis fuera y sé perfectamente, por experiencia propia, que lo que buscáis está perdido dentro de vosotros mismos. Utilizad vuestra inteligencia. ¿Por qué buscáis la paz y la felicidad en las cosas externas? ¿Es allí donde las perdisteis?

Centro de desintoxicación CITA

CITA es un centro de desintoxicación especializado en el tratamiento de adicciones: desintoxicación de la heroína, del cannabis, del alcohol… En CITA contamos con un equipo de más de setenta profesionales y distintas modalidades de alojamiento para adaptar nuestra oferta a las necesidades de nuestros pacientes

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Dejar la droga: La maleta de dios

By Blog, Cuentos terapéuticos, Talleres

(Cuento terapéutico)

En todas las culturas los cuentos y parábola han constituido la forma de consolidar un código moral y enseñar un sentido definido de la vida; es decir, transmitir un cuerpo de creencias que ayude a crecer y madurar individual y socialmente. Ante el formidable cambio que requiere la abstinencia y los cambios de todo tipo que comporta un tratamiento de adicciones, este tipo de historias se revelan también como terapéuticas porque son capaces de aportar y reforzar  recursos emocionales. De hecho, no cabe hablar de cuentos terapéuticos porque todo cuento lo es.

Dios y la maleta

Un hombre murió. Después de darse cuenta de que estaba muerto, vio que Dios se acercaba y que llevaba una maleta consigo. Dios le dijo:

– Bien, hijo, es hora de irnos.

El hombre asombrado preguntó:

– ¿Ya? ¿Tan pronto? Tenía muchos planes…

– Lo siento, pero es el momento de tu partida.

-¿Qué traes en la maleta? – preguntó el hombre- y Dios le respondió:

– Tus pertenencias.

– ¿Mis pertenencias? ¿Traes mis cosas, mi ropa, mi dinero?

Dios le respondió:

– Eso nunca te perteneció, eran de la tierra.

-¿Traes mis recuerdos?

-Esos nunca te pertenecieron, eran del tiempo.

– ¿Traes mis talentos?

– Esos no te pertenecieron, eran de las circunstancias.

– ¿Traes a mi familia y a mis amigos?

– Esos nunca te pertenecieron, eran del camino

– ¿Traes a mi mujer y a mis hijos?

– Ellos nunca te pertenecieron, eran de tu corazón

– ¿Traes mi cuerpo?

– Nunca te perteneció, era del polvo

– ¿Entonces traes mi alma?

– No, esa era mía.

Entonces el hombre, abrumado de miedo, le arrebató a Dios la maleta y, al abrirla, se dio cuenta de que estaba vacía. Con lágrimas de desamparo, el hombre dijo:

– ¿Nunca tuve nada?

– Así es. Cada uno de los momentos que viviste fueron sólo tuyos. La vida es sólo un momento, un momento tuyo. Por eso mientras estás a tiempo has de disfrutarla en su totalidad. Que nada de lo que crees que te pertenece te detenga. Vive el ahora. Vive tu vida. No te olvides de ser feliz. Eso es lo único que realmente vale la pena. Las cosas materiales y todo lo demás por lo que luchaste se quedan aquí, no te llevas nada.

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Un poema en la adicción – La destrucción de Baudelaire

By Blog, Talleres

La destrucción de Baudelaire

No todos los poemas a los que acudimos a lo largo de nuestro proceso de desintoxicación son reconfortantes, prometen un final feliz, o proveen de esperanza o consuelo. A veces, hay textos que nos recuerdan los días duros, fríos, inacabables, en los que el demonio imaginaba para nosotros sus mejores pesadillas. La destrucción, de Charles Baudelaire, es uno de ellos.

A mi lado sin tregua el Demonio se agita;
En torno de mi flota como un aire impalpable;
Lo trago y noto cómo abrasa mis pulmones
De un deseo llenándolos culpable e infinito.

Toma, a veces, pues sabe de mi amor por el Arte,
De la más seductora mujer las apariencias,
y acudiendo a especiosos pretextos de adulón
Mis labios acostumbra a filtros depravados.

Lejos de la mirada de Dios así me lleva,
Jadeante y deshecho por la fatiga, al centro
De las hondas y solas planicies del Hastío,

Y arroja ante mis ojos, de confusión repletos,
Vestiduras manchadas y entreabiertas heridas,
¡Y el sangriento aparato que en la Destrucción vive!

¡Y el sangriento aparato que en la Destrucción vive!

Un poema en la adicción

CITA son las siglas de Centro para la Investigación y el Tratamiento de adicciones, uno de los centros para el tratamiento de drogodependencias más reconocidos del país. CITA es una institución con más de treinta años de trayectoria.