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Testimonio: Carta de despedida

By Noticias

En CITA nos gusta brindar testimonios de gente que ha pasado o está pasando por un proceso de desintoxicación o deshabituación con nosotros. Nos gusta pensar que es una forma de brindar un caso de ejemplo a aquellas personas que pudieran estar en un momento de incertidumbre y que necesitan ver una figura reconocible en ese camino que, tal vez, están a punto de recorrer. Empezar un proceso de desintoxicación, sea de sustancias o de adicciones comportamentales, puede ser difícil. A menudo la primera piedra del camino es reconocer, ante sí mismo y ante los demás, que existe un problema y que ese problema necesita ser tratado mediante ayuda profesional.

La escritura, por otra parte, es una de las herramientas utilizadas en el proceso terapéutico dentro de Clínicas CITA. Hoy ofrecemos el testimonio de una despedida. Una carta abierta al dejar la clínica.


 

El momento de la despedida (El final de un proceso de desintoxicación y deshabituación en CITA)

Carísimos míos:

Hace tiempo que no me encontraba en semejante trance. Si supiérais  lo poco amigo que soy de las despedidas…, el momento en que el corazón se deshace a jirones y ni el consuelo del nuevo destino ni la esperanza del mañana pueden esconder sus quejas.

Perdonad a este pobre aprendiz que, incapaz de articular verbo alguno para expresar la emoción que embarga mi partida, quiere dejar paso al lenguaje del alma, allí donde residen los más puros y nobles sentimientos; allí donde, gracias a vosotros, han vuelto a abrirse las puertas del templo sagrado del amor.

¡Gracias hermanos! ¡Gracias por siempre! Llegué con un pesado fardo a cuestas, inhabilitado para moverlo por más intenciones y propósitos cursados. Llegué con la confianza maltrecha, herida en batallas perdidas. Llegué con la desilusión por bandera y sin ganas de vivir como escudo. Llegué triste y abatido, hecho añicos, roto y moribundo, azotado por los golpes duros y certeros de la vida… Pero también, un día llegué  -¡oh dichosa ventura!- para conoceros. Para encontrarme con seres humanos de talla inigualable. Para contemplar atónito aquel rosario de virtudes que, por olvidadas, llegué a pensar desaparecidas.

Y así, un día, a vuestro lado vi caminar a la sensibilidad en forma de amor a los animales. Lo llaman Rigodón o Tobías y en ningún otro palacio podría sentirse más querido. Otra vez, me saludo la santa paciencia en forma de grandullón para susurrarme al oído la canción del “Mañana volverá a amanecer” Y después apareció la alegría y la ilusión con piernas de mujer y llevando entre sus brazos gominolas de colores y chocolates de mil sabores. Y llegó la nobleza y la mansedumbre y la bondad con acento canario, vestida de señor grande y corpulento. Y mi Castilla añorada, de la mano de una generosidad sin límites, quiso también hacer más cortos los días. Pero pidió paso la elegancia y la finura de espíritu con timbre parisino para mostrarme que las grandes obras se construyen poco a poco y significan la suma de pequeños detalles.  Y la comprensión se vestía muchas noches de entretenimiento cuando un hombre, pariente de la perfección, descendía de su mundo de cálculos y estrategias y aplicaba su destreza en el arte de los naipes para satisfacer con alguna película de su repertorio los más variopintos gustos. Y de Marbella me vino el equilibrio, la templanza,  el saber estar, la compañía… Y la humildad, disfrazada de gigante, con voz eslava, acudió también, sin pedir permiso, para mostrarme lo pequeño e insignificante que soy en el espacio mundo.

Y por vosotros, queridos, la amistad profunda, la de hoy y la eterna, volvió a brotar sobre otrora terreno yermo, baldío, casi estéril. Y ahora verdea mi alma contagiada de vuestro aroma amable y sincero…

Hermanos, tantos ejemplos y lecciones me habéis aportado que ya nunca dejaré de pensaros. Vuestro recuerdo vivirá conmigo en lugar privilegiado, guiará mis pasos por las  nuevas sendas, iluminará con su luz las noches oscuras, alegrará jovial los momentos ingratos de tristeza interior. Vuestro recuerdo, caros míos, vivirá en mí porque me habéis marcado a fuego con el sello del amor, indeleble y para siempre.

Hoy me exclaustro para sembrar más allá la semilla que todos y cada uno de vosotros habéis depositado gratuitamente en mí. Hoy me voy con vuestro Tesoro, con el firme propósito de custodiarlo y, sobre todo, mostrarlo a quienes se acerquen con buena voluntad. La misión es ingente y demasiado frágil la carne, pero vosotros me habéis fortalecido. Y ahora, libre de lastres, volaré más alto y llegaré más lejos.

La salida está pronta. Ya escucho el sonido de los motores… Os llevo conmigo y aquí os dejo, lo que de mí, -poca cosa -, os pueda servir. 

Siempre vuestro, M.

About the Author: Dr. Josep Mª Fàbregas

Especialista en adicciones y director psiquiatra del centro de adicciones y salud mental Clínicas CITA. Inicié mi carrera profesional en el Hospital Marmottande París, donde trabajé con el Profesor Claude Olievenstein. Posteriormente me trasladé a Nueva York y, tras varios años de experiencia profesional, en 1981 fundé CITA (Centro de Investigación y Tratamiento de las Adicciones) con el objetivo de desarrollar un modelo de comunidad terapéutica profesional, el cual lleva 32 años en funcionamiento.

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La causa de la adicción está en nuestro interior

By Noticias

Muchas personas no tienen sólo una adicción sino un conjunto de adicciones. En efecto, algunas adicciones parecen ir juntas. La adicción al sexo a menudo se asocia con el abuso de alcohol y drogas. De manera similar, los anoréxicos y los bulímicossuelen tener la adicción a hacer ejercicios físicos. Algunos gastadores incontrolados son adictos al trabajo, y los jugadores con frecuencia comen en exceso. Una adicción parece fomentar la otra.

Tal y como están comprobando cada vez más personas, poner fin a una adicción no “cura” automáticamente las demás; de hecho, suele producir el surgimiento de otra nueva. En los centros de desintoxicación lo vemos cada día. El problema no siempre radica en el elemento alterador del estado de ánimo en sí. Durante mucho, demasiado tiempo, hemos culpado a las drogas mismas por la drogadicción. Quisimos creer que con sólo librarnos de las drogas –haciéndolas inaccesibles-  se resolvería el problema. Pero el hecho de que nos estemos haciendo adictos a actividades que no incluyen el uso de productos químicos, como las compras, el trabajo o la televisión, demuestra que no puede ser únicamente la acción química de una droga lo que nos causa adicción.

Tampoco podemos seguir considerando que la adicción es causada exclusivamente por el deseo de evitar la abstinencia. Esa concepción dio origen a los programas de desintoxicación breves, en los que se hacía que los pacientes se abstuvieran de ingerir drogas y a los pocos días se los enviaba a casa “curados”. Se pensaba que lo único que tenía que hacer un adicto era dejar de usar la droga y completar el proceso de abstinencia, y que con eso habría superado la adicción.

Pero recuperarse de una adicción demanda mucho más que simplemente interrumpir la conducta habitual. Tiene relación con cambiar de estilo de vida y de actitud más que con ninguna otra cosa. Por estilo de vida nos referimos a qué visión del mundo tiene (su sistema de creencias), cómo enfoca los problemas y en qué grado es capaz de satisfacer sus necesidades emocionales, sociales y espirituales. En otras palabras, cuando nos liberamos de una adicción será tan sólo para caer en otra –o reincidir en esa- a menos que comencemos a cambiar el modo en que vivimos.

Todas las adicciones –por más distintas que parezcan a simple vista- tienen más puntos en común que diferencias entre sí. Son diferentes versiones del mismo fenómeno. En otras palabras, es todo una misma enfermedad.

¿Cuál es entonces el denominador común en cada caso de adicción? No es una sustancia química en particular, ni el hecho de que ésta ocasione síntomas de abstinencia, ni el modo en que afecta al cerebro. Todos estos factores varían considerablemente de una adicción a otra. Pero lo que está presente en todos los casos de adicción ¡es el adicto!. Es nuestro mal-estar interior –nuestro desasosiego- lo que nos hace tan vulnerables a las adicciones y no las sustancias o actividades mismas.  La verdadera causa de la adicciónreside dentro de nosotros.

Por eso es por lo que aún cuando los adictos se vuelcan hacia actividades positivas, como la meditación, el ejercicio físico o la alimentación sana, puede terminar haciendo eso de forma incontrolada también. Las personas que tienen la predisposición a la enfermedad adictiva pueden volverse adictas a casi cualquier cosa. Hasta que no logremos crear un estilo de vida menos adictivo para nosotros mismos (que es un proceso que dura toda la vida), seguiremos siendo vulnerables.

Parte de la circunstancia de tener un mal-estar adictivo significa que albergamos ciertas creencias contradictorias que promueven conflictos y luchas interiores, como creer al mismo tiempo que no somos bastante y que deberíamos ser perfectos. O creer que tendríamos que ser capaces de controlarlo todo, pero sentirnos totalmente impotentes para manejar nuestra vida. Tener un mal-estar adictivo también significa ser incapaz de tolerar la frustración y exigir una gratificación inmediata, carecer de la capacidad necesaria para afrontar las crisis y los procesos comunes de la vida y no contar con suficiente apoyo por parte de otros o de nosotros mismos.

Hay cinco factores principales (además de la predisposición genética en el caso de algunas dependencias de sustancias químicas) que ponen a las personas en alto riesgo de recurrir a una droga o actividad para cambiar de estado de ánimo, de obtener de ella un efecto placentero y de sentirse impelido a repetirlo una y otra vez:

  • Sistema de creencias adictivo
  • Personalidad adictiva
  • Inadecuada capacidad para afrontar las cosas
  • Necesidades emocionales y sociales insatisfechas
  • Falta de respaldos sociales

(Fuente: Querer no es poder, de Arnold Washton y Donna Boundy)

About the Author: Dr. Josep Mª Fàbregas

Especialista en adicciones y director psiquiatra del centro de adicciones y salud mental Clínicas CITA. Inicié mi carrera profesional en el Hospital Marmottande París, donde trabajé con el Profesor Claude Olievenstein. Posteriormente me trasladé a Nueva York y, tras varios años de experiencia profesional, en 1981 fundé CITA (Centro de Investigación y Tratamiento de las Adicciones) con el objetivo de desarrollar un modelo de comunidad terapéutica profesional, el cual lleva 32 años en funcionamiento.

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Alcohol y drogas multiplican por nueve el riesgo de accidente

By Noticias

La memoria del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses es también ilustrativa de ese riesgo y señala que de los 615 conductores fallecidos en accidente de tráfico el pasado año, 291, es decir casi la mitad (el 47,32%), dieron positivo en sangre a alcohol, drogas y/o psicofármacos.
Pese a la creencia de que son los jóvenes los que más alcohol y drogas ingieren y que los mensajes que se envían desde distintos organismos no llegan, la memoria del Instituto de Toxicología y Ciencias Forenses demuestra lo contrario.
De este modo, de los 291 conductores fallecidos que dieron positivo, 88 tenían una edad entre 31 y 40 años, por delante de los que contaban entre 21 a 30 años.
La mayoría eran hombres (275) frente a las 16 mujeres, y en el 74,23 por ciento de los casos con resultado positivo se detecta alcohol solo o asociado a drogas y/o psicofármacos.
El subdirector de Gestión de la Movilidad de la DGT, Federico Fernández, ha recordado que en los últimos diez años el número de positivos en los controles ha descendido del 5 por ciento al 1,8 por ciento, aunque ha subido el porcentaje de los conductores fallecidos y peatones muertos atropellados que habían bebido.
Fernández ha hecho un llamamiento a los conductores para seguir avanzando en la reducción de los accidentes y ha pedido la colaboración de todos para que este verano también disminuya la siniestralidad.
Respecto a las drogas, Fernández ha recordado que su control se ha puesto en marcha recientemente, pero ha insistido en que el consumo de ellas en general va asociado al de alcohol.
Someterse a ese control si lo ordena la Guardia Civil es obligatorio y el agente tomará una muestra de saliva del conductor y la introducirá en un dispositivo que analizará la muestra. Si ésta da positivo, se tomará una segunda, que se enviará a un laboratorio.
Al igual que por consumo de alcohol, el de drogas está multado con 500 euros, si bien está en estudio la posibilidad de incrementar esta sanción a 1.000 euros. Además, supondrá la pérdida de seis puntos de carné.
Mientras, si se superan las tasas máximas de alcohol, el conductor puede perder entre 4 y 6 puntos según tasas, y, al igual que las drogas, puede llegar a ser delito penado con prisión de tres a seis meses o trabajos en beneficio de la comunidad de 30 a 90 días.
Reacciones y movimientos más lentos, dificultad en la concentración, problemas de coordinación, menor percepción del entorno, incremento de la somnolencia y mayor vulnerabilidad son los riesgos de conducir bajo los efectos del alcohol o las drogas.

About the Author: Dr. Josep Mª Fàbregas

Especialista en adicciones y director psiquiatra del centro de adicciones y salud mental Clínicas CITA. Inicié mi carrera profesional en el Hospital Marmottande París, donde trabajé con el Profesor Claude Olievenstein. Posteriormente me trasladé a Nueva York y, tras varios años de experiencia profesional, en 1981 fundé CITA (Centro de Investigación y Tratamiento de las Adicciones) con el objetivo de desarrollar un modelo de comunidad terapéutica profesional, el cual lleva 32 años en funcionamiento.

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TDA/H y tratamiento – trastorno por déficit de atención e hiperactividad

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Algunos pacientes que llegan a nuestro centro de desintoxicación lo hacen con un diagnóstico previo de TDA/H. Para que el tratamiento de adicciones sea realmente eficaz es necesario entender que cada paciente es distinto, que la aproximación individualizada a cada caso es un ingrediente esencial, lo que implica conocer las circunstancias de cada individuo y adaptar el patrón de tratamiento a las mismas. Para la información de los pacientes, de las familias y de nuestros visitantes queremos presentar los fragmentos de un estudio presentado por un grupo de profesionales psicólogos de Navarra, que se reúnen periódicamente, interesados en los aspectos clínicos de la salud mental en la infancia y adolescencia. Para más información, aconsejamos consultar el texto completo.

Como ellos mismos subrayan en la presentación de sus conclusiones, conviene recordar que estos textos no pretenden reemplazar al clínico que atiende a los menores diagnosticados con TDA/H.

El estudio nace de la convicción de que muchas personas inician un tratamiento (por ejemplo, un tratamiento de adicciones) a sus menores sin conocer bien las limitaciones y lo que aporta dicho tratamiento, sea farmacológico o de otro tipo. Este es un documento informativo para que, quienes tengan que tomar decisiones respecto a estos niños o se interesen por ellos, para que consideren una información más amplia y diversa que la habitualmente nos es accesible y ello les permita contemplar más fundadamente sus elecciones. No obstante hay que recordar que un documento no puede suplir al clínico

Consideraciones acerca del tratamiento por déficit de atención

1.- Sobre el diagnósticoTDA/H 

Para realizar el diagnóstico TDA/H se considera el comportamiento del menor en tres áreas: movimiento, atención e impulsividad.

El diagnóstico TDA/H es descriptivo; esto quiere decir que simplemente observando suficientes signos en esas áreas se da el diagnóstico, sin necesidad de considerar el sentido de la conducta del menor.

Este es un tipo de diagnóstico muy diferente al habitual en medicina. No hay pruebas físicas, como análisis o neuroimagen, que permitan decir si el niño tiene TDA/H. Al diagnóstico TDA/H se lo denomina trastornopara diferenciarlo de enfermedad.

El evidente gran incremento de menores con TDA/H en los últimos años no obedece a que existan hoy mejores medios para diagnosticar, sino que ello depende de factores extra-clínicos. A mediados de los años 70 se consideraba que había 2 cada cien mil menores con una condición similar al TDA/H, y hoy se preconiza que puede haber más de 10 por cada cien.

Hay muchas guías de práctica clínica sobre TDA/H, realizadas y editadas por los departamentos de sanidad u otros grupos preocupados en el TDA/H, en el mundo, que pretenden orientar a los clínicos. Entre todas ellas, solo la Guía española del Ministerio de Sanidad y Consumo considera que el TDA/H es un trastorno neurobiológico, y esta es una apreciación poco ajustada a los hechos. Los niños que llegan a ser diagnosticados de TDA/H provienen de problemáticas muy diferentes en unos u otros y su comportamiento puede tener diferentes sentidos.

Este campo clínico permanece dentro de un fuerte y extenso debate en todo el mundo, y no solo sobre la condición TDA/H, sino también en la forma de tratar a los niños que presentan problemas.

Decirle a un niño, y/o a sus padres, que se comporta de forma inadecuada debido a que está enfermo es un tipo de mensaje que puede resultar dañino, ya que de esa forma se le dice que su conducta y actitudes no recaen bajo su control, como ocurre en los demás niños.

2.- El tratamiento farmacológico

Una parte de los profesionales psiquiatras y psicólogos opinan que si el niño ha sido diagnosticado con TDA/H debe ser puesto en tratamiento con metilfenidato o atomoxetina. No es lo que propugnan buena parte de las guías de práctica clínica del mundo, aunque si la española, en las que el fármaco solo se contempla cuando han fracasado los intentos de manejo psicosocial y pedagógico, o en casos severos.

Las guías también indican que además de medicar al menor, se debe ayudar, a él o sus padres, psicológicamente y pedagógicamente.

Hay profesionales que afirman que este fármaco debe utilizarse a largo plazo, y es frecuente encontrar niños en tratamiento durante cinco años o más.

3.- La Eficacia del metilfenidato

a) En los estudios más rigurosos (controlados, aleatorizados a doble ciego) el metilfenidato ha resultado más eficaz que el placebo (una capsula con azúcar, por ejemplo) a las cuatro semanas, pero no en todos los estudios. En cambio en este mismo tipo de estudios más prolongados en el tiempo ninguno ha encontrado que el fármaco sea más eficaz que el placebo.

b) En otro tipo de estudios a medio plazo, que permiten comparar trayectorias entre niños medicados y no medicados, como es el caso del MTA (solo existen el MTA y el estudio RAINE, recientemente publicado) los niños que tomaron el fármaco mejoraron un poco más que los que participaron en una terapia conductual sin fármacos, que era una terapia psicológica algo obsoleta, con la que también mejoraron bastante. Las diferencias entre unos y otros fueron pequeñas y los medicados solo mostraron ventajas en atención y en movimiento, pero en ningún otro aspecto, como agresividad, comportamiento, estudios, relación padres e hijos, etc. Estos datos se obtuvieron a los 14 meses después de iniciarse el tratamiento.

c)  A más largo plazo, a los tres años, en el estudio de seguimiento MTA los niños no tenían ninguna diferencia. Tanto si tomaron fármacos como si realizaron terapia conductual no había diferencia entre unos y otros, en ningún aspecto.

d)  El MTA a los ocho años. En este momento los que tuvieron “terapia conductual solo” tenían los mejores resultados en muchas áreas, y no había ninguna en las que a los medicados les fuera mejor. Los niños medicados necesitaron más apoyo escolar, mostraron empeoramiento en las dimensiones de impulsividad y atención, y tenían un peor funcionamiento global, incluyendo tendencias antisociales y uso de sustancias. El estudio RAINE, la otra investigación que estudia trayectorias a largo plazo entre los que usan fármacos y los que no, encontró que la posibilidad de ir mal con los estudios se multiplicó por 10 entre los que tomaron fármacos.

Estos estudios hablan de un efecto positivo no mucho mejor que con terapia conductual solo, y muy limitado en el tiempo, los primeros meses de tratamiento, y un empeoramiento del comportamiento posterior si se mantiene el uso del metilfenidato.

Respecto a la atomoxetina, con menos estudios aún, puede que no sea muy diferente. De hecho parecer ser efectivo en menos gente, a corto y medio plazo (2 años). Y los efectos indeseados son similares.

4.- Efectos indeseados del tratamiento farmacológico

Además del posible empeoramiento del comportamiento y en los estudios, que ya hemos señalado, hay diversos efectos directos del fármaco que conviene conocer.

El uso de metilfenidato, o de atomoxetina, incrementa la presión arterial. Lo que significa riesgo cardiovascular mientras se está tomando el fármaco y también después, ya que el efecto puede ser permanente, y no conviene desdeñarlo.

Estos fármacos disminuyen el ritmo de crecimiento. Es meridianamente claro en el caso del metilfenidato. También ocurre con la atomoxetina, pero hay menos estudios, y se piensa que su efecto de retardo con este fármaco en el crecimiento es más notable al principio de tratamiento. Seguramente este no es un problema de talla y peso únicamente, de hecho las pruebas apuntan a un retardo generalizado de la maduración que implica a todos los órganos, incluyendo el sistema nervioso.

A través de ensayos con animales se sabe que la toma de metilfenidato retarda la mielinización, o “cableado”, del sistema nervioso y el crecimiento de las dendritas, es decir disminuye la conectividad neuronal. Este es un aspecto importante para la maduración correcta del sistema nervioso. También retarda la formación del cartílago.

Se comienza a estudiar el impacto en el sistema endocrino u hormonal y parece que afecta a varios de estos sistemas. En estudios con animales se ha comprobado que retrasa la pubertad de forma amplia.

La exposición temprana, en edades jóvenes, al metilfenidato se ha considerado como factor de riesgo en el sistema nervioso, por hipersensibilización, y por estudios en modelos animales se cree que puede conllevar algún tipo impacto permanente.

Hace disminuir la actitud propia de la infancia. Bajo sus efectos hay menos curiosidad, menos flexibilidad cognitiva, menos capacidad de disfrute y de asombro, menos espontaneidad y demás aspectos propios de la infancia, es decir se comportan como si fueran menos niños.

Pueden aparecer efectos indeseados agudos como incremento de problemas con el dormir, crisis psicóticas, irritabilidad, agresividad, tics, y mayores problemas con la atención. Algunos de estos efectos se dan en porcentajes próximos al diez por ciento de los tratados

5.Otros fármacos 

Además del metilfenidato y la atomoxetina, a veces se utilizan otros fármacos, como antidepresivos diversos. Pero para estos fármacos no hay evidencias mínimas para suponer cierta utilidad en estos casos.

De forma relativamente frecuente se suele añadir un segundo fármaco, junto al metilfenidato, como un antipsicótico. Debe saber que no hay estudios que valoren el uso conjunto de dos psicofármacos diferentes, ni en adultos ni en menores, y es probable, por algunos indicios existentes, que su neurotoxicidad se multiplique. Se debería esperar hasta que se hagan los estudios necesarios para ver el impacto de la toma de continuada de dos tipos de fármacos en un menor, antes de mantener un tratamiento combinado de dos fármacos o más.

6.Los tratamientos no farmacológicos | centro de desintoxicación

Los problemas que presentan los niños pueden requerir ayuda psicológica y/o pedagógica.

Debe saber que hay muchos tipos diferentes de psicoterapia que pueden ser útiles. Los psicoterapeutas analizan cada caso, encuentran los núcleos problemáticos e implementan técnicas que pueden ser diferentes en cada menor. Las psicoterapias que intentan encontrar el sentido al comportamiento del menor, empiezan por escuchar a éste y a sus familiares recogiendo sus perspectivas y buscan recursos que puedan ayudar a superar las dificultades. Diferentes orientaciones de las psicoterapias, familiares, las de corte dinámica, las cognitivo- conductuales, las terapias basadas en el movimiento, etc., pueden ayudar a superar efectivamente el problema. La utilidad de procedimientos psicológicos está reconocida por publicaciones de prestigio, como la Guía de Práctica Clínica NICE de Inglaterra.

Los fármacos actuales tienen una eficacia limitada tanto en el alcance de sus beneficios como en el tiempo que duran estos. Hay pruebas que indican que mantener el fármaco durante un tiempo prolongado, unos dos años, empeora a los menores, teniendo estos un desempeño peor en numerosas áreas que incluyen los estudios y la conducta. Además es probable que aparezcan problemas indeseados tanto físicos como de comportamiento, además de otros bien establecidos como un relevante aumento de la presión arterial y un importante declive académico. Y además mantener el fármaco tanto tiempo no ha demostrado ser mejor que una terapia psicológica un poco anticuada.

En definitiva, y según los estudios actuales, el metilfenidato y la atomoxetina no son la primera opción de tratamiento para el niño que ha sido diagnosticado con TDA/H. La ayuda primera debe ser de tipo psicosocial o psicopedagógica, según el caso.

Grupo de clínica Infantil del Colegio de Psicólogos de Navarra / Mikel Valverde, Psicólogo Clínico. Año 2013.

About the Author: Dr. Josep Mª Fàbregas

Especialista en adicciones y director psiquiatra del centro de adicciones y salud mental Clínicas CITA. Inicié mi carrera profesional en el Hospital Marmottande París, donde trabajé con el Profesor Claude Olievenstein. Posteriormente me trasladé a Nueva York y, tras varios años de experiencia profesional, en 1981 fundé CITA (Centro de Investigación y Tratamiento de las Adicciones) con el objetivo de desarrollar un modelo de comunidad terapéutica profesional, el cual lleva 32 años en funcionamiento.

El alcohol, percepción y riesgos

¿Es peligroso el abuso de alcohol de los jóvenes los fines de semana?

By Noticias

El tratamiento del alcoholismo es uno de los más demandados en los centros de desintoxicación de España. Dentro del mundo de los tóxicos el alcohol tiene un rol especial, singular. Por una parte, a diferencia de otros tóxicos, el alcohol es una sustancia de uso común, tolerada e incluso fomentada por la sociedad.

El alcohol, percepción y riesgos

El alcohol está presente en ritos, en actos públicos etc y el consumidor de alcohol no es percibido de una forma similar al consumidor de sustancias e incluso comportamientos marcados por el estigma de lo censurable o lo ilegítimo. El alcohol, que siempre se ha ligado al ocio y a la celebración en nuestra sociedad, se ha asociado, quizás en los últimos tiempos con más fuerza que nunca, a una forma de ocio nocturno: el botellón. Se trata, además, de una forma de consumo que se liga inherentemente al consumo excesivo.

El “botellón” es una costumbre que, frecuentemente, se considera inocua para la salud. Hay una opinión extendida de que el consumo de alcohol, aún cuando se hace de forma excesiva, no deja secuelas si es sólo puntual. Pocos asocian la práctica del botellón al desarrollo de una patología (el alcoholismo) y muy pocos saben que, tal y como demuestran estudios recientes, ese consumo excesivo sí deja una impronta en el cuerpo. Hoy, en la página del Centro para la Investigación y el Tratamiento de adicciones (CITA) hablaremos sobre estas recientes investigaciones.

¿Hasta que punto es peligroso el abuso de alcohol que hacen los jóvenes los fines de semana?

Según las conclusiones a las que han llegado los responsables de varios trabajos de investigación científica, la ingesta excesiva regular, es decir, el abuso que hacen los jóvenes del alcohol durante los fines de semana es más grave de lo que se sospechaba y entre sus consecuencias más llamativas podemos contar con el daño que provoca en el ADN de los jóvenes consumidores.

Habitualmente, las referencias que se hacen al daño orgánico provocado por el alcohol tienen en cuenta las investigaciones realizados en personas alcohólicas que padecen trastornos crónicos provocados por una ingesta abusiva prolongada durante años. Sin embargo, el objetivo del presente estudio era poder evaluar el efecto del alcohol en personas jóvenes y sanas.

La idea que dio origen a este estudio nació en las aulas universitarias, al constatar algunos profesores que en las primeras horas del lunes un buen número de estudiantes mostraban falta de atención y malestar indefinido como consecuencia de haber ingerido alcohol inmoderadamente durante el fin de semana previo.

A continuación, se estableció como objetivo de la investigación poder evaluar el daño oxidativo producido por del consumo de bebidas alcohólicas en este grupo de estudiantes. Y la primera conclusión fue que los jóvenes que bebían los fines de semana tenían dos veces más daño oxidativo que el grupo de comparación.

Ante estos resultados, decidieron evaluar si también el ADN de estos jóvenes bebedores se veía afectado. En este caso, los resultados mostraron que el grupo expuesto al alcohol quintuplicaba el número de células dañadas.

Y aunque los investigadores advierten que no se pueda afirmar que exista un daño relevante en el ADN porque estos jóvenes aún no han estado expuestos de forma crónica al alcohol, la detección de un cierto daño debería ser valorada en su justa medida y estimular futuros estudios y políticas preventivas.

Cada año, el alcohol causa la muerte de 320.000 jóvenes de entre 19 y 25 años, además de daños físicos y psíquicos difíciles de cuantificar.

About the Author: Dr. Josep Mª Fàbregas

Especialista en adicciones y director psiquiatra del centro de adicciones y salud mental Clínicas CITA. Inicié mi carrera profesional en el Hospital Marmottande París, donde trabajé con el Profesor Claude Olievenstein. Posteriormente me trasladé a Nueva York y, tras varios años de experiencia profesional, en 1981 fundé CITA (Centro de Investigación y Tratamiento de las Adicciones) con el objetivo de desarrollar un modelo de comunidad terapéutica profesional, el cual lleva 32 años en funcionamiento.

hombre y niño

Papá vuelve a ser feliz

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En CITA nos gusta brindar testimonios a través de la web. Testimonios de pacientes que están o han estado en el centro y que han superado o han tomado la decisión de llegar a superar una adicción. La lucha contra la adicción es dura y por eso estos testimonios nos parece que pueden ser una contribución valiosa para aquellos que pudieran estar a punto de recorrer ese camino, a veces difícil, pero que otros han caminado antes que ellos.

Papá vuelve a ser feliz

De repente, abrí los ojos. ¿Había sido sólo un sueño?  ¡Lamentablemente, NO !

Desperté después de varios días de un coma profundo con la tierna mirada de mi madre.

Fui cobarde. Muy cobarde. Una inexistente autoestima y una tortura longeva y  dolorosa, me llevaron a un pozo demasiado profundo, lleno de tristeza y amargura, que sólo me daba consuelo cuando podía estar contigo o escuchaba tu voz.

Quise trepar por una cuerda para salir de él, utilizando herramientas que creí serían de ayuda, pero volví a equivocarme. Sólo ayudaban a que mi pena fuera aún más grande, añadiendo una personalidad destructiva, solitaria y sin autoestima.

NO MERECIAS UN EJEMPLO ASÍ.

Decidí finalmente bajar los brazos.  Lo siento mucho.

Después del fin de semana de estar contigo, llegó el lunes. Nos dispusimos a ir al hospital ya que, después de estar en coma, era aconsejable realizar un TAC para descartar cualquier secuela.

Me pareció muy extraño ir hacia Dosrius y, aún más, por un camino de montaña. Todo encajó cuando leí “CITA: Centre d’Investigació i Tractament d’Adiccions “ Dos horas más tarde y, después de ser yo quién tomara esa decisión, estaba con un grupo de gente desconocida, en una casa desconocida, con unos profesionales desconocidos, en un pueblo desconocido, pero sentía que estaba en el sitio adecuado porque lo único que quería era recuperarme para ser feliz y ser un ejemplo para ti.

Han transcurrido tres semanas desde entonces.  No puedo expresar con palabras lo que siento. VUELVO A SER YO. Quizás todavía sea pronto, pero VUELVO A SER YO. CITA, los profesionales, mis seres queridos (familiares y amigos), mis amigos (me refiero a los pacientes que tanto han compartido conmigo y tanto me han dado), mis ganas de vivir, mis ganas de no volverte a fallar, saber que me necesitas, saber que soy tu referente, saber que me quieres…

Eres lo más importante en mi vida y haré todo lo que haga falta para que estés orgulloso de mí.

Te quiero Lucas. Papá vuelve a ser feliz.

About the Author: Dr. Josep Mª Fàbregas

Especialista en adicciones y director psiquiatra del centro de adicciones y salud mental Clínicas CITA. Inicié mi carrera profesional en el Hospital Marmottande París, donde trabajé con el Profesor Claude Olievenstein. Posteriormente me trasladé a Nueva York y, tras varios años de experiencia profesional, en 1981 fundé CITA (Centro de Investigación y Tratamiento de las Adicciones) con el objetivo de desarrollar un modelo de comunidad terapéutica profesional, el cual lleva 32 años en funcionamiento.