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La cocaína es una droga extremadamente adictiva, y las consecuencias del consumo de cocaína, tanto física como mentalmente son aterradoras en consumidores habituales. Debido a ello, difícilmente una persona que la pruebe pueda predecir o controlar hasta qué punto continuará deseándola o consumiéndola.

Si la persona se vuelve adicta, el riesgo de recaída es muy alto, aún después de periodos largos de abstinencia. Incluso el recuerdo de la euforia asociada a su consumo puede generar un deseo incontrolable de consumirla.

Cuando el consumo de cocaína es por vía intravenosa, hay un mayor riesgo de contraer alguna enfermedad infecciosa, como la hepatitis o el VIH.

Es alarmante el aumento del consumo de cocaína en España. Actualmente es la segunda droga ilegal más consumida, después del cannabis. Además, es el país de Europa en el que el consumo de cocaína es más elevado, y el segundo país en el mundo.

Como consecuencia de todo ello, hay una gran demanda para seguir tratamientos de desintoxicación de la cocaína y para la deshabituación de esta sustancia. El tratamiento para la desintoxicación de la cocaína es uno de los más demandados en cualquier centro de desintoxicación en España.

¿Cómo son los efectos de una raya de cocaína?

El efecto de una dosis media es relativamente corto, sobre los tres cuartos de hora. Se consume con fines recreativos al tratarse de un estimulante que actúa rápida e intensamente. También tiene efectos anestésicos. Y las dosis varían, dependiendo del consumidor, la pureza del producto y la tolerancia desarrollada.

Los beneficios que los usuarios buscan al consumirlo son eliminar la fatiga, el sueño o el hambre, la euforia y la desinhibición, entre otros. Sin embargo, tras el bienestar producido por su consumo, llega la apatía, el cansancio y el ánimo irritable, que muchas veces arrastran a un nuevo consumo, generándose así el patrón perfecto para consolidar una adicción.

Por otro lado, los efectos de meterse una raya de coca suelen ser perjudiciales, y pueden incrementarse si se consumen dosis elevadas o frecuentes. En este caso, se trata de una sustancia que incrementa la ansiedad, las taquicardias y la presión arterial, y puede desembocar en una intoxicación aguda por cocaína.

Además, la gravedad de ésta dependerá de la dosis consumida y de las características del consumidor. Una sobredosis de cocaína se manifiesta con ansiedad intensa, ideas paranoides, agresividad, taquicardia y arritmias, y una peligrosa elevación de la presión arterial que puede provocar infartos, por lo que requiere atención médica.

El consumo frecuente de cocaína también puede provocar fatiga, irritabilidad, pérdida del apetito o reducción del deseo sexual, entre otros efectos. Y hacerlo de forma repetida a largo plazo podrá ocasionar trastornos psiquiátricos, alimentarios, neurológicos, o respiratorios.

 

Riesgos y consecuencias del consumo de cocaína

Las consecuencias físicas y psicológicas de la cocaína conforman una larga lista. A parte de generar cierta sensación de placer durante unos instantes, los efectos secundarios de la cocaína actúan directamente sobre el cerebro y el cuerpo.

Entre los más comunes encontramos:

  • Sudoración.
  • Aumento de la potencia muscular.
  • Incremento de la actividad cardíaca.
  • Subida de la presión sanguínea.
  • Aumento del ritmo respiratorio.
  • Elevación de la temperatura corporal.
  • Insomnio.
  • Patologías respiratorias (sinusitis e irritación de la mucosa nasal).

En algunos casos más graves, es posible que la persona que consume regularmente esta sustancia acabe experimentando un episodio de convulsiones, una cardiopatía isquémica, hemorragias cerebrales, posibles infartos, o incluso la muerte.

Estos son sólo algunos de los efectos del consumo de cocaína en el cuerpo humano, pero aún existen más.

Consecuencias físicas

Las consecuencias de consumir cocaína más notables son: euforia, una sensación de aumento de la energía y disminución del apetito. Estos efectos son casi inmediatos después de una dosis y desaparecen en cuestión de minutos u horas, dependiendo de la vía de administración.

Sabemos que también hay otra serie de efectos a nivel físico que afectan directamente a nuestro cuerpo, y que, además, son muy desagradables cuando el consumo de cocaína se prolonga en el tiempo.

Es decir, que cuanto más se abuse y más tiempo se continúe haciendo uso de la cocaína, más probable es que sucedan los casos que mostramos a continuación.

Consecuencias en la boca

Incluso para el calcio de los dientes y toda la boca, las consecuencias de la cocaína son arrolladoras para cualquier persona que la consuma.

Teniendo en cuenta que la cocaína causa un efecto de anestesia local, es común ver en adictos a esta sustancia cómo disminuye el flujo sanguíneo, sobre todo en las mucosas. La cocaína es conocida por ser un potente vasoconstrictor que puede ocasionar la muerte de los diferentes tejidos (necrosis) y hacer que en el paladar se abran agujeros.

Las consecuencias de consumir cocaína también afectan considerablemente a la salud dental. Los químicos activos en esta sustancia suelen mezclarse con la saliva, generando un ácido que desgasta el esmalte de los dientes y los vuelve propensos a otras condiciones que hacen que se caigan.

Muchos adictos suelen frotar la sustancia sobre sus encías y esto también ocasiona un desgaste en los tejidos e incluso su inflamación. Otro de los efectos negativos de la cocaína tiene que ver con la presión en la mandíbula, que ocurre cuando el cocainómano está en plena sensación de euforia. Esto puede causar dolor muscular y la unión temporomandibular, además de boca seca.

Efectos de la cocaína en la nariz

Otra realidad de los adictos a la cocaína es que pueden llegar a perder parte del interior de la nariz como consecuencia del desgaste del cartílago al aspirar. Y es que el consumo de cocaína no deja de tener efectos devastadores en nuestro organismo, pero sobre todo en las partes de influencia más directa con esta sustancia.

Perforar el tabique nasal como consecuencia de esnifar la cocaína puede conllevar tener problemas respiratorios de por vida, así como también dificultar gestos tan habituales como masticar o beber agua.

La perforación del tabique nasal está presente en el 5% de los cocainómanos, y es uno de los efectos de la cocaína en la nariz más devastadores. Además de las repercusiones en la salud y el estilo de vida de la persona, trae consigo consecuencias estéticas que pueden ser costosas y difíciles de corregir.

Ingerir cocaína por vía nasal tiene efectos inmediatos tales como irritación, sangrado, congestión nasal y exceso de flema que dificulta la respiración. Además, si se fuma cocaína, sus efectos negativos se pueden extender hasta los pulmones, causando neumonía.

Consecuencias psicológicas

Contrario a lo que pueden pensar los que consumen cocaína de forma recreativa, esta droga sí causa efectos negativos en la salud mental. Entre las consecuencias psicológicas de la cocaína más graves destacan los episodios de paranoia y psicosis que pueden aflorar en los adictos y que son muy parecidos a los que vive una persona con esquizofrenia.

Los efectos a largo plazo de la cocaína también pueden traer consigo consecuencias como depresión, que puede desencadenar pérdida de peso al incitar a la mala alimentación. El insomnio presente en los cocainómanos también puede desmejorar rápidamente la salud mental de las personas y generar irritabilidad.

Se sabe que las dosis altas de cocaína causan cardiopatía isquémica, hasta el punto de producir un síncope cardíaco y, en el peor de los casos, la muerte. Es posible que esta situación fatal venga causada por una sobrecarga del sistema nervioso simpático.

Consecuencias en el sistema nervioso

La principal consecuencia de la cocaína en el sistema nervioso tiene que ver con el desequilibrio de las vías de recompensa (núcleo de accumbens) presentes en nuestro cerebro. La sobrestimación de estas vías genera dependencia a la sustancia y ocasiona efectos secundarios negativos como el síndrome de abstinencia.

Cuando consumes cocaína, los niveles de dopamina disminuyen considerablemente después de que pase la sensación de euforia. Esto ocasiona que se pierda la gratificación relacionada a otros estímulos, como la comida o el sexo.

Por último, hay que destacar que las consecuencias de ingerir cocaína pueden causar alteraciones en las conexiones sinápticas. Esto puede generar problemas neurodegenerativos, problemas de aprendizaje y de retención de la información. En casos graves ocasiona pérdida neuronal y daño cerebral generalizado.

¿Cómo evitar las consecuencias del consumo de cocaína?

Es tan simple como decidir no consumir cocaína. Las drogas de este tipo son potentes y extremadamente adictivas, y no responden a un único patrón de consumidor, así como tampoco a un patrón post consumo. No saber los niveles a los que te puede afectar la coca es lo que la hace tan peligrosa. Para evitar las consecuencias de la cocaína solo puedes alejarte del consumo definitivamente.

Aunque no hace falta llegar a estos extremos, los consumidores de cocaína pueden pedir ayuda a sus familias y/o acudir a un especialista en adicciones. En estos casos es importante pedir ayuda de inmediato para revertir los riesgos de la cocaína antes de que sea demasiado tarde.

¿Cómo ayudar a un familiar cocainómano? Recurrir a un especialista como los psiquiatras de Clínicas CITA puede ayudar a recuperar la vida del adicto y a recuperar el entorno familiar desestructurado. Puedes evitar los riesgos del consumo de cocaína poniéndote en contacto ahora con los mejores médicos a tu disposición. Rellena nuestro formulario y pide asesoramiento inmediatamente.

About the Author: Dr. Josep Mª Fàbregas

Especialista en adicciones y director psiquiatra del centro de adicciones y salud mental Clínicas CITA. Inicié mi carrera profesional en el Hospital Marmottande París, donde trabajé con el Profesor Claude Olievenstein. Posteriormente me trasladé a Nueva York y, tras varios años de experiencia profesional, en 1981 fundé CITA (Centro de Investigación y Tratamiento de las Adicciones) con el objetivo de desarrollar un modelo de comunidad terapéutica profesional, el cual lleva 32 años en funcionamiento.