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En la clasificación de los trastornos por abuso de sustancias, existen dos síndromes generales, abuso de sustancias y dependencia de sustancias. En el blog de Clínicas CITA aclararemos hoy estos dos conceptos.

Abuso de Sustancias

El abuso de sustancias se define como un patrón patológico de uso, que produce algún tipo de trastorno social u ocupacional, y que permanece durante un mínimo de un mes.

Dependencia de sustancias

La dependencia de sustancia está limitada a casos en que existen signos de dependencia física de la sustancia. La evidencia de la dependencia física puede ser la tolerancia a la droga, es decir, que el paciente precisa cantidades cada vez mayores para para obtener el mismo efecto o que el uso de la misma cantidad produce un menor efecto, y también la aparición de abstinencia, definida como el desarrollo de un síndrome específico para la sustancia por la reducción o el cese del consumo.

Adicción fisiológica a la cocaína

Hay varias clases de sustancias que producen abuso o dependencia. La existencia de un síndrome de dependencia de la cocaína ha sido una cuestión controvertida. El consumo humano de dosis 50 veces mayores que las normales, se ha propuesto como evidencia de tolerancia y la disforia característica tras interrumpir el uso, como evidencia de abstinencia.

La adicción fisiológica experimental a la cocaína es difícil de inducir en animales, aunque algunos autores han demostrado tolerancia a la cocaína y a la D-anfetamina, y también tolerancia cruzada a ambas drogas. Algunos investigadores han escrito sobre experimentos que demuestran la aparición de tolerancia aguda a la cocaína en humanos.

Otros han postulado un efecto de inversión de la tolerancia de la droga en el SNC como consecuencia de la administración repetida. Si existe una dependencia fisiológica de la cocaína, en la que pueda producirse tolerancia o un síndrome de abstinencia, esto podría contribuir a explicar cómo el uso esporádico de la cocaína se incrementa y progresa a un uso en gran cantidad, produciendo problemas físicos, emocionales y de funcionamiento general considerables, e incluso causando la muerte.

¿Debe considerarse la tolerancia como un indicador de dependencia fisiológica de la sustancia? Algunos científicos piensan que no, ya que en el caso de algunas drogas, incluyendo al alcohol, la tolerancia innata es más importante que la tolerancia adquirida en la predicción de los efectos conductuales de la droga.

Entonces, la presencia de tolerancia no implica necesariamente el uso prolongado y en aumento que normalmente se asocia a la dependencia de la droga. Se ha hablado también de diferencias interindividuales innatas en el metabolismo de la cocaína.

La tolerancia a la droga

¿La tolerancia a la droga puede determinarse en base a una descripción subjetiva? Los consumidores de cocaína son también consumidores de otros tipos de drogas ilegales, especialmente de heroína y de cannabis.

Para el consumidor de múltiples tipos de drogas, los efectos subjetivos de la cocaína pueden no ser diferenciados de los de las otras sustancias.

Va a favor de una tolerancia real de la cocaína el que los consumidores la definan como menor a la producida por la heroína, lo cual significa que se produce en menor grado y que los consumidores pueden hacer esta distinción.

La falta de acuerdo sobre la tolerancia también puede deberse a la aparición de tolerancia para algunos efectos de la droga, pero no para otros; a diferentes dosis, vías o patrones de uso; a interacciones entre la cocaína y otras sustancias que alteran las propiedades farmacológicas de la cocaína.

Además, las drogas ilegales varían en pureza, tanto que el significado de la tolerancia subjetiva es difícil de interpretar y de comparar en estudios farmacológicos de los efectos de la droga.

About the Author: Dr. Josep Mª Fàbregas

Especialista en adicciones y director psiquiatra del centro de adicciones y salud mental Clínicas CITA. Inicié mi carrera profesional en el Hospital Marmottande París, donde trabajé con el Profesor Claude Olievenstein. Posteriormente me trasladé a Nueva York y, tras varios años de experiencia profesional, en 1981 fundé CITA (Centro de Investigación y Tratamiento de las Adicciones) con el objetivo de desarrollar un modelo de comunidad terapéutica profesional, el cual lleva 32 años en funcionamiento.