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El hábito de tomar sustancias para aliviarse o conseguir placer es distinto de la forma en que normalmente se entiende tener un mal hábito. Un hábito determinado es un patrón repetitivo, pero no es lo mismo que el craving o una necesidad.

Para la persona que abusa de las drogas, la respuesta inmediata ante una situación relevante es subjetiva, ya se le llame craving o impulso. Existe un intérvalo de tiempo entre el estímulo y el acto de consumir, como preparar la jeringa o la raya. Por lo tanto, lo que está ligado a los estímulos es el craving y el impulso. A través de la repetición continua, la cadena se hace más sólida. A diferencia de los hábitos que tienen que ver con conductas que requieren habilidad como conducir, el patrón de consumo de droga es compulsivo y disfuncional. Además, los actos que requieren habilidad se basan en decisiones voluntarias, mientras que el deseo de consumir droga es involuntario.

La persona adicta es probable que responda con un craving cada vez más intenso a un mayor número de situaciones estimulantes. Mientras que originalmente la persona cedía ante el impulso por una bebida o un cigarrillo sólo en una circunstancia determinada, ahora experimenta también este impulso cuando está preocupada, aburrida o sola. Con el imperativo del impulso generalizado a cada vez más estímulos, existe también una expansión de las creencias disfuncionales acerca de la utilización de la droga. Mientras que inicialmente la creencia podía ser ‘Debería encender este cigarrillo para formar parte de este grupo’, las creencias se convierten en ‘Necesito un cigarrillo para ser aceptado’, y al final ‘Tengo que esnifar para aliviar mi soledad y mi angustia’. Por tanto, los impulsos llegan a ser generalizados y cada vez más apremiantes.

Además, después del mono de cocaína, la disforia que se experimenta como rebote, por ejemplo, lleva a la reanudación del craving para poder contrarrestar este sentimiento negativo. La consecuencia de esta repetición de la angustia emocional que lleva al craving, a la indulgencia, al alivio temporal, es el desarrollo de creencias como ‘Necesito colocarme para poder sentirme mejor’. Cuando una droga o el alcohol se toman para aliviar el estrés relacionado con el consumo, la tensión que sobreviene, la ansiedad o la tristeza, tienden a reforzar la creencia de que ‘Necesito una droga’, del mismo modo que ‘No puedo tolerar sentimientos desagradables’.

About the Author: Dr. Josep Mª Fàbregas

Especialista en adicciones y director psiquiatra del centro de adicciones y salud mental Clínicas CITA. Inicié mi carrera profesional en el Hospital Marmottande París, donde trabajé con el Profesor Claude Olievenstein. Posteriormente me trasladé a Nueva York y, tras varios años de experiencia profesional, en 1981 fundé CITA (Centro de Investigación y Tratamiento de las Adicciones) con el objetivo de desarrollar un modelo de comunidad terapéutica profesional, el cual lleva 32 años en funcionamiento.