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Terapia de adicciones.- 26/09/2014.- Entré en CITA el 4 de agosto de 2013 despistado, inconsciente, perdido en una existencia cuyo único sentido era el consumo, mi pensamiento era tóxico, engañoso y autodestructivo. No tenía ni idea de las emociones que padecía que iban desde el remordimiento, al rechazo de mi vida, el aburrimiento, el aislamiento, la angustia, la indignación, el odio, el rencor… La relación con mi familia padecía por mi comportamiento y yo me distanciaba cada vez más. ¿Dónde estaban la satisfacción, el buen humor, el entusiasmo por la vida y la alegría? ¿Dónde el chico feliz y simpático de un pasado ya remoto?

terapia de adicciones

Soy demasiado joven y mi existencia está libre de grandes tragedias como para considerar un sufrimiento externo como justificación de mi estado de entonces. El consumo era la punta del iceberg de mis problemas y en última instancia me distanciaba de la posibilidad de comprenderlos, afrontarlos y superarlos. Todo venía de mi interior, de mi posicionamiento frente a los sucesos  de mi pasado, de la actitud dramática con la que abordaba el presente, de un ser demasiado mental, con tendencia al aislamiento y poco presente en el aquí y el ahora, de un constante juego de opuestos de gobernaba mi mente por un lado un juez cruel y despiadado y por otro una víctima huidiza y quejumbrosa.

Una de las primeras cosas que más me ayudó desde un principio fue la estructura diaria, la imposición de límites y la privación de lo que yo consideraba “libertad”. Los recuerdos de los primeros meses me remiten a los estupendos talleres que realizaba mi psicóloga Kari,  siempre enfocados a conocerse y al crecimiento personal. También a las psicoterapias asistidas por equinos guiadas por Xelo y Checho, donde la interacción con los animales empezó a desnudar mi alma, en ellas mis engañosos razonamientos se quedaban al margen y siempre terminaba enfrentándome a la verdad. Los caballos esos mágicos y misteriosos animales, tan puros, nobles, dignos e imperturbables en su paz. No se que habría sido de mi sin su mirada, sin las tardes sobre sus lomos, ni su presencia constante, tal vez ahora no estaría escribiendo esto.

Así pasé los meses de agosto, septiembre, octubre y noviembre en el bellísimo entorno de CITA RURAL, con sus momentos difíciles en los que quería abandonar y otros mejores, siempre entre caballos. En diciembre me enfrenté a un nuevo reto, volver a la vida urbana. Pasé de vivir en la montaña a la torre, en Barcelona una ciudad que siempre me ha seducido, asistía a las terapias en el ambulatorio, comencé a recibir clases de dibujo y música y practicaba deporte regularmente. El cambio fue radical y aunque seguía teniendo unos límites y un control, de la noche a la mañana gozaba de la libertad de movimiento que no había tenido en cuatro meses y la valoré más que nunca. El simple hecho de sentarme en una terraza, de pasear por la ciudad o ir a hacer la compra ya era satisfactorio. En la torre empecé a responsabilizarme de mi mismo como hasta ahora nunca había hecho, cocinaba todos los días, me seguía levantando temprano y me mantenía ocupado.

Me voy de CITA con fortaleza, apoyo familiar y terapéutico. Mi plan para el futuro próximo es retomar mis estudios de Arquitectura en Barcelona, seguir creciendo, dando sentido a mi vida en cada momento el que corresponda, ser consecuente con mis actos sabiendo que libertad y responsabilidad van de la mano y tener una actitud positiva frente a las adversidades. Pienso que en la adicción cuando llevas un tiempo sin consumir, cada día que pasa sin hacerlo es un granito de arena y el volver a incurrir en ella es como un huracán capaz de disipar todo lo ganado con esfuerzo y perseverancia. Por si me acercó al huracán, incluiré en mi credo personal la siguiente cita de Viktor E. Frankl como una máxima:

“Vive como si ya estuvieras viviendo por segunda vez y como si la primera vez ya hubieras obrado tan desacertadamente como ahora estás a punto de obrar.”

About the Author: Dr. Josep Mª Fàbregas

Especialista en adicciones y director psiquiatra del centro de adicciones y salud mental Clínicas CITA. Inicié mi carrera profesional en el Hospital Marmottande París, donde trabajé con el Profesor Claude Olievenstein. Posteriormente me trasladé a Nueva York y, tras varios años de experiencia profesional, en 1981 fundé CITA (Centro de Investigación y Tratamiento de las Adicciones) con el objetivo de desarrollar un modelo de comunidad terapéutica profesional, el cual lleva 32 años en funcionamiento.