En el agua de la Antártida se han encontrado restos de sustancias ilegales y medicamentos, como cafeína, ibuprofeno, paracetamol y cocaína; en algunos casos, las muestras presentaban una presencia de estas sustancias en una proporción parecida a la encontrada en otras muestras recogidas en las aguas del continente europeo o del americano.
Esta es la conclusión del primer estudio realizado para analizar la presencia de medicamentos y drogas ilegales en la península Antártica. La investigación la han llevado a cabo científicos del Instituto Geológico y Minero (IGME), la Universidad Autónoma de Madrid y el Instituto Nacional del Agua de Argentina. Para su realización, recogieron muestras de agua de arroyos, lagunas, drenajes glaciares y vertidos de aguas residuales sin tratar en zonas especialmente sensibles debido al turismo y la ubicación de bases científicas internacionales.
Según el estudio, la presencia humana está introduciendo contaminantes que, por su toxicidad, persistencia o bioacumulación, podrían producir daños en el ecosistema antártico.
CONTACTAR CON CLÍNICAS CITA AHORA
La Antártida es el continente menos poblado del planeta y cuenta con una población de entre 1.000 y 4.000 personas, repartidas en un vasto territorio que suma 27 veces la extensión de España. Pero uno de los principales problemas es su turismo creciente, ya que en 2013, por ejemplo, recibió 37.400 visitantes, una actividad que se produce en verano, el periodo más delicado para su fauna y flora.
De los medicamentos y las sustancias recreativas y drogas ilegales, los compuestos de mayor concentración son antiinflamatorios y analgésicos, que presentan un riesgo alto a nivel medioambiental. También se han detectado concentraciones preocupantes de antibióticos en las aguas residuales de una de las bases analizadas.
En cuanto a las sustancias recreativas más presentes, están la cafeína y la efedrina. También se ha hallado cocaína en uno de los 10 puntos analizados, situado cerca de la base científica y militar de Argentina. Se trata de concentraciones similares a las detectadas en ríos de España, Italia, Bélgica y Reino Unido, aunque la presencia de esta sustancia podría deberse a un consumo ocasional que podría haber sido realizado incluso fuera de la zona analizada. También se detectó en este mismo lugar alprazolam, un ansiolítico. Por el momento, estas concentraciones de drogas son ínfimas y no suponen un peligro ambiental.



