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Los fármacos más peligrosos para mezclar con alcohol son los sedantes o los tranquilizantes. Los efectos deprimentes del alcohol en las funciones cerebrales, combinados con los efectos de los barbitúricos, pueden producir serias disfunciones, pérdidas del conocimiento, e incluso la muerte.

Si bien son pocas las personas que toman una combinación de alcohol con sedantes lo bastante alta para producir un coma o la muerte, la mezcla de dosis relativamente bajas de alcohol y sedantes puede ser peligrosa, pues deteriora seriamente la capacidad de pensar con claridad, tomar decisiones adecuadas o conducir un vehículo. La persona que normalmente puede desempeñar estas tareas perfectamente bien después de haberse tomado tres o cuatro cervezas en el transcurso de varias horas, puede verse totalmente imposibilitada para desempeñarlas si añade una pequeña dosis de sedantes a la mezcla. Los efectos del alcohol pueden ser imprevisibles en presencia de otros sedantes.

Ansiolíticos

Los medicamentos para la ansiedad se clasifican en la categoría general de benzodiacepinas y se usan para tratar la ansiedad, las alteraciones del sueño y las convulsiones. También se prescriben para tratar síndromes de abstinencia de alcohol en clínicas de desintoxicación. Estas drogas son sedantes y pueden causar somnolencia severa si se mezclan con alcohol, aumentando así el riesgo de accidentes domésticos y de tráfico.

Antibióticos

En combinación con el alcohol, algunos antibióticos pueden producir náuseas, vómitos, dolor de cabeza e incluso convulsiones.

Anticoagulantes

La warfarina se receta para disminuir la coagulación de la sangre. El alcohol aumenta la disponibilidad de la warfarina en el cuerpo e incrementa el riesgo de peligrosas hemorragias. Pero en bebedores crónicos, la acción de la warfarina disminuye, restándoles a estos pacientes la protección necesaria en casos de trastornos de coagulación sanguínea.

Antidepresivos

Muchas personas depresivas usan el alcohol, y muchos alcohólicos son depresivos. Por lo tanto, es muy común que la gente mezcle alcohol con medicación antidepresiva. El alcohol aumenta los efectos sedantes de los antidepresivos tricíclicos, afectando las capacidades mentales y físicas, por ejemplo las que se requieren para conducir un vehículo. La bebida crónica aumenta la acción de algunos antidepresivos tricíclicos y disminuye la acción de otros. Cualquiera que esté tomando antidepresivos debe consultar antes con su médico sobre la reacción de su fármaco con el alcohol.

Medicamentos contra la diabetes

La Orinase (tolbutamina) generalmente se administra por vía oral para ayudar a bajar el azúcar en la sangre de los pacientes diabéticos. La ingesta aguda de alcohol prolonga la acción de esta droga, y la bebida crónica disminuye su disponibilidad en el organismo. El alcohol también produce náuseas y dolor de cabeza cuando se toma con fármacos de esta clase.

Antihistamínicos

Los antihistamínicos como el Benadryl se pueden adquirir sin receta y se usan para tratar síntomas alérgicos y a veces el insomnio. Tienen efectos sedantes que se pueden intensificar con el alcohol, amentando la probabilidad de accidentes. En personas mayores, estos fármacos pueden provocar mareo excesivo y sedación, y su combinación con el alcohol puede ser peligrosa.

Antipsicóticos

Algunos fármacos como el Thorazine sirven para tratar síntomas psicóticos como los delirios y las alucinaciones. La ingesta aguda de alcohol incrementa los efectos sedantes de estos fármacos, lo que merma la coordinación y puede provocar potencialmente la supresión fatal de la respiración.

Antiepilépticos

Uno de los fármacos más comunes prescritos para tratar la epilepsia es el Dilantin. La ingesta aguda de alcohol aumenta su disponibilidad en el organismo e incrementa la aparición de efectos secundarios. La bebida crónica puede disminuir su disponibilidad, impidiendo peligrosamente su eficacia y aumentando el riesgo de crisis epilépticas en el paciente.

Medicamentos para el corazón

Hay muchos medicamentos para el corazón o el sistema circulatorio. La ingesta aguda de alcohol puede interactuar con algunos de ellos provocando mareos o desmayos al levantarse. Además la ingesta crónica de alcohol reduce la efectividad de algún medicamento para la tensión arterial.

Analgésicos narcóticos

Estos fármacos se recetan para calmar desde dolores moderados a severos después de una operación. La combinación de cualquiera de ellos con alcohol agudiza los efectos sedantes de ambos, aumentando el riesgo de muerte por sobredosis.

Analgésicos no narcóticos

Algunos analgésicos que no necesitan receta médica como la aspirina, el Darvil y el Aleve pueden causar hemorragias gástricas e impedir la coagulación normal de la sangre. El alcohol puede empeorar estos efectos secundarios. Además, la aspirina puede aumentar la disponibilidad de alcohol en el cuerpo, incrementando así el efecto de intoxicación. La combinación de Tylenol y alcohol puede producir la formación de sustancias químicas que dañen el hígado. Esto puede ocurrir aún cuando el analgésico se tome en dosis recomendadas o después dela ingesta de alcohol, como tratamiento para la resaca.

About the Author: Dr. Josep Mª Fàbregas

Especialista en adicciones y director psiquiatra del centro de adicciones y salud mental Clínicas CITA. Inicié mi carrera profesional en el Hospital Marmottande París, donde trabajé con el Profesor Claude Olievenstein. Posteriormente me trasladé a Nueva York y, tras varios años de experiencia profesional, en 1981 fundé CITA (Centro de Investigación y Tratamiento de las Adicciones) con el objetivo de desarrollar un modelo de comunidad terapéutica profesional, el cual lleva 32 años en funcionamiento.