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Los motivos del uso de cocaína en gente que practica deporte son los mismos que los resto de la humanidad: para el propio disfrute, para ayudar a realizar el ejercicio, para enfrentarse al estrés, y para reducir el dolor físico y emocional. Las razones específicas en un caso dado dependen del individuo. Sin embargo, existen varios factores de riesgo por los que los deportistas tienen una especial posibilidad de abusar de la cocaína.

Es controvertido el tema de la mejoría del rendimiento físico con el uso de cocaína, o la ilusión de que ésta pueda producir una mejoría. Un experimento humano que documenta los efectos de la cocaína en la fuerza muscular y en el tiempo de reacción, es el estudio que Freud realizó en sí mimo, observando que la cocaína disminuía el tiempo de reacción y aumentaba la fuerza muscular durante las cuatro horas posteriores a la administración de la droga.

La cocaína puede mejorar la ejecución de un ejercicio de forma inicial, y muchos consumidores se hacen adictos de ella para realizar una práctica deportiva. También reduce la fatiga y aumenta el estado de alerta y atención. Estas propiedades, sin embargo, no son exclusivas de la cocaína. Las anfetaminas se han usado durante mucho tiempo para mejorar el rendimiento deportivo y para disminuir la fatiga física (por ejemplo, en los ciclistas); los estudiantes las han utilizado para preparar los exámenes, y también los conductores de largas distancias.

La cocaína se ha preferido a las anfetaminas porque el inicio de la acción es mucho más rápido, produciéndose una explosión de energía y de confianza en uno mismo. El problema del uso de cocaína para el deporte es que, cuando se está convencido de que el mejor resultado coincide con la cocaína (sea o no verdad), se hace muy difícil rendir deportivamente sin ella. La cocaína llega a ser como una muleta, y quienes la usan para mejorar su rendimiento desarrollan normalmente una dependencia psicológica que precede al desarrollo de la dependencia fisiológica. Cuando se usa o se abusa crónicamente de la cocaína, el rendimiento se deteriora en todos los casos. Algunos pueden llegar a usar más cocaína en este punto, para recuperar la mejoría producida inicialmente. De esta forma pueden hallarse atrapados en un ciclo de uso de cocaína in crescendo.

Quien practica deporte requiere un sistema nervioso central intacto, desde el punto de vista neuroquímico, para mantener el máximo de fuerza musculo-esquelética y una correcta coordinación motriz. Algunos deportes requieren de una intensa concentración. Las irregularidades químicas que la cocaína produce en el cerebro a través del uso repetitivo, pueden inhabilitar para el ejercicio, para soportar el esfuerzo o para conllevar correctamente el estrés emocional y físico.

Las consecuencias médicas del abuso de cocaína son las mismas para quien practica ejercicio que para quien no lo hace. No existe evidencia de que los deportistas sean más propensos a las convulsiones o a la muerte súbita cardíaca por su abuso de cocaína.

About the Author: Dr. Josep Mª Fàbregas

Especialista en adicciones y director psiquiatra del centro de adicciones y salud mental Clínicas CITA. Inicié mi carrera profesional en el Hospital Marmottande París, donde trabajé con el Profesor Claude Olievenstein. Posteriormente me trasladé a Nueva York y, tras varios años de experiencia profesional, en 1981 fundé CITA (Centro de Investigación y Tratamiento de las Adicciones) con el objetivo de desarrollar un modelo de comunidad terapéutica profesional, el cual lleva 32 años en funcionamiento.