La expresión de la vergüenza

Interpretaciones que suscitan sentimientos de vergüenza

  • Creer que nuestro cuerpo (o una parte) es demasiado grande, demasiado pequeño o no tiene las dimensiones correctas.
  • Pensar que somos malos, inmorales o que algo marcha mal en nosotros.
  • Pensar que no hemos alcanzado las expectativas que nosotros mismos nos hemos impuesto.
  • Pensar que no hemos alcanzado lo que los demás esperan de nosotros.
  • Pensar que nuestra conducta, pensamientos o sentimientos son tontos o estúpidos.
  • Juzgarnos como inferiores, no tan buenos como los demás.
  • Compararnos con los demás y pensar que somos unos fracasados.
  • Creer que nadie nos puede querer.

Experimentar la emoción de la vergüenza

  • Dolor en el interior del estómago.
  • Sensación de terror.
  • Llorar, sollozar.
  • Cara roja.
  • Querer esconderse o cubrirse la cara.
  • Nerviosismo, inquietud.
  • Sensación de ahogo, sofoco.

Expresarse o actuar bajo la influencia de la vergüenza

  • Cubrirse la cara, esconderse, retirarse de toda conversación.
  • Inclinar la cabeza, ‘arrodillarse’ ante los demás.
  • No mantener la mirada. Vista al suelo.
  • Evitar a la persona a la que hemos herido o a la gente que sabe que hemos hecho algo mal.
  • Postura decaída.
  • Pedir disculpas todo el tiempo.
  • Pedir que nos perdonen.
  • Hacer regalos. Intentar compensar la transgresión.
  • Intentar reparar el daño causado, arreglar el problema, cambiar los resultados.

Efectos secundarios de la vergüenza

  • Evitar pensar acerca de la transgresión, bloquear todas las emociones.
  • Llevar a cabo actividades impulsivas, de distracción, para despistar la mente o la atención.
  • Creer que uno es deficiente.
  • Propósitos de cambio.
  • Despersonalización, experiencias disociativas, insensibilidad o shock.
  • Ira intensa, tristeza u otras emociones negativas. Aislamiento, sentirse alienado.
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Josep María Fábregas Pedrell

Josep María Fábregas Pedrell

Psiquiatra Director

Nº Colegiado: 11347

Josep Mª Fàbregas Pedrell inició su carrera profesional en el Hospital Marmottan de París, donde trabajó junto al reconocido Profesor Claude Olievenstein, referente internacional en el tratamiento de las adicciones.Posteriormente se trasladó a Nueva York, donde amplió su experiencia clínica y profesional durante varios años. En 1981 fundó CITA (Centro de Investigación y Tratamiento de las Adicciones), con el objetivo de desarrollar un modelo pionero de comunidad terapéutica profesional que lleva más de 40 años en funcionamiento.A lo largo de su trayectoria ha impulsado nuevos proyectos en el ámbito de la salud y las adicciones, entre ellos CITA Clínica, CITA Fundación y CITA Joves, consolidando un modelo asistencial integral de referencia en España.

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