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El centro de tratamiento de adicciones CITA hemos leído que la última Encuesta Domiciliaria sobre Alcohol y otras Drogas (2013-2014), presentada por el delegado del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, Francisco Babín, revela que desciende la percepción del riesgo de las drogas entre los españoles, hecho que es especialmente en el caso del cannabis. De hecho, persiste la consideración de que el tabaco es más peligroso que el hachís.

Las drogas no asustan a los españoles

En cuanto a géneros, las mujeres perciben mayor riesgo que los hombres para todas las sustancias, excepto para los hipnosedantes (somníferos y tranquilizantes).

Por otra parte, el consumo de la mayoría de drogas ilegales ha descendido con respecto a la última encuesta, realizada en 2011 entre la población general (de 15 a 64 años). Las únicas sustancias cuya ingesta aumenta son los hipnosedantes. Esta tendencia al alza desde 2005 ha sido general en toda Europa.

Concretamente, la utilización de antidepresivos se ha triplicado en 10 años en España. El porcentaje de mujeres que consume estos somníferos y tranquilizantes —casi en el 100% de los casos, legales; es decir, con prescripción médica— duplica el de hombres que los toman. Los adultos que toman estas sustancias a diario, o casi a diario en el último mes, han pasado de 4,6% en 2011 a 6,8%.

La encuesta ministerial analiza por primera vez los patrones de consumo problemático de algunas drogas. En el caso del cannabis, el 2,2% de la población adulta (unas 700.000 personas) entra en esa clasificación. El uso del cannabis desciende ligeramente, aunque aumenta la proporción de quienes lo fuman a diario. En el último año previo a la encuesta, 168.677 personas comenzaron a tomar cannabis, más que los que empezaron con el tabaco, que fueron 142.282.

El consumo de riesgo de alcohol, por su parte, se sitúa en el 4,5% de la población, lo que equivale a 1,6 millones de personas (1,3 millones de hombres y 300.000 mujeres). Y alrededor del 0,4% de la población entre los 15 y los 64 años presenta una posible dependencia (unas 120.000 personas).