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Un estudio presentado por el Observatorio Europeo sobre Drogas , revela que 23 personas murieron cada día por sobredosis en la UE, Noruega y Turquía en 2015. El consumo de drogas provocó al menos 8.441 muertes en esos 30 países, un 6% más de víctimes que el año anterior, cuando las víctimas fueron 7.950.

El negocio de las drogas mueve en Europa 24.000 millones de euros al año y deja a su paso una gran número de víctimas que la UE no es capaz de frenar.

Sin embargo, la cifra actual de muertes por sobredosis en Europa es aún seis veces inferior a la de Estados Unidos a pesar de que la población de los países incluidos en este estudio es pràcticament el doble de la norteamericana. La alarma desatada en Washington por la crisis de los opiáceos, que ya ha sido calificada de epidemia, no se ha extendido aún a la UE, pero en Europa preocupa sobre todo que los jóvenes estén expuestos a sustancias nuevas y peligrosas. Entre 2009 y 2016 se han detectado 25 opiáceos sintéticos muy potentes de los que se necesitan pocas cantidades para producir miles de dosis.

Por ello, las autoridades comunitarias siguen de cerca lo que ocurre en EE UU, donde se ha registrado una mortalidad considerable asociada al consumo abusivo de opiáceos sujetos a venta con receta médica, un aumento del consumo de heroína y la aparición de opiáceos sintéticos muy potentes. En cambio, en Europa se percibe cada vez más la presencia de sustancias que se venden como heroína o medicamentos de imitación a través de Internet.

Las diferencias por sexo muestran una abismal diferencia de género en el abuso de sustancias de más alto riesgo. Tres de cada cuatro muertos fueron hombres. El perfil del europeo fallecido por sobredosis es el de un hombre de 38 años, consumidor de opiáceos como la heroína. Esta droga sigue causando estragos: se detectaron opiáceos en el 81% de las sobredosis mortales, la mayoría por heroína. El Informe Europeo sobre Drogasinforma de que aproximadamente el 80% de nuevos tratamientos por consumo de opiáceos está relacionado con la heroína, y ya no es tan evidente el descenso observado desde 2007 en este tipo de tratamientos. Tal vez por sus mortíferas consecuencias, el consumo de opiáceos como la heroína o la metadona sigue lejos de otros estupefacientes más populares: 23,5 millones de europeos consumieron cannabis en el último año, y 3,5 millones hicieron lo propio con la cocaína. Un tercio, 1,3 millones, utilizó opiáceos, pero sus problemas asociados suponen ya el motivo principal del 38% de las solicitudes de tratamiento por drogodependencia en la UE.

El informe calcula que unos 93 millones de europeos han consumido alguna droga ilegal en su vida. Si el sur y el oeste europeos conforman el área de mayor consumo de cannabis y cocaína, los países del norte tienen los índices de mortalidad por sobredosis de drogas más altos, una realidad asociada a los opiáceos. Estonia es el único Estado que supera el centenar de muertes por millón de habitantes (103), seguido de Suecia (100), Noruega (76) e Irlanda (71). En cifras absolutas, Reino Unido (31%) y Alemania (15%), sumaron casi la mitad de todas las muertes por sobredosis. España ocupó la cuarta posición de entre los países de la UE con 455 muertos (cifras de 2014), pero su tasa, 15 fallecimientos por millón de habitantes, está por debajo de la media europea, que supera ligeramente los veinte.

About the Author: Dr. Josep Mª Fàbregas

Especialista en adicciones y director psiquiatra del centro de adicciones y salud mental Clínicas CITA. Inicié mi carrera profesional en el Hospital Marmottande París, donde trabajé con el Profesor Claude Olievenstein. Posteriormente me trasladé a Nueva York y, tras varios años de experiencia profesional, en 1981 fundé CITA (Centro de Investigación y Tratamiento de las Adicciones) con el objetivo de desarrollar un modelo de comunidad terapéutica profesional, el cual lleva 32 años en funcionamiento.