Skip to main content

El poder de un consumo de cocaína puede provocar impulsos abrumadores de recaer en el consumo. Los pacientes cuyo estilo de vida gira alrededor de la cocaína, son susceptibles de recordarla de formas muy sorprendentes. Por ejemplo, un paciente, al ver polvos de talco, puede recordar la cocaína.

Observar a amigos consumiendo cocaína o ciertos lugares puede activar el impulso hacia la droga. Según parece, casi todo estímulo que se ha asociado una y otra vez a obtener y consumir cocaína puede convertirse en un recuerdo de la cocaína.

Algunas de las estrategias para prevenir la recaída son: ayudar al paciente a reconocer las señales que le advierten de la recaída; luchar contra el recuerdo poderoso de la euforia que provoca la cocaína; reforzar los aspectos negativos de las drogas; superar el deseo de intentar controlar de nuevo el consumo de droga; evitar las personas, lugares o cosas que pueden activar los impulsos de drogarse; prevenir que los resbalones ocasionales no se transformen totalmente en compulsivos; aprender otras vías de enfrentarse a los sentimientos desagradables que, en el pasado, pueden haber llevado al consumo de drogas; y desarrollar una serie de alternativas, agradables y compensadoras, a las drogas.

El método más prometedor para tratar la adicción a la cocaína es el que reconoce el alto riesgo de recaída y aplica una serie de estrategias cognitivas y conductuales para minimizar el riesgo.

El último ingrediente del tratamiento es la planificación del alta, mediante el consejo y la presencia continua a terapias. A medida que se acerca el fin del tratamiento hospitalario, se puede recompensar a los pacientes con permisos temporales como medio de facilitar su transición a la vida fuera de la clínica.

De esta manera, los pacientes pueden volver al trabajo, instituto o la familia de un modo progresivo. A menudo, quienes experimentan ansiedad por consumir cocaína durante estos permisos se sienten aliviados al regresar al entorno seguro. Se pueden reforzar las estrategias de prevención de recaídas durante este período.

La recaída de los pacientes de cocaína es elevada, pero aun así hay motivos para tener esperanza.

Como en otras condicione médicas, los resultados del tratamiento dependen de una serie de factores. Los pacientes cuyo consumo de cocaína es bajo o moderado, que están profundamente motivados para librarse de las drogas, y tienen sólidas redes de apoyo social (familia, amigos, empresarios), cuentan con las mayores posibilidades.

Las personas que funcionaban bien antes de comenzar a consumir drogas, normalmente pueden seguir bien tras terminar con la adicción, siempre y cuando se mantengan abstinentes y efectúen los cambios necesarios en su estilo de vida.

El riesgo de recaída disminuye si el paciente finaliza el programa de tratamiento y participa en programas de terapia continua después del alta.