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Clínicas CITA para la desintoxicación de drogas: Qué entendemos por límites y para qué sirven.

En el centro de desintoxicación CITA, sabemos que la vida cotidiana nos exige respeto a los límites en todos los ámbitos. No es bueno dormir ni trabajar ni comer excesivamente ni exigirle al cuerpo más de lo que puede ofrecer. Los límites son esenciales para todos porque representan a medida de la moderación.

dejar las drogas

En el centro para la desintoxicación de drogas CITA, por límites entendemos el saber hasta dónde se puede llegar y no cruzar esa línea. Aprender donde debemos poner los límites está muy vinculado al conocimiento de uno mismo. Los límites nos ayudan a situarnos y nos hacen la vida más fácil porque, una vez puesto el límite, ya no tenemos que plantear si hacemos o no tal cosa.

El respeto a los límites

En el centro de desintoxicación CITA  sabemos que al inicio del proceso, vamos escuchando este concepto: la necesidad de respetar los límites, de poner y ponernos límites. La razón por la cual esto es de vital importancia es porque el adicto es la persona que no tiene límites, a veces a costa de la propia vida y de la de los demás. Una vida sin límites, lejos de ser gratificante, produce mucha frustración y termina siendo autodestructiva.

En el centro de desintoxicación CITA  entendemos, por tanto, que la necesidad de los límites se señala como algo fundamental al inicio del proceso, cuando los límites son principalmente externos (respetar las normas, el cumplimiento de los horarios, la ausencia de salidas, la incomunicación inicial para centrarse en uno mismo). Ya en esta primera etapa, uno puede darse cuenta de que respetar los límites supone, en muchas ocasiones, un esfuerzo de contención, de control de los impulsos, de diferenciar aquello que quiero de aquello que es, llevando al usuario a trabajar aquellas pequeñas frustraciones que después se encontrará en la vida cotidiana.

Por esto es necesario pensar qué son los límites, para qué sirven y qué importancia te merecen.

Más adelante, cuando uno es más consciente de su vulnerabilidad y de cuáles son sus dificultades, es capaz de empezar a trabajar con sus propios límites y por tanto de ir transformando estos límites externos iniciales puestos por la institución en límites internos necesarios para proseguir abstinente, trasladándolos a su manera de funcionar fuera del centro. Sin embargo, uno también debe preguntarse, dadas sus propias dificultades, qué limites debe ponerse y dónde.

Los límites requieren por tanto de un proceso de comprensión, aceptación y compromiso. Cuando este proceso se da de forma adecuada y voluntaria, este esfuerzo de contención disminuye. Ya no hay una lucha interna en la que te debates entre si debes o no, en si puedes o no, donde te preguntas ¿y sí? Simplemente, no puedes porque hay un límite y, en un momento de reflexión, muy centrado en tu proceso, fuiste muy consciente de la necesidad de que este límite existiera y lo trabajaste para vivir con él de forma serena. Seguramente, en este momento del proceso habrás aceptado parte de la realidad.

En el ámbito de la adicción a las drogas, es fundamental tener clara la importancia de los límites, ponerlos y respetarlos. Si un límite no se va a respetar es mejor no ponerlo, de este modo no nos faltamos al respeto a nosotros mismos. Eso sí, entonces es importante saber que ahí tendría que haber un límite y que no lo hay porque no estás dispuesto a respetarlo. La recomendación será siempre que hables sobre aquellos límites que te costaría sostener y no los escondas, no los minimices, no los obvies. Hablar de ellos, lo único que te puede suponer es entender qué significan para ti y ser más consciente de a lo que te expones, a no ser que cambies de opinión, por supuesto. La decisión final siempre será tuya.

 Los límites internos necesarios a trabajar se mueven en dos direcciones:

  • Límites internos con acontecimientos externos (estímulos directos que percibimos)
  • Límites internos vinculados a vivencias externas (estímulos indirectos). 

Los primeros vienen determinados por un estímulo que es externo y, concretamente, serían aquellos lugares, situaciones y personas asociadas al consumo que implicarían exponerme directamente a una situación de alto riesgo, así como aquellas cosas que están relacionadas de alguna forma con la utilización de drogas. Por otro lado, los segundos son conocidos como límites internos y vienen determinados por estímulos internos que incluyen factores emocionales y físicos como la ira, la frustración, la soledad, el aburrimiento, el dolor físico o el respeto por un horario adecuado diario y no nocturno, entre otros.

Una vez uno va avanzando en el proceso, es de máxima importancia supervisar estos límites y, en el caso de pensar que alguno ya no es necesario, hablarlo con el terapeuta o el grupo para evaluar los riesgos y las alternativas en caso de que alguna cosa no saliera como se esperaba.

En el centro de desintoxicación CITA creemos que el respeto a los límites es el arte de la moderación, tan difícil de practicar y que no todos son capaces de llevar a cabo. Quien aprende este arte, puede permitirse ser feliz y tener más autoestima, porque se puede aceptar tal y como es, no necesita auto-engañarse, ni exigir ser quien no es, ni sufrir privaciones, ni hacer más de lo que puede, porque respeta su propia capacidad intelectual, emocional y física, y puede darse cuenta de que sólo aceptando sus límite puede trascenderlos. Los límites permiten construir una estructura de personalidad firme, ser dueño de uno mismo, ser capaz de organizar nuestra vida en función de un proyecto y tomar decisiones coherentes y responsables. Lo único que no debe tener límites es la imaginación, la creatividad y la libertad de pensamiento.

About the Author: Dr. Josep Mª Fàbregas

Especialista en adicciones y director psiquiatra del centro de adicciones y salud mental Clínicas CITA. Inicié mi carrera profesional en el Hospital Marmottande París, donde trabajé con el Profesor Claude Olievenstein. Posteriormente me trasladé a Nueva York y, tras varios años de experiencia profesional, en 1981 fundé CITA (Centro de Investigación y Tratamiento de las Adicciones) con el objetivo de desarrollar un modelo de comunidad terapéutica profesional, el cual lleva 32 años en funcionamiento.