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La intervención familiar pone su objetivo en mejorar el funcionamiento y la interacción familiar, apostando por incrementar la calidad de vida de los miembros de la familia, reforzando el proceso de cambio del adicto y asegurándose el éxito del tratamiento.

El asesoramiento a las familias se desarrollará paralelamente al tratamiento de adicciones a través de sesiones individuales con profesionales para optimizar las singularidades de cada caso y en sesiones grupales coordinadas por un terapeuta acreditado donde diferentes familias puedan compartir un espacio común para fortalecer el proceso de cambio.

¿Como ayudar a la familia del adicto?

 

La enfermedad de la adicción no puede ser entendida sin analizar las consecuencias que tiene sobre la familia de quien las padece.

Los familiares sobrellevan el dolor y el sufrimiento que la progresión de la adicción trae consigo. Los resultados de un interesante estudio, revelaron que se tarda casi cuatro años en tomar conciencia del problema y otros dos para que, se decidan a buscar ayuda. Para muchas familias, el bienestar y estabilidad dependerá de cómo esté su familiar adicto.

Es difícil valorar la capacidad del impacto de la adicción sobre la familia, debido en gran medida a la naturaleza de la relación y el alcance económico. Es un proceso desgastante y doloroso, que genera a las familias gran desazón emocional, referido en forma de tensión familiar, estrés, preocupaciones y estigmatización; y todo ello unido a sentimientos de fracaso y desesperanza.

Para muchas familias supone un problema añadido, ya que su propio bienestar y estabilidad depende de cómo se encuentre su familiar adicto.

 

¿Que es la codependencia?

 

La codependencia es considerada una enfermedad que padece el familiar, a parte de la adicción que padece su ser querido. Las personas que lo padecen basan en gran parte su autoestima, su identidad y su felicidad en el bienestar del familiar adicto y le es imposible encontrarse bien si su familiar no se encuentra bien.

Nos encontramos con seis elementos claves importantes referentes a la codependencia:

  • Locus de control externo: al ser el otro el foco de atención, la propia conducta va a estar regulada por elementos externos, en este caso la rebeldía del adicto.
  • Inadecuado manejo de los sentimientos: se siente culpable y en alguna medida siente que merece sufrir. Muchos comparan, amar con sufrir y sacrificar. Terminan disculpando la conducta del adicto, pues así creen que lo protegen.
  • Baja autoestima: temen el rechazo y el abandono. Su autoconcepto depende de lo que el adicto y los demás piensen de él o ella. La imposibilidad de complacer a los demás es percibida como una deficiencia personal.
  • Comportamientos compulsivos: buscan constantemente controlar a las personas y eventos a su alrededor. Es por ello que se dice que son adictos al control. Controlando eliminan o reducen la angustia, que se produce al no prever los acontecimientos y la subsecuente culpa que se siente cuando ocurren.
  • Dificultades para fijar límites en las relaciones interpersonales:la falta de límites no se reduce solo al adicto, sino que abarca muchas de sus relaciones interpersonales, ocasionándole dificultades.
  • Propensión a experimentar trastornos de ansiedad, enfermedades psicosomáticas y depresión: la suma de los cinco elementos precedentes sienta las bases del gran desgaste mental y físico al que se ve sometido una persona codependiente.

 

¿Como se ayuda a los que ayudan?

 

Los familiares del adicto pocas veces van a los servicios de salud en busca de ayuda para ellos mismo, casi siempre es el adicto el motivo de consulta. La familia también participa del proceso de recuperación del adicto y también necesita curar el trauma que representa la convivencia. Por eso se le propone a la familia que siga un proceso de recuperación.

Para poder ayudar al adicto, el familiar debe poner el foco en sí mismo para poder así protegerse del carácter rebelde del adicto.

La ayuda al adicto solo puede lograrse si el familiar trabaja su propia codependencia, o sobre los estilos de relación inadecuados que ha establecido con éste. Esto se pasa cuando el familiar comienza a poner el foco en sí mismo, entiende que no es culpable de la conducta del otro y comienza a marcar sus límites.

 

¿Hay grupos de ayuda mutua para familiares?

 

La asistencia a reuniones incrementa la autoestima, el afrontamiento del problema y la esperanza entre sus miembros.

Por otro lado, existe un grupo de factores que podrían explicar la permanencia en los grupos. Entre ellos se señala el establecimiento de vínculos sobre el problema común, la ayuda de otras familias con más experiencia y recuperación, así como el efecto terapéutico de la propia asistencia a las reuniones.

La asistencia sistemática a reuniones ayuda a reducir el estrés, la culpa, la ira y la sensación de soledad, a la vez que incrementa la autoestima, el afrontamiento al problema y la esperanza entre sus miembros.

El familiar del adicto tarda en darse cuenta del problema y necesita algo más de tiempo para buscar ayuda. Tiende a mostrar un patrón codependiente de relación y no suele ser consciente de que necesita ayuda para sí mismo.

 

¿Qué ventajas aporta la intervención familiar sobre otros tratamientos que no la contemplan?

 

Un problema de adicción es el resultado de una historia familiar conflictiva donde ha habido carencias importantes. Otras veces el problema surge en familias normales, con una adecuada historia de educación. Si la familia de un adicto es problemática y conflictiva es una importante razón para empezar a trabajar con ella. Si no lo es, la disposición al tratamiento puede hacer que el problema sea más fácil de redefinir y por tanto de solventar.

El adicto consume drogas mucho antes de que lo sepa su familia. No obstante, la familia percibe el problema antes que el adicto. Por eso, es habitual que la familia del adicto acuda a los profesionales antes  que el propio adicto. En numerosas ocasiones, el adicto acude a tratamiento por sus familiares, sin conciencia de problema.

Redirigir el problema, en lugar de centrarlo en la adicción  centrarlo en las dificultades en la relación familiar que en ese momento exista y la problemática que ello provoca, independientemente de que el adicto reconozca que la droga le está produciendo algún tipo de daño en su cuerpo y en su mente, permite la posibilidad de iniciar un tratamiento.

Independientemente del papel que la familia tenga en el origen de la adicción, cuando el problema se hace evidente, la familia sufre y este sufrimiento es una razón para que reciban ayuda profesional.

La familia tratará de poner en marcha todos sus recursos para ayudar al adicto pero no siempre saldrá bien: harán cosas que atenúen el problema, otras que no produzcan cambios notables pero, desgraciadamente, otras que empeorarán el problema. Organizar esfuerzos, descartar estrategias improductivas y potenciar las productivas es otra razón importante para incorporar a la familia al tratamiento.

La familia, al igual que el adicto, necesitará mucha información acerca del trastorno, su origen, su curso, los peligros, el futuro… para enfrentarse al problema.

Una familia bien atendida es la mejor garantía de continuidad en el tratamiento de los adictos, mas incluso que un adicto bien atendido.