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Lo que seguro que no funciona es lo que todos los fumadores desearían que funcionase: fumar menos. Cualquier fumador es consciente de que saborea muy pocas caladas del cigarrillo y mira con envidia a los no adictos, a los que fuman por hábito social.

Cambiar a puro o a pipa para fumar menos no es ninguna ventaja y puede resultar peligroso, ya que quien está acostumbrado a los cigarrillos sigue tragándose un humo que no se acostumbra a inhalar. Se fuma menos, pero el humo es más fuerte y está cargado de sustancias tóxicas y, cuando uno regresa a los cigarrillos (cosa que acostumbra a pasar) se fuma más.

Este deseo de reducir los excesos no ha pasado desapercibido a las empresas tabacaleras que han creado una nueva línea de productos destinada a los fumadores con mala conciencia: el tabaco light, seguramente igual de perjudicial para la salud porque el tabaco no se reduce a nicotina y alquitrán

Fumar sólo al aire libre o sólo en ciertos lugares, esperar unos minutos a encender el cigarrillo, comprar los paquetes de tabaco por unidades, cambiar a una marca que no nos guste, no sirve de mucho a pesar de que son consejos de especialistas sanitarios.

¿Qué es lo que no funciona para dejar de fumar?

Otra variante consiste en fumar cada día menos o encender el primer cigarrillo cada día un poco más tarde.

A menudo se organizan campañas disuasorias sobre el daño que el tabaco produce en el organismo, pero su efecto es cuestionable. No se puede dejar de fumar a la fuerza. La voluntad es tan imprescindible que un 40% de los que se han visto obligados por un ingreso hospitalario, vuelven al tabaco poco después de salir del hospital.

Tampoco el miedo a la enfermedad es una garantía de éxito. Fumar es una transgresión y la prohibición empuja a hacerlo más. La intimidación, la amenaza de enfermedades y el chantaje emocional aumentan la tensión y crean las peores condiciones para dejar de fumar.

Quien quiere intentar dejar de fumar está diciendo que no está seguro de querer hacerlo o que aún no tiene claro que es un acto que también depende de uno mismo. Quien quiere probarlo, nunca lo deja.

About the Author: Dr. Josep Mª Fàbregas

Especialista en adicciones y director psiquiatra del centro de adicciones y salud mental Clínicas CITA. Inicié mi carrera profesional en el Hospital Marmottande París, donde trabajé con el Profesor Claude Olievenstein. Posteriormente me trasladé a Nueva York y, tras varios años de experiencia profesional, en 1981 fundé CITA (Centro de Investigación y Tratamiento de las Adicciones) con el objetivo de desarrollar un modelo de comunidad terapéutica profesional, el cual lleva 32 años en funcionamiento.