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Hoy un taller de los que utilizamos para el tratamiento de adicciones. En el Centro para la Investigación y el Tratamiento de Adicciones incidimos mucho en la importancia de los talleres y las técnicas terapéuticas para lograr un restablecimiento real del paciente. Un tratamiento de adicciones no puede limitarse únicamente al proceso de desintoxicación. La deshabituación y rehabilitación son partes claves del tratamiento y las que conseguirán este sea verdaderamente eficaz.


Taller para el tratamiento de adicciones: vivir

En la vida se nos presenta a cada segundo el eterno dilema: vivir haciendo lo que quiero o, por el contrario, creyendo que he de hacer lo que debo. Sin duda, en la balanza debe pesar más lo que quiero, por mucho que estos dos caminos entren en conflicto y aparezca el sentimiento de culpa.

En esto del querer, el verdadero amor empieza por uno mismo. Debemos amarnos a nosotros porque tenemos un corazón grande, por encima de la media. Un corazón que, precisamente por su tamaño, debe ser cuidado de manera especial. Necesitamos dar a nuestro interior todo lo que éste precisa. Cuando lo conseguimos, también daremos a los demás, por extensión, lo que a nosotros nos sobra. Nuestro vaso del corazón se va llenando gota a gota con los pequeños detalles que me voy regalando. En el momento en que rebosa y colma, empapa todo lo demás: nuestro entorno, el mundo entero…

Si tengo un corazón gigante debo construir, pues, un mundo a la medida del mismo para que no se roce con las estrecheces de las paredes. Para ensanchar mi entorno,  es necesario incluso el coraje de llegar a equivocarse. ¡Permitámonoslo! ¡No tengamos miedo! El peaje que podemos llegar a pagar en el camino podría incluso acabar en soledad. Si así fuera, si llegas a quedarte a solas contigo mismo, ¿qué mejor compañía puedes desear?

Atrevámonos a perder para ganar. Sólo si tenemos miedo la adicción se presentará de nuevo, como la compensación por una vida que no queremos vivir. O defraudas al mundo o te defraudas a ti. No hay otra.

Si por la adicción hemos despertado, aunque parezca contradictorio, ¡bendita sea!. Es el momento de empezar a caminar, de disfrutar en el camino y no sólo en la meta. Es el momento de jugar bien las cartas que nos han tocado en la partida de la vida y que, por cierto, no parecen del todo malas.

Sólo contamos con dos posibilidades: vivir de dentro hacia fuera (nosotros manejamos, dirigimos, queremos) o vivir de afuera para dentro (vivimos al dictado de los demás, son los otros los que nos gobiernan).

Démonos la oportunidad de experimentar la aventura de conquistarnos a nosotros mismos, porque valer la pena vivir si estamos, sino, vivimos muertos y ausentes.