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Cómo construir emociones positivas

A corto plazo. Hacer cosas agradables que son posibles en el momento actual.

  • Incrementar las experiencias que proporcionan emociones positivas
  • Hacer una actividad diaria de las que se citan en el ‘Programa de actividades agradables para el adulto’

A largo plazo: Llevar a cabo los cambios necesarios en nuestra vida, de manera que esos hechos positivos ocurran con más frecuencia. Construir una vida ‘que valga la pena vivir’. Lo conseguiremos aumentando el número de eventos que producen emociones positivas, como amor, goce, orgullo, confianza en sí mismo y calma.

  • Trabajar para conseguir objetivos concretos: Acumular hechos positivos. Hacer una lista de acontecimientos positivos que deseemos ver realizados en nuestra vida.
  • Hacer una lista de los pequeños pasos que nos llevarán a tales objetivos.
  • Atender a las relaciones: Retomar antiguas relaciones / Encontrar nuevas amistades / Trabajar nuestras relaciones.

La mayoría de la gente necesita buenas relaciones para ser feliz y, generalmente, no es muy feliz hasta que tiene una o más relaciones estrechas. El secreto es no dejar que toda nuestra felicidad dependa de una sola persona o grupo.

  • Evitar evitar: Evitar rendirse. Nadie puede construir una vida positiva si evita solucionar problemas.

Tener conciencia de las experiencias positivas

  • Centrar la atención en los hechos positivos que sucedan.
  • Redirigir la atención cuando la mente vague hacia lo negativo.

Adoptar cierta inconsciencia ante las preocupaciones

Es importante no destruir las experiencias positivas.

Evitar:

  • Pensar que lo bueno se va acabar.
  • Pensar que no nos merecemos los hechos positivos que nos están ocurriendo.
  • Pensar en lo mucho que la gente espera de nosotros.

About the Author: Dr. Josep Mª Fàbregas

Especialista en adicciones y director psiquiatra del centro de adicciones y salud mental Clínicas CITA. Inicié mi carrera profesional en el Hospital Marmottande París, donde trabajé con el Profesor Claude Olievenstein. Posteriormente me trasladé a Nueva York y, tras varios años de experiencia profesional, en 1981 fundé CITA (Centro de Investigación y Tratamiento de las Adicciones) con el objetivo de desarrollar un modelo de comunidad terapéutica profesional, el cual lleva 32 años en funcionamiento.