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Mi experiencia con el Alcohol y Cocaína

Esta vez entré en CITA no por problemas con las drogas sino por problemas judiciales. Justo cuando empezaba a tener una vida estructurada, se confirmó la posibilidad de ingresar en prisión.

Una de las certezas que había aprendido en mi primer ingreso en CITA, se estaba constatando: CITA no es una burbuja y, mientras está allí, la vida continúa fuera.

El grupo era totalmente distinto, pero enseguida me adapte. Calmé mi angustia por mis problemas judiciales dentro del grupo. Poco a poco, mi relación con mi chica se fue apagando y fueron naciendo nuevas emociones….

Recaí en el consumo

Un día, el menos pensado, consumí una cerveza en una salida. Había comenzado una recaída aunque yo creía que no había pasado nada. Ese fue mi grave error: minimicé el riesgo. Era una recaída de libro.

En algunas salidas posteriores tuve algunos consumos esporádicos y, poco a poco, me fui dando cuenta de que aquello se me estaba escapando de las manos. Detrás de aquellos consumos se escondían una mala gestión de agobios y euforias, cosas que no trabajé con Santi y que me guardaba para mí.

De momento, la adicción a la coca no había entrado en juego. Una tarde, ya de alta,  apareció la coca. El alcohol había sido sólo la puerta que la abrió. Detrás quedaba todo un año de abstinencia. Había oído miles de veces que el alcohol me llevaría a la coca y no lo quería creer, pero así fue. Mi reacción fue horrorosa. Se me cayó el mundo encima y tuve la peor de las resacas morales.

Acabé ingiriendo un montón de pastillas e ingresado en un hospital. Decidí volver ingresar en CITA.