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Hoy os traemos un cuento terapéutico en un centro de desintoxicación. En el Centro para la Investigación y el Tratamiento de adicciones (CITA) os ofrecemos un cuento terapéutico, el viaje de una gota.

La gota Carlota

Era un día de verano y la gota Carlota dormía. Al sol se le fue la mano evaporando el agua donde vivía. ¿Dónde voy? -se preguntaba-. Y nadie lo sabía. ¡¡¡Vaya tontería!!!

Y el agua se convirtió en una nube, que es lo que pasa cuando el agua sube. Y, cuando se paró en el cielo, Carlota sintió gran consuelo de que eso que sube se paró. ¡¡¡Y de nuevo se durmió!!!

Y la nube se empezó a mover. Comenzó a soplar el viento ¿Y qué pasa ahora, joder? – exclamó con descontento- ¿Nos volvemos a mover?. ¡¡¡No puede ser!!!

Y tras todo ese moverse y a la gota despertar, todo pudo detenerse y Carlota descansar ¡¡¡Hay que joderse, donde iremos a parar!!! Decía mientras poco a poco se dormía. ¡¡¡Pobrecita mía!!!

Y dormía tan relajada, que ni cuenta se daba que comenzaba a helar. Se iba quedando congelada hasta que se puso a gritar ¿Es que aquí no se puede descansar?. ¡¡¡Alguien me las va a pagar!!!

Y cada vez hacía mas frío, tanto que Carlota se solidificó ¿Ahora que pasa Dios mío? – angustiada preguntó-. Y como nadie contestaba, de nuevo se durmió. ¡¡¡Que pasó!!!

Y no estaba mal ser de hielo, porque aunque esté congelada, colgada allá en el cielo no te duele nada, son como vacaciones de sentimientos y emociones. ¡¡¡Que pasada!!!

Y cuando hubo aceptado tener un cuerpo helado, frío, tieso y anestesiado, algo se empezó a mover ¡¡¡Otra vez, joder!!! Ahora, ¿qué ha pasado?. ¡¡¡La nube se ha petado!!!

Y comenzaron a caer trozos de nube por doquier, tiñendo de blanco el campo ¡¡¡Esto me va a doler!!! -decía Carlota mientras caía temiendo por su ser-.¡¡¡Hay que ver!!!

Y como si fuera un abrazo con un pino se dio un tortazo que la dejo medio tonta. Y como estando atontada a una no le duele nada, quedarse así mola mazo. ¡¡¡Qué chollazo!!!

Y en el pino se quedó mientras llover oía y poco a poco se dormía, dejando que pase el día. Tras el golpe que se dio, todo le dolía tanto que sin dientes gritó. ¡¡¡Dehame dormí po favó!!!

Y dormir, durmió un ratito, hasta que se comenzó a derretir. Entonces pegó un grito: ¡¡¡¿Ahora dónde vamos a ir?!!! Mientras se iba escurriendo, iba la gota diciendo: ¡¡¡Me estoy deshaciendo!!!
Y una vez deshecha, se convirtió en chorrito. Como estaba maltrecha y todo le importaba un pito, aunque poco satisfecha intentó fluir. Y fluyendo y fluyendo, ¡¡¡se volvió a dormir!!!

Y en verdad ser chorrito puede bien ser muy bonito: una se puede dormir y quedarse muy a gustito sin la necesidad de sentir la verdad del corralito. ¡¡¡Qué pesadito!!!

Y Carlota dormía una mañana mientras fluía y chorreaba. Una rana que por ahí pasaba, entre salto y salto a la gota se tragaba mientras Carlota decía: ¡¡¡Dónde vamos, madre mía!!!

Y en la tripa de la rana estuvo una semana. Se lo pasó pipa, hizo lo que le dio la gana y, para mantenerse sana y nada sufrir, Carlota se volvió a dormir. ¡¡¡Eso es vivir!!!

Y cuando mas tranquila estaba y la gotita exclamaba: ¡¡¡Qué más se puede desear!!!, la rana abría el esfínter y se ponía a mear ¡¡¡Esto no puede pasar!!!

Y en un nenúfar que pasaba Carlota aterrizaba mientras harta ya exclamaba: ¡¡¡Esto es la caraba!!! Aunque estaba muy enfadada, vio que no pasaba nada. ¡¡¡Se quedó muy relajada!!!

Y la flor bajaba el río y, con el movimiento y el rumor, se produjo el estupor y pa no volver al lío dijo: ¡¡¡Dormir es lo mío!!! Así no hay temor. ¡¡¡Sentir es un horror!!!

Y en la flor dormida, vivía su vida mientras se decía: ¡¡¡Fluir es una pasada, es como si no te doliera nada!!! De repente, oyó una cascada y dijo muy preocupada: ¡¡¡Esto no me gusta nada!!!

Y p´abajo se caía a toda velocidad, mientras gritaba: ¡¡¡Piedad!!! Pero de nada servía, Carlota se estrellaba con un pedrusco en el centro del río y sollozaba. ¡¡¡Estoy muy cansada!!!

Y en la roca vivió un mes en el que muy feliz se sintió, de modo que sentenció: ¡¡¡Tras tanto desliz, al fin sucedió!!! Ahora que estaba tranquila, Carlota se durmió. ¡¡¡Viva la madre que la parió!!!

Y la tía dormía con la roca de colchón y, de repente, el viento le metía un empujón. ¡¡¡Otra vez al movidón!!! Se cayó al río y hacía mucho frío. ¡Esto es un follón!. ¡¡¡Vivir es un tostón!!!

Y el río bajaba a toda castaña y Carlota botaba entre rocas y cañas. Así no me extraña que lo que conseguir intentaba fuera dormir mientras bajaba. ¡¡¡Esto nunca se acaba!!!

Y de repente todo se paró, muy diligente al océano llegó y, como dice la gente, gritó un muy caliente: ¡¡¡Hasta cuando el movidón!!!

Era un día de verano y la gota Carlota dormía. Al sol se le fue la mano evaporando el sol donde vivía. ¿Dónde voy? -se preguntaba-,  y nadie lo sabía. ¡¡¡Qué tontería!!!

HASTA EL INFINITO.