Arrepentimiento y vergüenza

Recuerdo que, durante el periodo en que no tomé absolutamente nada de alcohol, mi actitud mental, vital y física mejoró de forma substancial.

Las razones que tenía para dejar atrás mi conducta adictiva era el sentirme bien conmigo mismo, olvidar mis problemas laborales, mejorar el carácter, ser más alegre y cordial, autoafirmarme, relacionarme mejor con mi entorno, disfrutar más de las cosas, tener fuerza para recuperar mi autoestima, en fin, ser distinto y mejor.

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    El tratamiento que recibí había sido bueno y efectivo. Tenía claros los puntos básicos de mi problema, los habíamos tratado individualmente y en grupo y los entendía perfectamente, pero a pesar de ello me puse en una situación límite, cosa que suelo hacer por costumbre y a menudo, queriéndome convencer de que un poco de alcohol no es mucho, cuando sí lo es.

    Pero aquel día, cuando me dirigía hacia mi casa y sin razón aparente, me detuve en un bar para tomarme una cerveza. Pensé que después de tanto tiempo abstemio, una cerveza no traería consecuencias. Estaba animado y, en contra de todo lo aprendido, mi razonamiento era que si evitaba tomar alcohol toda la semana y bebía algo los fines de semana, no volvería a tener problemas con el alcohol.

    A partir de esta primera cerveza pasé tres largo días sin beber y luego reincidí. A los diez días, ya bebía diariamente una cerveza y algún día dos. Siempre había bebido solo, generalmente en bares y en algún restaurante al que iba al mediodía para, de este modo, evitar comer en casa, donde las normas eran estrictas. En los restaurantes empecé con agua para pasar con el tiempo a una o dos copas de vino. También, cuando podía, entraba en mi casa botellas de cava o de vino que escondía y consumía, sin dejar rastro de ellas una vez finalizado el consumo.

    Como punto positivo, quiero señalar que me he dado cuenta de que detrás de una botella hay unas personas que te quieren y sufren por ti. Ver que estoy poniendo en riesgo la relación y la convivencia con la familia me aterroriza y una botella no vale esa pena.

    Mi situación actual es de arrepentimiento y vergüenza. Hoy por hoy, estoy convencido de que mi vida debe finalizar sin alcohol. Hay muchos intereses en juego y no puedo fracasar. Quiero cambiar mi forma de ser y de actuar y sólo el ‘cero alcohol’ va a ayudarme. El objetivo de conseguirlo, como ya he visto, puede que no sea alcanzable, pero al menos debo intentarlo con esperanza y con todas mis fuerzas.

    Abandonar el consumo de alcohol puede ser un desafío, pero los beneficios de una vida sobria son invaluables. En este artículo, exploramos una experiencia real de superación, analizando los obstáculos y las estrategias para mantenerse firme en el camino de la abstinencia.

    Beneficios de una Vida Sin Alcohol

    El abandono del alcohol trae consigo mejoras significativas en la salud física, mental y emocional. Entre los principales beneficios destacan:

    • Mayor energía y vitalidad.

    • Mejor calidad del sueño.

    • Reducción de la ansiedad y la depresión.

    • Relación más sana con familiares y amigos.

    • Recuperación de la autoestima y la confianza en uno mismo.

    Razones para Dejar Atrás el Alcohol

    Muchas personas deciden dejar el alcohol para sentirse mejor consigo mismas y mejorar su bienestar general. La adicción afecta no solo al individuo, sino también a su entorno. Algunas de las razones más comunes para dejar de beber incluyen:

    • Mejorar el carácter y la actitud.

    • Evitar problemas laborales y personales.

    • Disfrutar más de la vida sin dependencia.

    • Recuperar el control sobre la propia vida.

    • Evitar daños a seres queridos.

    El Riesgo de las Recaídas: Cómo Superarlas

    A pesar de recibir un tratamiento adecuado y comprender los efectos del alcohol, muchas personas recaen. La sensación de que «una sola copa» no hará daño puede ser un pensamiento engañoso y peligroso. Para evitar recaídas, es importante:

    • Mantenerse alejado de situaciones de riesgo.

    • Buscar apoyo en grupos de ayuda o terapia.

    • Recordar los motivos por los cuales se dejó de beber.

    • Desarrollar hábitos saludables y nuevas rutinas.

    El Impacto de la Recaída y la Toma de Conciencia

    Una sola cerveza puede parecer inofensiva, pero para alguien que ha luchado contra la adicción, puede ser el inicio de un ciclo destructivo. En este caso, una aparente «excepción» llevó al consumo diario en cuestión de días, demostrando cómo una decisión puede afectar drásticamente el proceso de recuperación.

    El punto de inflexión llega cuando la persona se da cuenta de que su consumo está afectando a quienes le rodean. Comprender el sufrimiento de los seres queridos puede ser el detonante para retomar el camino de la sobriedad.

    Compromiso con el Cambio y una Vida Sobria

    Superar la adicción al alcohol requiere determinación, esfuerzo y una mentalidad positiva. Para lograrlo, es fundamental:

    • Aceptar el error y aprender de él.

    • Fijar objetivos realistas y alcanzables.

    • Rodearse de un entorno de apoyo positivo.

    • Buscar ayuda profesional si es necesario.

    La Importancia del «Cero Alcohol»

    El camino hacia una vida libre de alcohol no es fácil, pero es posible. La clave está en la perseverancia y en recordar que el bienestar propio y el de los seres queridos es lo más importante. Cada día sin alcohol es una victoria y un paso más hacia una vida plena y saludable.

    ¡El cambio comienza hoy!

    Autor: Comunicación Clínicas CITA

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