La rabia
Siento rabia cuando miro al pasado y veo todo lo que hice mal. Lo hice mal porque no pensaba en lo que hacía, simplemente me dejaba llevar porque no tenía iniciativa para hacer nada.
Cuando me he dado cuenta de que el camino del pasado no conduce a ningún sitio, es cuando he empezado a mirar al futuro con ilusión. Ilusiones propias, mías, y nunca fueron tan mías. Por eso me da rabia mirar hacia atrás y no ver más que meteduras de pata y equivocaciones. Me da rabia no poder cambiar lo que hice mal y pensar que toda mi vida tendré esos malos recuerdos. Me da rabia hundirme a veces.
Quisiera borrar muchas cosas, pero me doy cuenta de que no es posible. Ni siquiera es fácil seguir adelante. Hasta ahora la rabia era para mí imperceptible pero, revisando mi día a día, es verdad que a veces tengo una mala actitud que suelo pagar con mi familia. Mis cambios de humor a lo largo del día me hacen ver que la rabia está dentro de mí, la rabia de no poder cambiar algunas cosas del ayer.
Seguro que es el momento de cambiar la rabia por las ganas de recuperarme, pero no es fácil. Quizás para mi la rabia tenga que ver con la impotencia, la impotencia de no haberme dado cuenta antes de todo lo que me estaba haciendo daño.
Pero lo hecho, hecho está y no se puede cambiar. Lo que si está al alcance de mi mano es aprender de mi pasado.
