La realidad sobre el tabaco de liar

Hace unos días se conmemoró el Día Mundial Sin Tabaco, un hábito que causa unas 60.000 muertes al año en España. Además, el tabaquismo es la principal causa de muerte evitable en el mundo y es responsable de una pérdida media aproximada de 10 años de vida.

Se relaciona con más de 25 enfermedades y tiene una relación causal con el 30% de todos los cánceres, con enfermedades respiratorias (75% de bronquitis crónica, enfisema y asma) y con enfermedades cardiovasculares (25% de cardiopatía isquémica).

tabaco de liar

Y sin embargo, esta adicción cuenta aún con falsas creencias, como, por ejemplo, que el tabaco de liar es más natural y sano que el tabaco empaquetado.

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    La subida de los precios de la cajetilla de tabaco y la crisis económica hizo que muchos fumadores sustituyeran las cajetillas convencionales por envases de tabaco de liar, más baratos y sobre los cuales existe una creencia popular de que es menos dañino para la salud.

    Cosas que no sabes sobre el tabaco de liar

    Pero esta creencia está lejos de la realidad. Ya en 2014, expertos de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ) advertían de que al fumar tabaco de liar se aspira más monóxido de carbono que si se fuma un cigarrillo convencional. No es cierto, por tanto, que el tabaco de liar sea más natural ni más fácil de dejar.

    Al contrario, existen pruebas científicas que indican que los cigarrillos de liar cuentan con dosis superiores de nicotina y aditivos, y que los fumadores de este tipo de tabaco no saben lo que consumen porque los fabricantes no están obligados a indicar los contenidos de nicotina y alquitrán.

    Conclusiones del estudio

    Según las conclusiones de un estudio publicado en 2011 por el Centro de Investigación y Control de la Calidad del Instituto Nacional de Consumo, el tabaco de liar puede llegar a contener hasta el 70% más de nicotina de lo permitido en los cigarrillos convencionales, hasta el 85% más de alquitrán y el 84% más de monóxido de carbono.

    Asimismo, la investigación llevada a cabo en 2014 por Separ y publicada en la revista Prevención del Tabaquismo incidía en que sólo el 33% de las marcas de tabaco de liar indican los contenidos de nicotina y alquitrán en el paquete, y, en el caso del monóxido de carbono, el etiquetado es nulo.

    Conclusión: ¿Es mejor el tabaco de liar que el normal?

    Dicho estudio sobre el tabaquismo revelaba que los fumadores de tabaco de liar presentan concentraciones más altas de monóxido de carbono (CO) en su aire espirado que los de tabaco manufacturado, a pesar de que estos últimos consumen más cigarrillos diarios.

    El motivo principal es que se quema más papel en cada calada. Los resultados de la investigación constataron que el 30% de los fumadores de tabaco de liar confesó que cambiaron al consumo de este tipo de tabaco pensando que era más saludable. Como consecuencia, todos ellos presentaban una mayor dependencia por la nicotina y menor motivación para abandonar el hábito que los fumadores de cigarrillos convencionales.

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    Josep María Fábregas Pedrell

    Josep María Fábregas Pedrell

    Psiquiatra Director

    Nº Colegiado: 11347

    Josep Mª Fàbregas Pedrell inició su carrera profesional en el Hospital Marmottan de París, donde trabajó junto al reconocido Profesor Claude Olievenstein, referente internacional en el tratamiento de las adicciones.Posteriormente se trasladó a Nueva York, donde amplió su experiencia clínica y profesional durante varios años. En 1981 fundó CITA (Centro de Investigación y Tratamiento de las Adicciones), con el objetivo de desarrollar un modelo pionero de comunidad terapéutica profesional que lleva más de 40 años en funcionamiento.A lo largo de su trayectoria ha impulsado nuevos proyectos en el ámbito de la salud y las adicciones, entre ellos CITA Clínica, CITA Fundación y CITA Joves, consolidando un modelo asistencial integral de referencia en España.

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