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Se engloban con la denominación de drogas de síntesis una serie de sustancias psicoactivas sintetizadas químicamente de forma ilegal que pertenecen a varios grupos farmacológicos, aunque destacan las de tipo anfetamínico. La de consumo más común es el éxtasis (MDMA).

Aunque predominan sus efectos estimulantes, tampoco son extraños los efectos alucinógenos; los problemas de desorientación y las distorsiones perceptivas son menores que las de los alucinógenos clásicos, como el LSD.

Este tipo de drogas se pueden obtener fácilmente en un laboratorio a partir de la metanfetamina y otras sustancias adictivas, sin necesidad de sustancias naturales ni de productos químicos sofisticados, sino de sustancias de fácil compra para combinar con la anfetamina.

Estas sustancias, al igual que la cocaína, ejercen una acción estimulante sobre el SNC. Sus principales efectos son elevación del estado de ánimo, aumento de la empatía, disminución de la inhibición, disminución de la sensación de fatiga y del apetito, aumento del estado de alerta, etc. Al finalizar los efectos estimulantes iniciales, surge la depresión y la fatiga. La supresión súbita del consumo provoca la aparición de signos contrarios a la intoxicación: agotamiento, sueño excesivo, apetito voraz y depresión. Su intoxicación produce euforia, un sentimiento de espiritualidad y cercanía, incremento de la presión sanguínea, de las pulsaciones y de la sudoración. También se asocia con ansiedad, ataques de pánico, contracciones musculares, sequedad de boca y estado de ánimo lábil. Este tipo de drogas va muy unido a la vida recreativa, ya que con ellas es posible aguantar mejor la marcha y el cansancio.

Aunque existen catalogadas alrededor de 100 especies alucinógenas en el mundo vegetal, destacan la psilocibina, la mescalina y el LSD. A los alucinógenos también se les conoce con el nombre de psicodélicos. Producen cambios en la percepción, el pensamiento y el estado de ánimo sin producir confusión mental, pérdida de la memoria o desorientación en el espacio y el tiempo.

Las alucinaciones que producen estas sustancias se ven influidas de modo importante por las expectativas del individuo.

La ingestión de LSD produce mareos, debilidad, náuseas y visión borrosa; pero también alteraciones de las formas y los colores, dificultad para enfocar objetos y agudización del sentido del oído. Puede igualmente producir alteraciones del estado de ánimo, dificultad para expresar los pensamientos, despersonalización y alucinaciones visuales; estos efectos suelen considerarse efectos agudos. Los efectos crónicos incluyen estados psicóticos prolongados, depresión, estado de ansiedad crónica y cambios de personalidad. Algunos consumidores pueden seguir teniendo efectos durante meses o años, especialmente trastornos perceptivos.

Los alucinógenos tienen con frecuencia efectos adversos, como reacción aguda de pánico, alucinaciones desagradables, miedo por las sensaciones experimentadas, estados psicóticos flashbacks o volver a revivir posteriormente lo que se experimentó durante la intoxicación.

Las anfetaminas son, como la cocaína, estimulantes del SNC. Sus principales efectos son elevación del estado de ánimo y diminución de la sensación de fatiga y del apetito. Finalizados los efectos iniciales, surge la depresión y la fatiga. El consumo se detiene cuando el consumidor queda físicamente exhausto o no puede obtener más anfetaminas. El síndrome de abstinencia de las anfetaminas cuando la dosis es alta, dura muchos días. Para evitar los efectos negativos de la intoxicación por anfetaminas, también suelen consumir, abusar o depender del alcohol, sedantes hipnóticos o ansiolíticos.

La metanfetamina es estructuralmente similar a la anfetamina, pero más potente. Los estudios sugieren que los consumidores crónicos de metanfetamina sufren cambios estructurales en el cerebro y se observan cambios cognitivos en la memoria y el aprendizaje.

Los inhalantes se consumen inhalados, bien a través de la nariz o la boca. Los compuestos químicos que producen efectos psicoactivos son los hidrocarbonos alifáticos y aromáticos, que se encuentran básicamente en la gasolina, pinturas y disolventes.

About the Author: Dr. Josep Mª Fàbregas

Especialista en adicciones y director psiquiatra del centro de adicciones y salud mental Clínicas CITA. Inicié mi carrera profesional en el Hospital Marmottande París, donde trabajé con el Profesor Claude Olievenstein. Posteriormente me trasladé a Nueva York y, tras varios años de experiencia profesional, en 1981 fundé CITA (Centro de Investigación y Tratamiento de las Adicciones) con el objetivo de desarrollar un modelo de comunidad terapéutica profesional, el cual lleva 32 años en funcionamiento.