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La ministra de Sanidad, Dolors Montserrat, quiere aprobar una ley que sirva para reducir el consumo de alcohol entre los menores de edad y, para conseguir este objetivo, no descarta sancionar a los padres que se nieguen a acudir a los cursos de sensibilización con sus hijos si estos consumen alcohol. En una entrevista, la ministra de Sanidad ha anunciado que la ley para evitar que los jóvenes beban en la calle, implica concienciar a la sociedad y, concretamente, a la padres de los jóvenes que beben.

En palabras de la ministra, ‘si alguien ve a un menor beber en una plaza, que llame a la policía y que el agente pueda pedirle el DNI y hacerle un control de alcoholemia. No se va a detener a nadie, aunque si es positivo se llamará a los padres o tutores para informarles que su hijo está bebiendo. Si dan un móvil falso, la Policía acompañará al joven a su casa y la familia recibirá un aviso para acudir a un curso de sensibilización con su hijo, en un proceso similar al que aplica Tráfico. Habrá algún padre irresponsable que se niegue a ir; entonces, si el chico es reincidente quizá haya que plantearse algún tipo de sanción económica. Imagínese que lo pillan cinco veces bebiendo y no van al curso… , entonces puede que se planteen sanciones, pero no quiero que sea una ley coercitiva sino de sensibilización’.

De hecho, la muerte de una menor una menor de 12 años por coma etílico y la hospitalización de otras tres menores por la misma causa en el mes de noviembre, reabrió el debate político del consumo de alcohol entre menores, y el Gobierno anunció la ley que pretende acabar con el consumo de alcohol entre los jóvenes. ‘Mientras nuestros hijos de 12 ó 13 años ingresan en los hospitales con comas etílicos no podemos mirar hacia otro lado. Nuestro firme compromiso es que no se vuelva a repetir casos como el de Laura’ –advirtió entonces la ministra.

About the Author: Dr. Josep Mª Fàbregas

Especialista en adicciones y director psiquiatra del centro de adicciones y salud mental Clínicas CITA. Inicié mi carrera profesional en el Hospital Marmottande París, donde trabajé con el Profesor Claude Olievenstein. Posteriormente me trasladé a Nueva York y, tras varios años de experiencia profesional, en 1981 fundé CITA (Centro de Investigación y Tratamiento de las Adicciones) con el objetivo de desarrollar un modelo de comunidad terapéutica profesional, el cual lleva 32 años en funcionamiento.