En el Centro de desintoxicación CITA queremos informaros de las estrategias en el tan perjudicial mercado de las drogas sintéticas. Dado que los jueces y la policía sólo pueden perseguir sustancias especificadas en las listas de proscripción de la ONU o de cada país, las mafias productoras de las drogas de diseño saben que han de ir modificando su composición química para escapar de los controles y del castigo. El año y medio que la administración comunitaria emplea para vetar cada nueva droga que aparece en el mercado, les sirve a los traficantes para ir siempre un paso por delante y crear la siguiente droga sintética. De este modo, el mercado está siempre abastecido y ellos pueden moverse en las aguas tranquilas de la a-legalidad.

Este año, por ejemplo, España ha propuesto a la Unión Europea que fiscalice 14 sustancias interceptadas en operaciones policiales. Algunas son muy peligrosas aunque, a efectos legales, ya que se trata de sustancias que no están incluidas en las listas prohibidas, no se les puede aplicar ninguna ley penalizadora. A su vez, los restantes estados miembros de la Unión mandaron otras 80 alertas semejantes.
La Agencia Española del Medicamento ha analizado algunas de las incautaciones de nuevas sustancias sintéticas. La mefedrona —un tipo de droga estimulante prohibida en 2010 después de que las autoridades británicas la relacionasen con la muerte de 37 personas— ha sido sustituida en el mercado negro por la methedrona, perteneciente a la misma familia y varias veces más potente.
CONTACTAR CON CLÍNICAS CITA AHORA
En definitiva, estamos ante sustancias que no se encuentran sometidas a fiscalización nacional o internacional, suelen utilizarse como alternativa a otras prohibidas y de propiedades similares.
No hay medios fiscales para combatir estos estupefacientes de nueva generación, ya que las instituciones europeas van por detrás de las redes mafiosas. No se puede controlar el tráfico y la distribución porque no son ilegales y las modificaciones que se introducen en las drogas provocan que con dosis muy pequeñas se produzcan efectos mucho mayores.
Y mientras se espera que la Unión Europea apruebe un reglamento para perseguir nuevas sustancias, a las policías europeas solo les cabe invocar las leyes de protección de la salud pública, que solo castigan a los traficantes cuando hay muertes o lesiones.
En España, y según el Plan Nacional Sobre Drogas, la incidencia entre los más jóvenes de las drogas sintéticas, es preocupante: el 3,9% de los estudiantes de secundaria (entre 14 i 18 años) las ha probado. Y la prevalencia aumenta con la edad de los escolares: 5,1 % en los jóvenes de 17 años y 7,3% en los de 18 años.
En nuestro país, el grupo receptor mayoritario de estas sustancias se encuentra en el grupo de 25 a 34 años y su consumo se asocia al ocio. Si este consumo crece, España puede encontrarse con el grave problema que ya están afrontando otros países con consumos más elevados, como Inglaterra o Irlanda.





