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Exponemos aquí algunas orientaciones que pueden ser muy valiosas para las familias de los adictos:

  • Usted no es culpable de la enfermedad del adicto. Usted no la ha causado, no puede controlarla y no puede curarla.
  • Aunque no sea culpable de la existencia de la enfermedad, es responsable de su propia conducta. Tiene que elegir entre permitir el consumo de droga del adicto o exponerse a la conducta relacionada con la droga y sus consecuencias.
  • La adicción de su familiar no es un signo de debilidad o de desgracia de la familia. Puede ocurrir en cualquier familia, como otras enfermedades.
  • No regañe, no predique, moralice, amenace o culpe al adicto de errores pasados ni presentes, porque se convierte en blanco de la ira y la frustración del paciente y no puede hacer nada para cambiar su conducta.
  • No encubra, excuse o intente proteger de cualquier manera al adicto de las consecuencias de su conducta. Haciendo eso se convierte en cómplice, permitiendo la perpetuación del consumo de droga del adicto y de su conducta irresponsable. Es más probable que los adictos busquen ayuda cuando el daño causado por consumir drogas empiece a ser peor que el no consumir.
  • No intente racionalizar o buscar excusas para la conducta del adicto. No debe justificarse la adicción en traumas infantiles, en el estrés del trabajo o en problemas matrimoniales que deben resolverse antes de que el paciente pueda cesar de consumir drogas. Esto sólo da al adicto una mayor justificación para continuar consumiendo.
  • No investigue la fuente del suministro ni los objetos de consumo, ni tampoco los tire.
  • No culpabilice al adicto con el fin de intentar parar el consumo. Decir cosas como ‘Si tú realmente quisieras podrías parar de hacer esto por ti mismo’, sólo crea sentimientos negativos que dan al paciente más excusas para consumir drogas. Culpabilizar no da resultados.
  • No profiera amenazas como un medio de manipulación. Puede y debe marcar los límites, pero primero piénselos cuidadosamente y luego prepárese para ajustarse a ellos. Si no pretende hacer lo que dice, no lo diga. El adicto sólo entiende que está muy irritado y no le hará caso.
  • No acepte las promesas de ser ‘bueno’ o de estar unos días sin consumir, ni tampoco una única visita al médico o una llamada telefónica a un programa de ayuda. Crea en lo que hace el adicto, no en lo que dice.
  • No permita que el adicto le explote económicamente o de cualquier otra forma. Protéjase a si mismo. Mantenga su dignidad y su autoestima.
  • No ignore o pase por alto mentiras u otras formas de conductas manipuladoras o engañosas. No se alíe con el adicto para guardar secretos sobre el consumo de la droga, el terapeuta o el tratamiento. Hacer tal cosa sólo ayuda al adicto a evadir la responsabilidad de su conducta y perpetúa el problema.
  • No sea celoso ni esté resentido con los nuevos amigos del tratamiento del adicto ni con el sistema de apoyo, aunque eso suponga reducir el tiempo de estar juntos. Es una parte vital e indispensable de su recuperación. Junto con su propio grupo de apoyo, haga nuevos amigos y desarrolle nuevas actividades de ocio.
  • No se engañe a sí mismo pensando que el adicto está curado y que nunca más volverá a consumir. No hay manera de saber si está haciendo las cosas bien. Imagine y piense una escena de recaída y cómo afrontarla.
  • No se olvide de preocuparse por sí mismo. Use el sistema y las fuentes de apoyo disponibles para incrementar la recuperación de la codependencia.
  • No intente proteger a la persona en recuperación de los problemas familiares normales.
  • No intente controlar la recuperación del adicto comprobando sus citas, las llamadas a sus terapeutas o regañándole si no acude a las reuniones, etc. No pida informes sobre el contenido de las sesiones de tratamiento.
  • No reaccione de modo desproporcionado a los posibles signos de recaída del adicto. Vigílelos tranquila y directamente, sin acusaciones.
  • No se irrite por tener que estar separados. Después de soportar la crisis de la adicción, puede sentirse solo pero mejor y menos necesitado cuando él entra en tratamiento.
  • No espere que la persona en recuperación esté alegre todo el tiempo o que no reaccione con enfados, malhumor o con miedos sobre la recaída.

About the Author: Dr. Josep Mª Fàbregas

Especialista en adicciones y director psiquiatra del centro de adicciones y salud mental Clínicas CITA. Inicié mi carrera profesional en el Hospital Marmottande París, donde trabajé con el Profesor Claude Olievenstein. Posteriormente me trasladé a Nueva York y, tras varios años de experiencia profesional, en 1981 fundé CITA (Centro de Investigación y Tratamiento de las Adicciones) con el objetivo de desarrollar un modelo de comunidad terapéutica profesional, el cual lleva 32 años en funcionamiento.

Permítale el hecho de ser irritable, ansioso e infeliz, sin tener que crear una crisis.

  • No espere que el cese en el consumo de droga resuelva todos los problemas familiares. Es probable que otros problemas –algunos de los cuales eran ignorados, apartados o evitados cuando toda la familia estaba concentrada en el adicto- salgan a la superficie y se hagan evidentes.
  • No ignore sus propios signos de recaída. Es probable que su conducta permisiva y los problemas de codependencia vuelvan a aparecer en algún momento, pero puede controlarlos si sabe reconocerlos.